Octavio Ortiz SDB
Octavio Ortiz Arrieta Coya SDB nació en Lima el 19 de abril de 1878, fruto de una familia de modesta condición económica. Desde niño tuvo apego a la virtud haciendo surgir muy tempranamente su vocación sacerdotal. Llegó a sus oídos la noticia del nuevo Oratorio Festivo de los padres Salesianos en 1892 y comenzó a frecuentarlo. Fue recién en diciembre de 1893 que por mediación del Padre Pane fue admitido como interno. El mismo Padre Pane lo escogió junto con otros once compañeros para seguir la formación sacerdotal salesiana. Entre estos once figura Julio Cuadros (el primer alumno matriculado en el oratorio) y Fortunato Chirichigno (quien llegará a ser el primer obispo salesiano peruano).
Don Bosco
Ortiz Arrieta recibió la sótana en 1899, siendo el primer peruano en vestir el hábito eclesiástico en esta Inspectoría (Fortunato Chirichigno lo recibió en Chile un poco antes). Pasó a estudiar al Callao, donde los salesianos abrían el oratorio y un internado primario. Octavio tuvo como alumno a otro insigne exalumno, que con el tiempo llegaría a tener invalorable presencia en la Iglesia del Perú: Víctor Alvarez Huapaya SDB.
Salesianos
En 1902, Ortiz Arrieta recibió la profesión perpetua y para 1906 fue enviado a Piura donde la Congregación abría una nueva obra. Se le encomendó la dirección del nuevo colegio como lo detalla su biografía.
Primera comunión
El Padre Ortiz Arrieta pasó al Cusco en 1916 y en 1920 a la obra del Callao, siempre como director. En noviembre de 1921 lo sorprendió su nombramiento de Obispo de Chachapoyas, que recién se formalizó en 1922 con la consagración episcopal. La Diócesis de Chachapoyas -antigua misión de Quijos y Maynas- abarcaba los departamentos de Amazonas y San Martín, con un total de 100 mil km2 (sin vías mayores de comunicación) y una población de 120,000 habitantes, en su mayoría indígenas. Para ocupar su puesto el viaje duró 21 días, utilizando barco (Lima-Salaverry), tren (hasta Chilete), lomo de bestia (para cruzar la serranía) y a pie para enrumbarse en la ceja de selva de su zona.
Una de sus primeras actividades fue ordenar el catecismo en las iglesias, comenzando por dar el ejemplo al preparar a los niños que iban a la primera comunión. Octavio fue un auténtico obispo misionero, realizando visitas pastorales. Esta actividad la cumplió con escrupulosa fidelidad. Sólo en su visita pastoral iniciada en1932, Octavio registra que duró 14 meses visitar 177 pueblos.
Como buen salesiano, Octavio fundó y sostuvo un periódico, abrió una escuela nocturna para los obreros que carecían de instrucción primaria, aperturó una escuela rural para mujeres, gestó un Colegio Nacional de Mujeres y exigió al Gobierno que cumpliera su promesa de construir una carretera de penetración Cajamarca-Chachapoyas como también la planta eléctrica, el agua y el desague para la ciudad, la cárcel y una estación de radio-telegrafía para comunicarse con Lima. A carta cabal, un obispo al servicio de su pueblo, preocupado tanto de su salud espiritual como material.
Monseñor Octavio Ortiz SDB
Octavio también promovió el canto, la música y el teatro, es decir todo lo por él aprendido en las aulas de formación salesiana. Vivió sencillamente, sin ostentaciones materiales y siempre muy contento. Nunca más quiso apartarse de gestionar su Diócesis, donde lo sorprendió la muerte en 1957. Fue necesario esperar seis días para dar oportunidad a que fieles y párrocos llegaran a la ciudad desde los muy lejanos lugares de su Diócesis. Su tumba es guardada celosamente en la Catedral de Chachapoyas.
Fuente: Unión de Exalumnos Salesianos.