19/06/12: Medios y Bullying
No soy experta en bullying, pero muchas personas creen que sí. Como he dicho varias veces, el tema no me interesa demasiado como objeto de estudio (sí como problemática social, pero no como tema académico, por lo que no me dedico a investigarlo). Lo que tengo quizá es una opinión medianamente informada, como profesional de la psicología que soy. Quizá eso ya es bastante en un contexto en el que las personas opinan de todo sin mayor conocimiento y desde los prejuicios y/o el sentido común.
Dicho esto, en el último punto edu (el número 248 de ayer Lunes 18 de Junio de 2012) me pidieron una opinión sobre el rol de los medios de comunicación en el tema del bullying.
Aquí está en enlace a la revista completa, pero copio mi artículo a continuación (el que puede leerse en línea aquí):
Se ha puesto de moda hablar del bullying. La verdad es que no se trata de un fenómeno nuevo sino de una palabra distinta para denominar algo ya conocido, el acoso, hostigamiento o intimidación escolar. El concepto nació con el nombre de mobbing, que es el término usado en los países nórdicos, el que luego se transformó en bullying en los países de habla inglesa. Pero más allá del nombre, bullying alude a una realidad que ha estado presente en las escuelas desde siempre.
Se llama bullying al acoso permanente y sistemático de un estudiante o un grupo de estudiantes a otro estudiante o grupo, el que entraña siempre una asimetría de poder. Por supuesto, el bullying existe en las instituciones educativas, pero hay que recordar que no es solo propio de ellas: aunque se le llama distinto, también ocurre en contextos laborales, en las fuerzas armadas o en el ciberespacio, donde toma el nombre de cyberbullying. Dado que se trata de un fenómeno transcultural, este adquiere características distintivas según el contexto en el que ocurra.
En el Perú los medios de comunicación tratan a la ligera el tema, y desde mi punto de vista no contribuyen a que la población se informe y entienda de mejor manera el problema. Todo lo contrario. Para empezar, se ha desvirtuado el concepto pues se llama bullying a cualquier maltrato o acto de violencia, aunque este sea esporádico (por ejemplo, se han empezado a difundir noticias de maestros que hacen “bullying” a sus alumnos, cuando en realidad de lo que se trata es de maltrato escolar). Además, y esto es aún más preocupante, los medios refuerzan ideas erróneas del sentido común al presentar el bullying como un problema individual o psicológico de los estudiantes y/o de sus familias y, con esta creencias, proponer como “medidas” el castigo o el endurecimiento de la legislación.
En realidad el bullying tiene que ver con las relaciones de poder en la sociedad, con el racismo, la intolerancia, la discriminación, la negación de la diversidad y las narrativas que se han generado sobre los lugares que ocupan las diferentes personas en el mundo, con el aprendizaje social (lo que ven los niños por la TV por ejemplo) y con una serie de procesos internos de los propios individuos, tanto víctimas como perpetradores, que los limitan para poder predecir sus estados emocionales, los de la otra persona, desear ser personas justas y buenas o tener empatía con el sufrimiento ajeno. En este sentido, la mejor aproximación para esta problemática debería ser preventiva y apuntar a fortalecer todos aquellos factores que se sabe están a la base de un comportamiento justo, inclusivo, empático y saludable. La mano dura, las posturas de judicialización y penalización a los adolescentes o las leyes antibullying solo lograrán acrecentar el carácter ya autoritario de las instituciones educativas, lo que sería un efecto indeseado muy lamentable.
Harían bien los medios en cumplir una labor más pedagógica y difundir información veraz y científica sobre el tema (lo científico no está reñido con lo mediático) en lugar de reforzar estereotipos y falacias y contribuir así a desinformar a las personas.
Dicho esto, en el último punto edu (el número 248 de ayer Lunes 18 de Junio de 2012) me pidieron una opinión sobre el rol de los medios de comunicación en el tema del bullying.
Aquí está en enlace a la revista completa, pero copio mi artículo a continuación (el que puede leerse en línea aquí):
Sobre medios y bullying
Se ha puesto de moda hablar del bullying. La verdad es que no se trata de un fenómeno nuevo sino de una palabra distinta para denominar algo ya conocido, el acoso, hostigamiento o intimidación escolar. El concepto nació con el nombre de mobbing, que es el término usado en los países nórdicos, el que luego se transformó en bullying en los países de habla inglesa. Pero más allá del nombre, bullying alude a una realidad que ha estado presente en las escuelas desde siempre.
Se llama bullying al acoso permanente y sistemático de un estudiante o un grupo de estudiantes a otro estudiante o grupo, el que entraña siempre una asimetría de poder. Por supuesto, el bullying existe en las instituciones educativas, pero hay que recordar que no es solo propio de ellas: aunque se le llama distinto, también ocurre en contextos laborales, en las fuerzas armadas o en el ciberespacio, donde toma el nombre de cyberbullying. Dado que se trata de un fenómeno transcultural, este adquiere características distintivas según el contexto en el que ocurra.
En el Perú los medios de comunicación tratan a la ligera el tema, y desde mi punto de vista no contribuyen a que la población se informe y entienda de mejor manera el problema. Todo lo contrario. Para empezar, se ha desvirtuado el concepto pues se llama bullying a cualquier maltrato o acto de violencia, aunque este sea esporádico (por ejemplo, se han empezado a difundir noticias de maestros que hacen “bullying” a sus alumnos, cuando en realidad de lo que se trata es de maltrato escolar). Además, y esto es aún más preocupante, los medios refuerzan ideas erróneas del sentido común al presentar el bullying como un problema individual o psicológico de los estudiantes y/o de sus familias y, con esta creencias, proponer como “medidas” el castigo o el endurecimiento de la legislación.
En realidad el bullying tiene que ver con las relaciones de poder en la sociedad, con el racismo, la intolerancia, la discriminación, la negación de la diversidad y las narrativas que se han generado sobre los lugares que ocupan las diferentes personas en el mundo, con el aprendizaje social (lo que ven los niños por la TV por ejemplo) y con una serie de procesos internos de los propios individuos, tanto víctimas como perpetradores, que los limitan para poder predecir sus estados emocionales, los de la otra persona, desear ser personas justas y buenas o tener empatía con el sufrimiento ajeno. En este sentido, la mejor aproximación para esta problemática debería ser preventiva y apuntar a fortalecer todos aquellos factores que se sabe están a la base de un comportamiento justo, inclusivo, empático y saludable. La mano dura, las posturas de judicialización y penalización a los adolescentes o las leyes antibullying solo lograrán acrecentar el carácter ya autoritario de las instituciones educativas, lo que sería un efecto indeseado muy lamentable.
Harían bien los medios en cumplir una labor más pedagógica y difundir información veraz y científica sobre el tema (lo científico no está reñido con lo mediático) en lugar de reforzar estereotipos y falacias y contribuir así a desinformar a las personas.
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Ela Villa escribió:
Lo que veo aquí es el mismo desencuentro de siempre: en una, los profesionales que saben del tema pero no tienen llegada a los medios, y de otra los medios (mejor dicho, periodistas), que creen saber del tema leyendo Wikipedia, comentan lo que no saben y no recurren a los verdaderos especialistas, sino solo a 2 o 3 a lo sumo, los mismos de siempre.
Este desentendimiento hace que las dos partes anden en circulos concentricos que a veces se alejan y se acercan pero sin converger permanentemente, nutriéndose uno del otro.
En este momento, pienso en una persona como tú: no "estás" en el establishment de los medios (TV, diarios), por lo que el impacto de tus opiniones es más focalizado a través de este blog y de "PuntoEdu", o revistas especializadas en educación y psicologia. ¿Quienes somos tu publico objetivo, hoy por hoy? Pues presiento que no muchos de los que ven los noticieros todos los días, y que son los que, potencialmente, podrían hacer eco real de opiniones como la tuya, REALMENTE entendidas y especializadas, pese a que afirmes que no eres especialista en el tema.
Hace un tiempo el departamento de Imagen Institucional de la PUCP lanzó una iniciativa para realizar un directorio de especialistas como herramienta para difundirla a los medios. Quizás una reactivación de esta relación pueda acercar a personas como tú, por ejemplo, a medios masivos de comunicación, de tal modo que un publico no-academico pueda tener acceso a opiniones entendidas de los verdaderos profesionales especialistas.