Caballero nomás... ¿Parte I?

"Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas." Prov. 31:10

Le tengo un respeto tremendo a las mujeres. Fui criado por una mientras mi padre viajaba por trabajo y salí decente (¿en la medida de lo posible no?), admirando lo que podía hacer. Me enseñaron a caminar en la parte externa de la vereda al acompañar a una, a abrir la puerta para que pasen primero, entre otras cosas que creo muchos aprendemos desde pequeños.

Pero el versículo inicial, así como esta publicación no tienen como finalidad exaltar a la mujer, por más cruel que suene. Y es que veo una sociedad que las mismas mujeres llaman machista y en ella todos los abusos que sufren: marginación, maltrato, propuestas indecentes, entre otros... todas cosas lamentables...

¿Pero es tan simple? ¿Son víctimas de un bullying masivo (sé que la palabra no encaja del todo, pero me pareció divertida)? Me parecía que el mundo no podía ser tan bicolor... si bien creo en una oposición concreta en ciertas cosas, al menos creo que en lo que al ser humano concierne la cosa nunca puede ser tan clara... y bueno para no quitarles más tiempo les diré sobre qué pensaba últimamente: caballerosidad.

Concepto bonito, en muchos sentidos, pero quise complicarme un poco la vida, y por ende, complicársela a ustedes. Y es que pensaba en los orígenes de esta caballerosidad, lo cual me puede ser refutado cuando quieran. La memoria (no es que haya hecho un proyecto de investigación para mi curso de Seminario de Tesis sobre el tema) me llevaba a la Edad Media, donde la mujer había dejado de ser un objeto, al menos de un modo distinto al modo griego o romano.

La mujer/dama/damisela era un trofeo, o el más delicado de los regalos, al menos en la tradición romántica que persistió a esta época (había patanes, siempre los hubo y los habrá, lo siento). Me centraré en las relaciones de clases altas para mi tema, ya que es el lugar donde había una ritualidad más elaborada en cuanto a requisitos y tradiciones (al menos en lo que mis conocimientos pueden recordar). El hombre que quisiera a una buena mujer debía ser capaz de saciar todas las necesidades que pudiera tener. Hasta aquí todo muy bonito...

Pero vamos a explicar un poco la sistematización de esta caballerosidad que llamo "cultural". El hombre le brindaba todo a la mujer medieval (o tenía que hacerlo), para que la mujer se quedara en casa por los siguientes motivos:

- El hombre brindaba todo y la mujer solo debía retribuirle de un modo: callarse (habiendo cambiado el hombre el papel de cabeza de hogar para tomar el de jefe o capataz).

- La mujer se quedaba en casa y se reunía entre mujeres, no porque fuera mejor para este trabajo: sino porque no era capaz de cumplir el trabajo del hombre, era inferior a él y era mejor que no estorbara.

Las excepciones existen, siempre existirán, no crean que las olvidé. Los estudios pueden profundizarse y mostrar que la realidad medieval no era propiamente tal, pero la herencia que quedó es así, machista (continuidad histórica). Lo que quedó luego de esta degeneración del papel del hombre y de una defensa de la mujer por la ratificación de su papel en la sociedad, su equitatividad política y legal, así como de otros reclamos, fue una sociedad donde las mujeres rechazaron todo tipo de manifestación negativa machista... olvidando que puede tener manifestaciones positivas (incluso el nazismo tenía manifestaciones positivas).

Y quedamos así, repito por enésima vez, con excepciones. Lo más curioso es que son las propias mujeres las mayores propagadoras de este pensamiento. Y las ramas son de lo más amplias: parte marital, parte del propio desempeño social, entre otros. Por ahora los dejo en paz con esta mirada del origen. Reitero antes de irme mi profundo respeto a las mujeres, aclarando que no rechazo la caballerosidad del todo, solo lo hago como mero tradicionalismo que se debe cumplir per se.

Mucho de bíblico no hubo hoy, lo sé, quizá la siguiente vez pueda analizar como era una buena mujer en la Biblia, me encantaría hacer eso. Les introduzco el tema para que lo piensen... porque no basta con hacer el bien...

... debes saber por qué lo haces. La próxima vez que sea un caballero, quiero saber que lo hago por las razones correctas... y así alabar al Señor.

Pd: Les doy una pista pequeña: La mujer hace tanto como el hombre, pero de modo diferente. No hace lo mismo porque no es igual, sino una parte igual de grande e importante, pero en un medio diferente. Por eso no es hombre, porque sino haría lo que el hombre. El complemento perfecto (palabra peligrosa, pero hoy me tomo la licencia)para el hombre.

Abel Tiravanti

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