Duda y certeza
Razón y fe según Benedicto XVI

“Der These, daß das kritisch gereinigte griechische Erbe wesentlich zum christlichen Glauben gehört, steht die Forderung nach der Enthellenisierung des Christentums entgegen, die seit dem Beginn der Neuzeit wachsend das theologische Ringen beherrscht.”
Taducción: “La tesis de que la herencia griega, críticamente purificada, pertenece esencialmente a la fe cristiana, se contrapone a la exigencia de deshelinización del Cristianismo que, desde principios de la Modernidad, domina crecientemente la actividad teológica.”
Esta cita ha sido tomada de la famosa Conferencia de Ratisbona: “Glaube, Vernunft und Universität. Erinnerungen und Reflexionen” (12 de setiembre de 2006), que a su vez contiene la polémica referencia al Islam. No nos interesa en absoluto ese tema que la prensa ventiló, sino solamente el análisis de la cita que hemos puesto en el encabezado de esta clase. Y para iniciar dicho análisis sin más preámbulo, destacaremos la proposición central del texto citado, que llamaremos:
P: “La herencia griega, críticamente purificada, pertenece esencialmente a la fe cristiana”.
Quien ha leído toda la conferencia, comprende que P representa la posición que el Papa hace suya. En otras palabras, el Papa no está de acuerdo con la deshelenización del Cristianismo. Más aún, uno de sus empeños centrales en esta conferencia es subrayar que entre las grandes ventajas de la herencia griega está el habernos protegido de una interpretación violenta de la religión. De allí la otra cita, la famosa. Pero, como dijimos, aquí no nos interesa esa polémica, sino más bien la cuestión epistemológica que está detrás de la posición que el Papa defiende.
¿Qué quiere decir el Papa con la proposición P? Si sometemos P a un análisis de la suposición de sus términos categoremáticos, tendremos los dos siguientes términos:
A: ‘herencia griega’
B: ‘fe cristiana’
La suposición personal de estos dos términos no puede despejar enteramente la confusión. Veamos:
Atendiendo al contexto general de la conferencia, está claro que A supone personalmente por:
A1: ‘la razón humana tal como fue expuesta en las doctrinas de ciertas escuelas filosóficas griegas’.
Atendiendo a que es el Papa quien sostiene P, es obvio que B supone personalmente por:
B1: ‘la fe cristiana en la que creen los católicos (fides quae, i.e. fides Christi quae catholicis creditur)’.
Si esta es la suposición personal de los términos categoremáticos de P, convendremos en que por lo menos A1 todavía supone de manera confusa, ya que no sabemos a qué doctrinas concretas se hace referencia.
Pero hay más en P que merece ser analizado. Se trata de dos implicaciones lógicas. Una de ellas es la aposición:
S: ‘críticamente purificado’
que implica:
S1: ‘A1 es de suyo impura’
Y la otra es la descripción definida:
T: ‘pertenece esencialmente a la fe’
que es el núcleo de P, y que implica:
T1: ‘La suma de A1 + S + S1 pertenece esencialmente a B1’
Puesta la proposición T1 en lenguaje natural, diría algo así:
P1: ‘La razón humana, tal como fue expuesta en las doctrinas de ciertas escuelas filosóficas griegas, críticamente purificada, porque de suyo es impura, pertenece esencialmente a la fe en la que creen los católicos.’
A partir de este análisis se ve con toda claridad dónde están todavía los vacíos de P. No cuesta mucho asumir que, al decir ‘pertenece esencialmente a la fe’, el Papa quiere dejar sentado que, sin esa herencia purificada, la fe católica es incompleta. Por ello, es necesario averiguar cuáles son las impurezas de la razón filosófica que hay que purificar, y qué es lo que, luego de la purificación, queda como componente esencial.
No se me ocurre otra idea que pedirle apoyo urgente al propio Ratzinger, porque nada hay mejor para averiguar qué quiere decir. Por suerte, encontré esto, que escribió en el 2003:
“El cristianismo tiene […] sus precursores y su preparación en la racionalidad filosófica, no en las religiones. [El cristianismo] se remite a lo divino que puede mostrarse en el análisis racional de la realidad. […] Esto significa que la fe cristiana no se fundamenta en la poesía o en la política (estas dos grandes fuentes de la religión), sino en el conocimiento.”
Ahora podemos interpretar P1 de la siguiente manera:
P2: ‘La racionalidad filosófica —i.e., el análisis racional de la realidad que se fundamenta en el conocimiento—, críticamente purificada, porque de suyo es impura, pertenece esencialmente a la fe en la que creen los católicos.’
La lucha actual del Vaticano contra el relativismo parece explicar la insistencia puesta en una comprensión del análisis racional de la realidad como sustentado en el conocimiento. Nosotros hemos insistido en clase que también podría decirse, sin problema alguno desde la filosofía:
P3: ‘La racionalidad filosófica —i.e., el análisis racional de la realidad que se fundamenta en la opinión—, críticamente purificada, porque de suyo es impura, pertenece esencialmente a la fe en la que creen los católicos.’
La diferencia entre P2 y P3 concierne al papel asignado a la duda y a la certeza en la fe. Es una diferencia crucial en nuestro tiempo (y en nuestro curso, de modo que ojo con el exámen), y será materia de las clases siguientes.

“Der These, daß das kritisch gereinigte griechische Erbe wesentlich zum christlichen Glauben gehört, steht die Forderung nach der Enthellenisierung des Christentums entgegen, die seit dem Beginn der Neuzeit wachsend das theologische Ringen beherrscht.”
Benedikt 16.
Taducción: “La tesis de que la herencia griega, críticamente purificada, pertenece esencialmente a la fe cristiana, se contrapone a la exigencia de deshelinización del Cristianismo que, desde principios de la Modernidad, domina crecientemente la actividad teológica.”
Benedicto XVI
Esta cita ha sido tomada de la famosa Conferencia de Ratisbona: “Glaube, Vernunft und Universität. Erinnerungen und Reflexionen” (12 de setiembre de 2006), que a su vez contiene la polémica referencia al Islam. No nos interesa en absoluto ese tema que la prensa ventiló, sino solamente el análisis de la cita que hemos puesto en el encabezado de esta clase. Y para iniciar dicho análisis sin más preámbulo, destacaremos la proposición central del texto citado, que llamaremos:
P: “La herencia griega, críticamente purificada, pertenece esencialmente a la fe cristiana”.
Quien ha leído toda la conferencia, comprende que P representa la posición que el Papa hace suya. En otras palabras, el Papa no está de acuerdo con la deshelenización del Cristianismo. Más aún, uno de sus empeños centrales en esta conferencia es subrayar que entre las grandes ventajas de la herencia griega está el habernos protegido de una interpretación violenta de la religión. De allí la otra cita, la famosa. Pero, como dijimos, aquí no nos interesa esa polémica, sino más bien la cuestión epistemológica que está detrás de la posición que el Papa defiende.
¿Qué quiere decir el Papa con la proposición P? Si sometemos P a un análisis de la suposición de sus términos categoremáticos, tendremos los dos siguientes términos:
A: ‘herencia griega’
B: ‘fe cristiana’
La suposición personal de estos dos términos no puede despejar enteramente la confusión. Veamos:
Atendiendo al contexto general de la conferencia, está claro que A supone personalmente por:
A1: ‘la razón humana tal como fue expuesta en las doctrinas de ciertas escuelas filosóficas griegas’.
Atendiendo a que es el Papa quien sostiene P, es obvio que B supone personalmente por:
B1: ‘la fe cristiana en la que creen los católicos (fides quae, i.e. fides Christi quae catholicis creditur)’.
Si esta es la suposición personal de los términos categoremáticos de P, convendremos en que por lo menos A1 todavía supone de manera confusa, ya que no sabemos a qué doctrinas concretas se hace referencia.
Pero hay más en P que merece ser analizado. Se trata de dos implicaciones lógicas. Una de ellas es la aposición:
S: ‘críticamente purificado’
que implica:
S1: ‘A1 es de suyo impura’
Y la otra es la descripción definida:
T: ‘pertenece esencialmente a la fe’
que es el núcleo de P, y que implica:
T1: ‘La suma de A1 + S + S1 pertenece esencialmente a B1’
Puesta la proposición T1 en lenguaje natural, diría algo así:
P1: ‘La razón humana, tal como fue expuesta en las doctrinas de ciertas escuelas filosóficas griegas, críticamente purificada, porque de suyo es impura, pertenece esencialmente a la fe en la que creen los católicos.’
A partir de este análisis se ve con toda claridad dónde están todavía los vacíos de P. No cuesta mucho asumir que, al decir ‘pertenece esencialmente a la fe’, el Papa quiere dejar sentado que, sin esa herencia purificada, la fe católica es incompleta. Por ello, es necesario averiguar cuáles son las impurezas de la razón filosófica que hay que purificar, y qué es lo que, luego de la purificación, queda como componente esencial.
No se me ocurre otra idea que pedirle apoyo urgente al propio Ratzinger, porque nada hay mejor para averiguar qué quiere decir. Por suerte, encontré esto, que escribió en el 2003:
“El cristianismo tiene […] sus precursores y su preparación en la racionalidad filosófica, no en las religiones. [El cristianismo] se remite a lo divino que puede mostrarse en el análisis racional de la realidad. […] Esto significa que la fe cristiana no se fundamenta en la poesía o en la política (estas dos grandes fuentes de la religión), sino en el conocimiento.”
Ahora podemos interpretar P1 de la siguiente manera:
P2: ‘La racionalidad filosófica —i.e., el análisis racional de la realidad que se fundamenta en el conocimiento—, críticamente purificada, porque de suyo es impura, pertenece esencialmente a la fe en la que creen los católicos.’
La lucha actual del Vaticano contra el relativismo parece explicar la insistencia puesta en una comprensión del análisis racional de la realidad como sustentado en el conocimiento. Nosotros hemos insistido en clase que también podría decirse, sin problema alguno desde la filosofía:
P3: ‘La racionalidad filosófica —i.e., el análisis racional de la realidad que se fundamenta en la opinión—, críticamente purificada, porque de suyo es impura, pertenece esencialmente a la fe en la que creen los católicos.’
La diferencia entre P2 y P3 concierne al papel asignado a la duda y a la certeza en la fe. Es una diferencia crucial en nuestro tiempo (y en nuestro curso, de modo que ojo con el exámen), y será materia de las clases siguientes.






Comentarios
No contiene comentarios
Agregar Comentario