Diez cosas que me hubiera gustado saber antes de iniciar el MBA

Escribo este post durante las vacaciones entre el segundo y tercer, y último, ciclo del primer año. En mi caso, estas vacaciones marcan la mitad del programa, ya que me graduaré en 15 meses (LBS ofrece la posibilidad de graduarse en 15, 18 ó 21 meses). He tenido tiempo en estos días para pensar en lo avanzado hasta ahora, verificar si estoy cumpliendo los objetivos que me tracé y planificar la segunda mitad del programa, que a partir del fin del primer año es bastante flexible y la idea es que se acomode a las aspiraciones e intereses específicos de cada estudiante.

Durante el segundo año, se pueden hacer uno, dos o ningún internship, participar en programas de intercambio de tres meses con otras escuelas, trabajar a tiempo parcial mientras se llevan los electivos, etc. Se dispone de una lista de más de 50 electivos, de los cuales se deben llevar entre 10 y 12 como requisito para graduarse, y abarcan temas que van desde opciones y fondos de cobertura, hasta incentivos y negociación, pasando por carbon finance y análisis de series de tiempo. Como digo, la idea es que cada estudiante se enfoque en lo que más le interesa y saque el mayor provecho del programa, teniendo en cuenta sus aspiraciones e intereses.

No obstante, elegir puede tornarse complicado cuando el estudiante no tiene claro qué es lo que quiere hacer después del programa, y ésta no es una situación poco común. Aproximadamente el 30% de la clase decide cursar el programa porque quieren cambiar de carrera, y, claro, la pregunta es ¿a qué sector o rama me cambio? Otros, aproximadamente un 15%, llegan al programa con la idea de iniciar un negocio propio, pero no tienen desarrollada una idea y esperan que el programa les abra los ojos y les presente una gama de opciones y, asimismo, herramientas para llevarlas a cabo. Muchos otros llegan con una idea fija, pero algunos en el camino descubren que hay algo más interesante o adecuado para ellos. El programa está efectivamente diseñado para satisfacer estas interrogantes y proveer al estudiante de todo lo necesario para avanzar satisfactoriamente en su carrera, pero dependerá de este último, finalmente, dónde busque las respuestas, cómo aproveche todo lo que el programa ofrece y qué tanto jugo le saque a la experiencia.

En la semana de introducción, antes del inicio del primer ciclo, nos dieron una presentación sobre “diez cosas que me hubiera gustado saber antes de iniciar el MBA”. Estos consejos me han venido ayudando a decidir y a trazar mis objetivos, y los comparto, resumidamente, esperando que puedan ser de utilidad para aquellos que vienen cursando un programa similar, algún otro tipo de maestría o cualquier proceso que podría influenciar significativamente su carrera:

1) Detenerse a pensar: Este es el primer consejo y el inicio de cualquier proceso de evaluación, discernimiento o planificación. El mundo en el que vivimos se mueve tan rápido y estamos tan ocupados todo el tiempo que muchas veces el principal obstáculo para evaluar lo avanzado y planificar el futuro es que no encontramos el tiempo para hacerlo.

2) Resistir la presión a conformarse: Es común en estos programas que todos comiencen a pensar y a comportarse de la misma forma. Grandes mayorías aspiran a las mismas empresas o líneas de carrera, van a los mismos viajes e incluso a las mismas fiestas. Es importante no perder la autenticidad, desafiar la forma de pensar de otros, intentar cosas que otros consideran inútiles o erróneas y perder el miedo a equivocarse.

3) Construir un network relevante: Mucho del aprendizaje de las maestrías viene de las interacciones con los compañeros de clase y con otras personas que se puede conocer en eventos, conferencias, viajes, etc. Lograr establecer relaciones con la mayor cantidad de gente posible incrementa la posibilidad de luego poder pedir consejos, favores o referencias, que podrían derivar finalmente en el trabajo soñado o en una oportunidad de inversión valiosa. Como nos decía el presentador, “a medida que uno avanza en su carrera, el éxito dependerá cada vez más de la habilidad de alcanzar objetivos a través de otras personas”.

4) No se trata sólo de aprender teorías y modelos: Si bien la parte académica es una pieza importante del programa, mucho del aprendizaje viene de la interacción con otros, de experiencias diversas y, sobre todo, de lo que uno evalúe, diga y refute. Asimismo, el aprendizaje dentro del ámbito de la inteligencia emocional es también parte clave, y dejar de darle su debida importancia puede impedir, más tarde, que se consigan los objetivos buscados. Las denominadas soft skills son cada vez más importantes en el mundo de los negocios.

5) Ser humilde: Es común que, a medida que un profesional avanza en su carrera, ya sea a través de logros académicos o laborales, la arrogancia comience a jugarle en contra en aspectos referidos a toma de decisiones o consecución de objetivos. Sentirse mejor que la mayoría puede ser un gran impedimento para seguir avanzando profesionalmente, identificar oportunidades y riesgos, y construir relaciones valiosas.

6) Resistir la tentación a la “holgazanería social” (social loafing): Este término hace referencia a la tendencia en individuos a esforzarse menos cuando se trabaja colectivamente. Y esto es especialmente verdadero en una maestría. Ya que muchos de los trabajos son en grupo, y en general nunca faltan voluntarios para apoyar en cualquier iniciativa (conferencias, eventos, viajes, etc.) uno se puede pasar el año o dos años sin hacer mucho, pensando que está sacando ventaja de los demás, pero en realidad está limitando el aprendizaje, ya que mucho del aprendizaje viene de lo que se haga fuera de las aulas.

7) Tener la crisis de la mediana edad lo más temprano posible: En nuestros tiempos, la crisis de la mediana edad es bastante común, y el consejo es tenerla lo antes posible para tomar las decisiones correctas. Un ejemplo de esta crisis en el mundo de los negocios se da cuando un buen día un ejecutivo de una gran empresa cumple 50 y se da cuenta que los últimos 20 años no ha hecho nada de lo que quería, ha descuidado su vida personal y siente que la vida se le pasó. El mundo corporativo, por ejemplo, no siempre es la mejor opción, y en general es bueno reflexionar sobre lo que para uno es importante, antes de perseguir un estilo de vida “x” solo porque todo el mundo lo está haciendo.

8) Crear un ambiente positivo: Responder positivamente a los problemas de la vida es clave, y no solo individualmente, sino como grupo (grupo de estudio, clase, área, empresa). Una empresa rendirá mucho más como grupo si el ambiente es positivo y si hay confianza y un propósito común. Un estudiante aprovechará mejor la experiencia si ve los distintos problemas y obstáculos como oportunidades y formas de mejorar.

9) Un título profesional no significa nada: Tener un MBA o alguna otra maestría en sí no es un logro. Lo que se pueda hacer gracias a lo aprendido durante la maestría es lo que importa. Si bien el título puede abrir algunas puertas, finalmente el rendimiento y el valor que un profesional añada a una organización o actividad es lo que contará.

10) Hay muchas alternativas y el camino es flexible: Hay espacio para equivocarse y elegir el camino incorrecto, siempre que éste lleve finalmente al camino buscado. A veces vale la pena salirse de la vía segura, si hay suficientes motivos para hacerlo. Por ejemplo, ¿cuántas empresas que pudieron haber sido exitosas nunca fueron fundadas porque los potenciales emprendedores decidieron trabajar en una gran corporación toda su vida, buscando estabilidad y seguridad, en vez de ir por el sueño emprendedor, obviamente más incierto y riesgoso? Como dijo Mark Twain: “En veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las cosas que hiciste. Suelta las amarras, navega fuera de la bahía segura”.

Fuente:
Blog: Embarcado en Londres, por Joaquín Alcazar
http://blogs.semanaeconomica.com/blogs/embarcado-en-londres/posts/diez-cosas-que-me-hubiera-gustado-saber-antes-de-iniciar-el-mba