Mariscal Andrés de Santa Cruz
Una de las grandes frustraciones en la construcción de nuestro proyecto nacional fue el fracaso de la Confederación Perú Boliviana, cuyo éxito hubiera significado la reunificación de dos espacios que nunca debieron escindirse.

Las razones del fracaso fueron diversas. Un factor exógeno importante fue el boicot contra la Confederación promovido por Chile que, dirigido por su visionario estadista Diego Portales, llegó a la convicción que la consolidación de la Confederación la convertiría en una potencia regional, perjudicando los intereses geopolíticos de Chile.

Sin embargo, los factores más importantes del fracaso fueron endógenos: los celos de liderazgo entre los caudillos militares Agustín Gamarra y Andrés de Santa Cruz; y la oposición de la racista elite costeña peruana que no podía tolerar que el “indio” Santa Cruz nos gobierne, como quedó emblemáticamente ejemplificado en los furibundos ataques de Felipe Pardo y Aliaga contra el líder boliviano.

Décadas después, la falta de previsión de las clases dirigentes peruana y boliviana frente al expansionismo chileno nos llevaron a la derrota en la Guerra del Pacífico. La guerra dejó heridas que permanecen abiertas, sobre todo en Bolivia, que al haber perdido su acceso al mar mantiene vivo el recuerdo de la afrenta de la guerra. De allí que la mediterraneidad siga siendo parte crucial de su agenda, ante lo cual ha propuesto como solución una “franja” en territorio peruano o chileno que le devuelva acceso soberano al Pacífico.

Los sucesos que en los últimos tiempos vienen ocurriendo en Bolivia, que podrían derivar en su decisión de sacar su gas por Perú y en la suscripción de un Tratado de Integración Económica y Social entre nuestros países, ofrecen inmejorables oportunidades para reanudar el camino de la integración y de la reunificación peruano boliviana en un único proyecto nacional. Puestos ante dicha posibilidad, es menester proponer algunos lineamientos:

Monumento de Diego Portales, atrás del Palacio de la Moneda
· La unión peruano boliviana no debe motivarse en sentimientos revanchistas antichilenos, sino en los profundos y milenarios lazos existentes entre Perú y Bolivia y en las posibilidades de construir un proyecto de desarrollo común y un futuro mejor. No obstante, es importante que, aprendiendo de la historia, estemos alertas frente a cualquier eventual intento de boicotear un nuevo proyecto de reunificación, venga de donde venga.

· Perú y Bolivia deben abandonar cualquier intento reivindicacionista sobre los territorios o el mar perdidos en la Guerra del Pacífico. En toda guerra los vencedores suelen tomar un botín. No podemos, pues, seguir llorando sobre la leche derramada. Perdimos la guerra y con ello inmensos territorios, y debemos asumirlo como un accidente de nuestra historia del que lo mejor que podemos hacer es aprender las lecciones que ofrece.

· Debe cambiarse el enfoque sobre la solución del problema de la mediterraneidad boliviana. Si Perú y Bolivia nos embarcamos en un franco proceso de integración que nos lleve a la unificación, ese problema desaparecerá porque los más de dos mil kilómetros de litoral peruano serán también bolivianos. Es decir, ya no tendrá sentido que Bolivia exija a Chile una salida al mar. La opción contraria sólo originará nuevas tensiones en la región ya que es evidente que Chile no está dispuesta a darle a Bolivia una salida soberana al mar.

· Finalmente, debemos evitar que los celos de liderazgo vuelvan a frustrar nuestra reunificación. Si ésta se consolida no importará que el gobernante sea paceño, limeño, potosino, cusqueño, cruceño o huancaíno, ya que, en cualquier caso, será peruboliviano o panperuano.

Mapa de la Confederación Perú Boliviana

(*) Publicado en EL PERUANO (Opinión), Lima, martes 24 de agosto de 2004.

NOTA: Aunque no tiene relación directa con este tema, la cuestión de la nacionalidad del "pisco", que se disputan Perú y Chile, es un indicador de lo complicadas que son las relaciones entre nuestros países. Al respecto he posteado los siguientes artículos: "Chile instaura su Día Nacional del Pisco (malo y aguachento)" y "Diva chilena Cecilia Bolocco reconoce que el pisco es peruano y en Chile la atacan".