ENTREVISTA A DANIEL SALVADOR
“Un curso de música electrónica debería ser básico en la formación de un músico”
“Que el arte emplee medios tecnológicos para crear más arte es saludable y muy importante”, comenta Daniel Salvador, egresado de la especialidad de Ingeniería Electrónico y estudiante de maestría en Matemáticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Salvador es también coordinador del grupo Estudios Contemporáneos de Operaciones con Sonido (ECOS), con el investiga nuevas formas de hacer música con medios electrónicos.
¿De qué manera los avances tecnológicos influyen en la música?
La música está entrando en un nuevo ciclo. No es novedad que los avances tecnológicos influyan en la música. Cuando se crearon las primeras bocinas, que servían para poder llevar la onda de sonido más lejos, era porque la mecánica estaba progresando. La relación entre tecnología y música demuestra que todo el proceso tecnológico no se da únicamente para suplir las necesidades, sino también para abrir la mente. Y eso se hace a través del arte. Que el arte emplee elementos tecnológicos para crear más arte es saludable y muy importante.
El paso del sistema dodecafónico –de doce notas musicales- a una gama infinita de sonidos posibles fue un gran paso.
El sistema dodecafónico contempla doce notas: de Do a Si incluyendo sus sostenidos. Hemos estado casi dos milenios supeditados a esas doce notas. Pienso que desde que músicos de la calidad de Mozart o Bethoven trabajaron esas doce notas y crearon todas las escalas posibles, lo demás no es otra cosa que repeticiones. Ya lo dijo Stravinski: “Puede que no sea armonía, sino que nosotros estemos acostumbrados a eso”. En 1930, el expandir el espectro de sonido y hacerlo infinito fue toda una revolución, incluso se propuso que a partir de ruido se podía hacer música.
Algo impensable antes de esa época…
Así es, muchos se mostraron reacios, pero ahora vemos los resultados. No sólo afectó la melodía sino también el ritmo. Así, aparecieron ritmos como el jazz, blues, etc. Impensables en los cuatro cuartos de la música clásica. Ahora la melodía puedo modularse a cualquier frecuencia, sin necesidad de que caiga necesariamente en una nota específica.
Y eso ha tenido su punto más alto en la creación de nuevos instrumentos.
Sí, como el Reactable o el Tenori-on. Estos instrumentos emplean procedimientos básicos de síntesis y procesamiento de sonido. La novedad es la parte visual, permiten captar otra dimensión de la música, visualizar la onda de sonido. Podríamos decir que ahora tenemos otra forma de partitura, que son las ondas. Pienso que en el futuro esta será una nueva forma de escribir música, replanteando así la forma clásica de leer música en el pentagrama, que es limitada porque en cinco líneas no va a caber el espectro infinito de sonido. En la forma de ondas no hay problema.
¿Cómo ve el futuro de la música, entonces?
Al largo plazo, podría pasar lo que en la época de Pitágoras. Ellos no tenían el sistema de doce notas, y el rango de sonidos era ilimitado. La escuela Pitagórica halló ciertos sonidos armónicos, y esos son los que han tenido vigencia hasta ahora. En esta época estamos en un nuevo caos, ha aparecido una nueva fuente de sonidos infinitos y seguramente existirá una escuela parecida a la pitagórica, que se encargue de descubrir un sistema que marque la armonía durante una buena cantidad de tiempo.
Un cambio que se reflejaría en diversos aspectos.
Claro. La manera cómo se percibe la música no se limita sólo al placer de escucharla, sino que también repercute en la forma de pensar. La música va de la mano con una ideología, las ondas de sonido son un lenguaje que transporta información tan igual como lo hacen las palabras. Ahora, que uno lo entienda es otro tema, pero el lenguaje está ahí, el mensaje está ahí, de alguna forma va a definir la conducta de las personas no solo a nivel individual sino también a nivel social. Es un poco apresurado hablar de cómo va a influir, pero no hay duda de que se verán grandes cambios.
En este contexto nace ECOS.
ECOS no solo se concentra en la parte de investigación, que es fundamental, sino también en difundir estos temas. Nos parece increíble cómo en escuelas de música en el extranjero, los cursos de música electrónica y de procesamiento digital son obligatorios, mientras que aquí no es así. Un curso de música electrónica debería ser básico en la formación de un músico. ECOS busca contribuir a la difusión de esa idea, con el fin de que se dé el cambio y así poder sintetizar, por ejemplo, sonidos que partan de instrumentos netamente peruanos.
Algunos podrían decir que su trabajo es intrascendente con respecto a los problemas más graves del país.
Es lícito pensar así, pero no hay que perder de vista que muchas veces los proyectos a largo plazo son los que dan mejor resultado y mayor beneficio a la sociedad. ECOS no está involucrado directamente con un proyecto de ayuda social, pero en el futuro va a generar fuentes de trabajo y espacios de reflexión para educar. La música permite comprender mejor muchos temas de física y electrónica, y al promover herramientas educativas, se abre camino hacia mejores condiciones sociales. Tal vez no a corto plazo, pero estoy convencido de que todo proyecto que esté involucrado con investigación y educación, al final, es el que da mejores frutos. Es la mejor ayuda para una sociedad como la nuestra, que está en pleno desarrollo.
Publicado el 29/10/07 por salvadorcd | Categoría: entrevista | Visto 1160 veces |
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