07/03: La "guerra electoral" como imagen construida
(Artículo de Carlos, disfrútenlo.)
El contexto de la carrera electoral está muy difícil como para hacer predicciones osadas. Sin embargo, queda claro que la intención de voto se ha concentrado en tres candidatos que, según el último sondeo de la UL, concentran el 82 % de los votos válidos. En ese sentido, hay un consenso entre las encuestadoras al señalar una bajada en Lourdes Flores, un estancamiento de Ollanta Humala y un ascenso promedio de 5% por parte de Alan García. Algunas variables escritas para explicar estos “cambios” se encuentran en el uso de la demagogia, entendido como un mensaje distinto para cada sector social; ritmos pegajosos que atrapan a un público joven, como el “reguetón”; y una supuesta subida del público indeciso. Pero en este contexto de competencia dura surgen preguntas: ¿De verdad la intención de voto ha cambiado significativamente? ¿Cómo se construye esta imagen? ¿De qué manera se presenta la carrera electoral? Es sabido que las encuestas trabajan con un margen de error permitido que es +2% - -2%, y ciertamente si uno analiza los resultados de las cuatro principales encuestadoras, la intención de voto se mueve en este margen, a excepción de Alan García que habría subido 2 %. Sobre este punto Nelson Manrique escribió el domingo 5 de marzo en Perú 21: “El problema que trae la existencia de tantas encuestas es que se hace más difícil, para el ciudadano común y corriente, determinar cuáles son las tendencias que se desprenden, realmente, de las cifras consignadas”. ¿Pero se trata solo de un problema de encuestas o también de la manera misma como se construye la campaña? Domique Wolton menciona que los sondeos, los actores políticos y los medios de comunicación configuraban el espacio público donde se genera la opinión pública (como si fuera un triángulo que en el medio tuviera a este último). Bajo esta lógica cada uno de estos juega un papel importante para la presentación de la campaña, pero sobretodo los medios de comunicación que son el “escenario público”.
Es así que en las últimas semanas se ha hablado mucho de una campaña a favor de Lourdes Flores y una contra-campaña hacia Ollanta Humala. Ciertamente no podemos afirmar la veracidad o no de estas acusaciones, pero sí podemos decir que los medios de comunicación –sobre todo la televisión- se convierten en “actores políticos” con incidencia en las decisiones del electorado y los comportamientos de los aspirantes al poder. Sobre la nueva forma de las campañas electorales en la actualidad, Giovanni Sartori menciona en su polémico libro “Homo Videns”: “La cuestión es que la carrera presidencial se convierte en un espectáculo (incluida también en el show business) en el que el espectáculo es lo esencial, y la información un residuo”. De esta manera, si los resultados en las encuestas varían en 1%, presentar la imagen de conflicto, lucha y “carrera de caballos” es un espectáculo que personaliza la campaña en las imágenes de los candidatos, más que en las propuestas que tiene el/la candidato(a) y su partido.
Sin embargo, no podemos pensar que la forma de la campaña electoral excluye la lógica de poder entre los actores que hemos mencionado. Por eso un primer lugar de Ollanta Humala generó una respuesta rápida de los medios de comunicación; y quizás la pretensión de poner a Alan García como posible contendiente del segundo lugar responde a un impulso de no querer de ninguna manera al primero. De todas maneras, una segunda vuelta entre Ollanta Humala y Lourdes Flores es intimidante, mientras que una entre Lourdes Flores y Alan García es casi irrisoria por el fuerte rechazo de este último ¿Los medios de comunicación construyen la imagen de la campaña o juegan su propia partida?
Creo que están en la capacidad de hacer las dos cosas, pero de ninguna manera son imparciales en este largo camino de construcción hacia una sociedad bien informada. Pero, ¿la población confía en los medios de comunicación? Al parecer no del todo, lo cual causa algunos problemas en las construcciones de las imágenes; por eso resulta curioso que las acusaciones de autoritario hacia Ollanta Humala no lo hayan afectado tanto como se “esperaba”, entonces nos preguntamos: ¿de verdad a la población descontenta con la democracia le molesta el autoritarismo? Por otro lado, las acusaciones del “capitán Carlos” como violador de derechos humanos sí causaron un mayor impacto, aunque en verdad no han derribado a Humala. Así, podemos concluir que es innegable la influencia de los medios de comunicación (que tal vez se sobrestima), pero la población no se deja influenciar tan fácilmente e, incluso, construyen la imagen de su candidato como ellos quieren que sea y necesitan, siendo así una esperanza de cambio. Por lo tanto, estos elementos deben tomarse en cuenta al momento de analizar al público que aún no decide por quién votar.
Carlos Eduardo Pérez Crespo.
Lima, 7 de Marzo del 2006.
El contexto de la carrera electoral está muy difícil como para hacer predicciones osadas. Sin embargo, queda claro que la intención de voto se ha concentrado en tres candidatos que, según el último sondeo de la UL, concentran el 82 % de los votos válidos. En ese sentido, hay un consenso entre las encuestadoras al señalar una bajada en Lourdes Flores, un estancamiento de Ollanta Humala y un ascenso promedio de 5% por parte de Alan García. Algunas variables escritas para explicar estos “cambios” se encuentran en el uso de la demagogia, entendido como un mensaje distinto para cada sector social; ritmos pegajosos que atrapan a un público joven, como el “reguetón”; y una supuesta subida del público indeciso. Pero en este contexto de competencia dura surgen preguntas: ¿De verdad la intención de voto ha cambiado significativamente? ¿Cómo se construye esta imagen? ¿De qué manera se presenta la carrera electoral? Es sabido que las encuestas trabajan con un margen de error permitido que es +2% - -2%, y ciertamente si uno analiza los resultados de las cuatro principales encuestadoras, la intención de voto se mueve en este margen, a excepción de Alan García que habría subido 2 %. Sobre este punto Nelson Manrique escribió el domingo 5 de marzo en Perú 21: “El problema que trae la existencia de tantas encuestas es que se hace más difícil, para el ciudadano común y corriente, determinar cuáles son las tendencias que se desprenden, realmente, de las cifras consignadas”. ¿Pero se trata solo de un problema de encuestas o también de la manera misma como se construye la campaña? Domique Wolton menciona que los sondeos, los actores políticos y los medios de comunicación configuraban el espacio público donde se genera la opinión pública (como si fuera un triángulo que en el medio tuviera a este último). Bajo esta lógica cada uno de estos juega un papel importante para la presentación de la campaña, pero sobretodo los medios de comunicación que son el “escenario público”.
Es así que en las últimas semanas se ha hablado mucho de una campaña a favor de Lourdes Flores y una contra-campaña hacia Ollanta Humala. Ciertamente no podemos afirmar la veracidad o no de estas acusaciones, pero sí podemos decir que los medios de comunicación –sobre todo la televisión- se convierten en “actores políticos” con incidencia en las decisiones del electorado y los comportamientos de los aspirantes al poder. Sobre la nueva forma de las campañas electorales en la actualidad, Giovanni Sartori menciona en su polémico libro “Homo Videns”: “La cuestión es que la carrera presidencial se convierte en un espectáculo (incluida también en el show business) en el que el espectáculo es lo esencial, y la información un residuo”. De esta manera, si los resultados en las encuestas varían en 1%, presentar la imagen de conflicto, lucha y “carrera de caballos” es un espectáculo que personaliza la campaña en las imágenes de los candidatos, más que en las propuestas que tiene el/la candidato(a) y su partido.
Sin embargo, no podemos pensar que la forma de la campaña electoral excluye la lógica de poder entre los actores que hemos mencionado. Por eso un primer lugar de Ollanta Humala generó una respuesta rápida de los medios de comunicación; y quizás la pretensión de poner a Alan García como posible contendiente del segundo lugar responde a un impulso de no querer de ninguna manera al primero. De todas maneras, una segunda vuelta entre Ollanta Humala y Lourdes Flores es intimidante, mientras que una entre Lourdes Flores y Alan García es casi irrisoria por el fuerte rechazo de este último ¿Los medios de comunicación construyen la imagen de la campaña o juegan su propia partida?
Creo que están en la capacidad de hacer las dos cosas, pero de ninguna manera son imparciales en este largo camino de construcción hacia una sociedad bien informada. Pero, ¿la población confía en los medios de comunicación? Al parecer no del todo, lo cual causa algunos problemas en las construcciones de las imágenes; por eso resulta curioso que las acusaciones de autoritario hacia Ollanta Humala no lo hayan afectado tanto como se “esperaba”, entonces nos preguntamos: ¿de verdad a la población descontenta con la democracia le molesta el autoritarismo? Por otro lado, las acusaciones del “capitán Carlos” como violador de derechos humanos sí causaron un mayor impacto, aunque en verdad no han derribado a Humala. Así, podemos concluir que es innegable la influencia de los medios de comunicación (que tal vez se sobrestima), pero la población no se deja influenciar tan fácilmente e, incluso, construyen la imagen de su candidato como ellos quieren que sea y necesitan, siendo así una esperanza de cambio. Por lo tanto, estos elementos deben tomarse en cuenta al momento de analizar al público que aún no decide por quién votar.
Carlos Eduardo Pérez Crespo.
Lima, 7 de Marzo del 2006.
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