21/10/07: Por la plata vaila el mono y también las "ex " (la plata luego del matrimonio)
Hasta que la plata los separe
Las celebridades pagan millones para separarse. Paul McCartney, por ejemplo, deberá ceder al menos 50 millones de dólares a Heather Mills, su ex pareja. El ex Beatle se une así al club de Michael Jordan, Michael Douglas o Steven Spielberg. Para evitar estos desembolsos están los contratos prenupciales. Incluyen separación de bienes, pero también multas por infidelidad e inapetencia sexual.
Por Claudio Chaparro. La República
Paul McCartney (65) y Heather Mills (39) antes de los desengaños y el escándalo. Se dice que ella le pide un plus para no revelar secretos de alcoba.
Cuando Paul McCartney, el mítico ex Beatle, se enamoró de la modelo Heather Mills, en 1999, lo más probable es que no haya pensado que desligarse de ella le costaría una buena tajada de la fortuna que amasó a lo largo de su vida. McCartney y Mills se casaron a los tres años de aquel primer encuentro. En el 2006, sin embargo, llegó la separación. Y hoy ambos comparecen ante el Tribunal Superior de Justicia de Londres tratando de llegar a un acuerdo de divorcio que, según los cálculos, no le costará a Paul menos de 50 millones de dólares. Dicen que será el divorcio más costoso de la historia legal británica.
De todas formas, el caso de Paul es común entre muchas celebridades. Los ricos y famosos suelen desprenderse de sumas impresionantes de dinero a la hora de divorciarse. El desamor puede resultarles muy oneroso y acaban por convertir la separación en un problema más económico que sentimental.
Por ejemplo, el principal escollo para llegar a un acuerdo entre McCartney (cuya fortuna se estima en más de 1,600 millones de dólares) y Mills es la suma que debe recibir la ex modelo.
Además, otro de los desacuerdos es una cláusula de confidencialidad. Y es que Paul no quiere que Heather divulgue secretos del matrimonio. Algo que también requiere un buen fajo de billetes sobre la mesa.
Lluvia de millones
McCartney reveló esta semana que el divorcio con Mills le está resultando un verdadero "infierno".
Sin embargo, la cifra que tendrá que pagar es bastante menor si se compara con la que desembolsará en breve el ex basquetbolista estadounidense Michael Jordan cuando firme el acta que lo divorcia de la funcionaria bancaria Juanita Jordan, con la cual estuvo casado diecisiete años. La suma es espectacular: 150 millones de dólares para ser otra vez ‘libre’. Jordan encabeza la lista de los divorcios más costosos de todos los tiempos. Aunque eso, sin duda, no es motivo de orgullo.
Algo parecido debe sentir el cantante y actor Neil Diamond. En 1994, y tras veinticinco años de matrimonio, se separó de Marcia Murphey. Neil Diamond tuvo que soltar 130 millones de dólares. Pero, admitiendo su derrota, dijo aquella vez: "Ella vale cada centavo".
El actor Michael Douglas, por su parte, se pasó veintiún años de matrimonio poniéndole los cuernos a su esposa Diandra. "Soy adicto al sexo", confesó públicamente. Pero en 1998 vino la separación. Y ahí recién habló Diandra. "Si quieres el divorcio, dame 45 millones de dólares", le dijo. A Douglas no le quedó otra para irse corriendo a los brazos de la escocesa Catherine Zeta Jones.
Peor le fue al cineasta Steven Spielberg. En 1989 se divorció de la actriz Amy Irving y tuvo que dejarle 100 millones de dólares. Claro, ahora Spielberg tiene en su cuenta tres mil millones. Ni debe acordarse de la Irving ni de lo que le pagó.
Un poquito menos de dinero soltó Kevin Costner en 1994, al separarse de Cindy Silva, con quien estuvo casado dieciséis años. Le pagó 80 millones de dólares. Y la estrella de los Rolling Stones Mick Jagger entregó en 1999 a su ex esposa, la modelo Jerry Hall, cerca de 20 millones de dólares, luego de veintidós años de matrimonio.
‘Contratito’ manda
Ahora muchos personajes mediáticos y famosos han decidido ‘tomar el toro por las astas’: los contratos prenupciales se han puesto de moda.
Uno que llamó la atención fue el que Jennifer López quiso imponerle a su ex pareja Ben Affleck. Entre las cláusulas que la López le exigía a Affleck para casarse con él figuraba esta perla: que le hiciera el amor, como mínimo, cuatro veces a la semana. Pero también había multas por infidelidad: si Ben ‘sacaba los pies del plato’ debía pagarle 4 millones de dólares. Y si negaba el hecho, un milloncito más. Affleck dijo ‘chau’ antes que fuera demasiado tarde. Tom Cruise también hizo un acuerdo prenupcial con su actual esposa, Katie Holmes: en caso de separación el actor la indemnizará con 40 millones de dólares. Ya está advertido.
Michael Douglas –después de lo que le pasó– se adelantó a los hechos: se casó con Catherine Zeta Jones y en ese mismo momento le dio 22 millones de dólares como anticipo. Con ello, ante otro divorcio, ya no le dolerá tanto a su bolsillo. Sin embargo, el contrato dice que si Douglas es infiel, tendrá que soltar 5 millones más.
Hasta el mexicano Luis Miguel hizo un acuerdo prematrimonial con Aracely Arámbula, el cual tendrá diez años de vigencia. Aracely recibe 50 mil dólares por cada mes de matrimonio. Y si pasan los cinco años de casados y se separan, el cantante le dará un plus de 250 mil dólares.
Hace poco una parlamentaria alemana, Gabriele Pauli, propuso limitar el matrimonio a siete años y que luego la pareja decida si renueva el contrato. En Inglaterra algunos abogados han aconsejado a los jóvenes adinerados que mejor no se casen. Y los famosos han ‘parado la oreja’: no andan muy convencidos de aquello de ‘hasta que la muerte nos separe’.
‘Kenita’ no hizo el gol
“No existe en este mundo algo más hermoso que estar contigo. Te amo tanto que, cuando estás ausente, no encuentro solución para mi respiración”. Esta frase estaba escrita en el parte matrimonial del ex futbolista chileno Iván ‘Bam Bam’ Zamorano y la modelo María Eugenia Larraín, más conocida como ‘Kenita’.
La boda se iba a celebrar el 12 de febrero del 2004 en el Palacio Cousiño. Todo estaba previsto. Se enviaron más de quinientas invitaciones. Pero cuatro días antes, mientras pasaban un fin de semana juntos en el balneario chileno de Cachagua, todo se fue al diablo. ¿Qué pasó? Una pelea relativa a las cláusulas económicas del matrimonio rompió la relación. Ella quería casarse en sociedad conyugal. Él –resguardando su millonario patrimonio– prefería que lo hicieran con separación de bienes. ‘Kenita’ le pidió, en caso de ruptura, quedarse con algunos de sus negocios. Zamorano dijo no. Y el amor, “misteriosamente”, se desvaneció de un momento a otro.
Las celebridades pagan millones para separarse. Paul McCartney, por ejemplo, deberá ceder al menos 50 millones de dólares a Heather Mills, su ex pareja. El ex Beatle se une así al club de Michael Jordan, Michael Douglas o Steven Spielberg. Para evitar estos desembolsos están los contratos prenupciales. Incluyen separación de bienes, pero también multas por infidelidad e inapetencia sexual.
Por Claudio Chaparro. La República
Paul McCartney (65) y Heather Mills (39) antes de los desengaños y el escándalo. Se dice que ella le pide un plus para no revelar secretos de alcoba.
Cuando Paul McCartney, el mítico ex Beatle, se enamoró de la modelo Heather Mills, en 1999, lo más probable es que no haya pensado que desligarse de ella le costaría una buena tajada de la fortuna que amasó a lo largo de su vida. McCartney y Mills se casaron a los tres años de aquel primer encuentro. En el 2006, sin embargo, llegó la separación. Y hoy ambos comparecen ante el Tribunal Superior de Justicia de Londres tratando de llegar a un acuerdo de divorcio que, según los cálculos, no le costará a Paul menos de 50 millones de dólares. Dicen que será el divorcio más costoso de la historia legal británica.
De todas formas, el caso de Paul es común entre muchas celebridades. Los ricos y famosos suelen desprenderse de sumas impresionantes de dinero a la hora de divorciarse. El desamor puede resultarles muy oneroso y acaban por convertir la separación en un problema más económico que sentimental.
Por ejemplo, el principal escollo para llegar a un acuerdo entre McCartney (cuya fortuna se estima en más de 1,600 millones de dólares) y Mills es la suma que debe recibir la ex modelo.
Además, otro de los desacuerdos es una cláusula de confidencialidad. Y es que Paul no quiere que Heather divulgue secretos del matrimonio. Algo que también requiere un buen fajo de billetes sobre la mesa.
Lluvia de millones
McCartney reveló esta semana que el divorcio con Mills le está resultando un verdadero "infierno".
Sin embargo, la cifra que tendrá que pagar es bastante menor si se compara con la que desembolsará en breve el ex basquetbolista estadounidense Michael Jordan cuando firme el acta que lo divorcia de la funcionaria bancaria Juanita Jordan, con la cual estuvo casado diecisiete años. La suma es espectacular: 150 millones de dólares para ser otra vez ‘libre’. Jordan encabeza la lista de los divorcios más costosos de todos los tiempos. Aunque eso, sin duda, no es motivo de orgullo.
Algo parecido debe sentir el cantante y actor Neil Diamond. En 1994, y tras veinticinco años de matrimonio, se separó de Marcia Murphey. Neil Diamond tuvo que soltar 130 millones de dólares. Pero, admitiendo su derrota, dijo aquella vez: "Ella vale cada centavo".
El actor Michael Douglas, por su parte, se pasó veintiún años de matrimonio poniéndole los cuernos a su esposa Diandra. "Soy adicto al sexo", confesó públicamente. Pero en 1998 vino la separación. Y ahí recién habló Diandra. "Si quieres el divorcio, dame 45 millones de dólares", le dijo. A Douglas no le quedó otra para irse corriendo a los brazos de la escocesa Catherine Zeta Jones.
Peor le fue al cineasta Steven Spielberg. En 1989 se divorció de la actriz Amy Irving y tuvo que dejarle 100 millones de dólares. Claro, ahora Spielberg tiene en su cuenta tres mil millones. Ni debe acordarse de la Irving ni de lo que le pagó.
Un poquito menos de dinero soltó Kevin Costner en 1994, al separarse de Cindy Silva, con quien estuvo casado dieciséis años. Le pagó 80 millones de dólares. Y la estrella de los Rolling Stones Mick Jagger entregó en 1999 a su ex esposa, la modelo Jerry Hall, cerca de 20 millones de dólares, luego de veintidós años de matrimonio.
‘Contratito’ manda
Ahora muchos personajes mediáticos y famosos han decidido ‘tomar el toro por las astas’: los contratos prenupciales se han puesto de moda.
Uno que llamó la atención fue el que Jennifer López quiso imponerle a su ex pareja Ben Affleck. Entre las cláusulas que la López le exigía a Affleck para casarse con él figuraba esta perla: que le hiciera el amor, como mínimo, cuatro veces a la semana. Pero también había multas por infidelidad: si Ben ‘sacaba los pies del plato’ debía pagarle 4 millones de dólares. Y si negaba el hecho, un milloncito más. Affleck dijo ‘chau’ antes que fuera demasiado tarde. Tom Cruise también hizo un acuerdo prenupcial con su actual esposa, Katie Holmes: en caso de separación el actor la indemnizará con 40 millones de dólares. Ya está advertido.
Michael Douglas –después de lo que le pasó– se adelantó a los hechos: se casó con Catherine Zeta Jones y en ese mismo momento le dio 22 millones de dólares como anticipo. Con ello, ante otro divorcio, ya no le dolerá tanto a su bolsillo. Sin embargo, el contrato dice que si Douglas es infiel, tendrá que soltar 5 millones más.
Hasta el mexicano Luis Miguel hizo un acuerdo prematrimonial con Aracely Arámbula, el cual tendrá diez años de vigencia. Aracely recibe 50 mil dólares por cada mes de matrimonio. Y si pasan los cinco años de casados y se separan, el cantante le dará un plus de 250 mil dólares.
Hace poco una parlamentaria alemana, Gabriele Pauli, propuso limitar el matrimonio a siete años y que luego la pareja decida si renueva el contrato. En Inglaterra algunos abogados han aconsejado a los jóvenes adinerados que mejor no se casen. Y los famosos han ‘parado la oreja’: no andan muy convencidos de aquello de ‘hasta que la muerte nos separe’.
‘Kenita’ no hizo el gol
“No existe en este mundo algo más hermoso que estar contigo. Te amo tanto que, cuando estás ausente, no encuentro solución para mi respiración”. Esta frase estaba escrita en el parte matrimonial del ex futbolista chileno Iván ‘Bam Bam’ Zamorano y la modelo María Eugenia Larraín, más conocida como ‘Kenita’.
La boda se iba a celebrar el 12 de febrero del 2004 en el Palacio Cousiño. Todo estaba previsto. Se enviaron más de quinientas invitaciones. Pero cuatro días antes, mientras pasaban un fin de semana juntos en el balneario chileno de Cachagua, todo se fue al diablo. ¿Qué pasó? Una pelea relativa a las cláusulas económicas del matrimonio rompió la relación. Ella quería casarse en sociedad conyugal. Él –resguardando su millonario patrimonio– prefería que lo hicieran con separación de bienes. ‘Kenita’ le pidió, en caso de ruptura, quedarse con algunos de sus negocios. Zamorano dijo no. Y el amor, “misteriosamente”, se desvaneció de un momento a otro.
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