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Tengo cierta experiencia e interés en el trabajo con personas que viven con VIH. Sin embargo la experiencia de los últimos dos años me ha llevado a acercarme en mayor medida a los adolescentes que viven con esta problemática.

Todos los adolescentes que he conocido han adquirido la enfermedad vía vertical, es decir, durante el parto o a través de la lactancia materna. Es curioso, a pesar de haber leído varios libros y artículos sobre el VIH y su impacto en el ser humano, no había caído en cuenta de que no se les había prestado debida atención e importancia.

El VIH se conoce en el mundo a mediados de la década de los ochentas y nuestro país no era ajeno a esa realidad. La expansión del virus fue inmediata y hacia la década de los noventas, ya habían madres que sin saberlo, daban a luz a niños que en el momento del parto o durante la lactancia eran contagiados con el virus. Hoy, al año 2012, esos niños han crecido y con el avance de la medicación y los conocimientos alrededor del VIH han alcanzado la etapa adolescente y con mucho éxito en términos físicos.

Debemos tomar en cuenta que, existen diferencias entre el haber contraído la enfermedad vía vertical y el haberla contraído por vía sexual. Los adolescentes de hoy que nacieron con el virus, conviven desde siempre con él. Generalmente durante la niñez preguntaron por qué tomaban tantos medicamentos y o enfermaban a menudo. O por qué papá y/o mamá murieron, aún sin la capacidad cognitiva de comprender lo que implicaba el VIH. Mas aún, la adolescencia es una etapa donde podría casi asegura que el cuerpo cobra un valor fundamental. Un granito, ser bajo, o muy alto o un mal corte de pelo pueden ser fulminantes para nuestra autoestima. Me pregunto entonces, ¿cómo será la vivencia de una adolescente que vive con VIH?.

Es decir, nos encontramos con una nueva población, con características que deben ser tomadas en cuenta para una intervención adecuada. Hoy esto se convierte en un reto para todos aquellos que queremos contribuir en mejorar la calidad de vida de las personas, puesto que nos enfrentamos con una población nueva, para la cual, al menos en términos de intervenciones que mejoren el bi)