. El Estado Gendarme o de Policía es identificado como aquel concentrado en brindar los servicios públicos de soberanía territorial, seguridad y justicia. Es con el modelo de Estado Benefactor en que el Estado amplia sus responsabilidades hacía la ciudadanía, tanto en lo cuantitativo, como en lo cualitativo: En lo cualitativo, el Estado Benefactor oferta mayores bienes y servicios públicos básicos tales como educación, salud, vivienda, etc. En lo cuantitativo, busca ampliar la cobertura de los servicios públicos referidos, y así llegar a estratos más populares de la población (que siempre son los mayoritarios).

Este crecimiento, que en el Perú se inicia con el gobierno militar luego del golpe de Estado al Presidente Belaunde, obligó a que el Estado establezca nuevos ministerios y organizaciones públicas especializadas, sino también creando empresas estatales que puedan aumentar la producción de los bienes y servicios ofertados. El Estado además, desarrolla una intensa actividad de producción normativa, buscando no solo dirigir la acción de los organismos estatales y de los funcionarios gubernamentales, sino también de las organizaciones privadas y sociales, pues parte que “lo público” (entendido como el espacio de interacción entre individuos, agentes y agencias) es una responsabilidad estatal.

Pero la realidad es más compleja que las previsiones normativas. Y así, pronto vemos que las estructuras gubernamentales empiezan a responder a quienes las dirigen: funcionarios con intereses, creencias, ideologías, aspiraciones y ambiciones propias, subjetivas, generándose así una administración pública difusa, confusa, compleja, multifacética.

Paralelamente, el mismo macroEstado empieza a reconocer que tiene fuerzas centrifugas que hace que sus propias organizaciones busquen espacios, recursos y lógicas propias, que respondan más a sus necesidades organizacionales de sobrevivencia y desarrollo (que a los intereses estatales), para lo cual entran en coordinación con organizaciones no estatales: sociedad civil, empresa privada, etc.

Es en este contexto, donde -según algunos - podemos hablar más de un sistema de redes de dependencias gubernamentales más que de un aparato gubernamental orgánico, único, surge en otros países las Políticas Públicas (años 50´s, 60´s) y nociones de Gerencia y Gestión Pública, pues es el momento en que la toma de decisiones, la visión estratégica, el juego de actores, los problemas de eficiencia, las preferencias de cliente-usuario, etc., son surgen como elementos fundamentales de análisis de dichas materias. Y esto es “fundamental”, pues “De alguna forma se establece el supuesto de que un buen gobierno será aquel en que el conjunto de redes de dependencia funcione bien; es decir, con eficiencia en el ejercicio de los fondos públicos, con eficacia en la interacción con agentes y agencias externos, y con legitimidad en la prestación del bien o servicio que produce (es decir, la satisfacción del cliente y la rendición de cuentas) Y para más detalle, el mismo autor precisa: “Se supone que los problemas más importantes de una dependencia gubernamental se relacionan con cómo manejar adecuadamente los recursos para sobrevivir, cómo interrelacionarse de manera óptima con otras dependencias y con el usuario (cliente) del servicio que se provee y cómo redefinir constantemente la misión para hacer viable en el largo plazo la acción institucional”.

Es en los 60´s que en Estados Unidos se empieza a hablar de Public Management, y en América Latina utilizamos el anglicismo Gerencia Pública. En Francia hablan de Gestion Publique, y por ello algunos en América Latina utilizan el galicismo Gestión Pública.

Un autor sostienen: “En cuanto a la diferencia entre gestión y gerencia públicas se trata de un matiz semántico” mientras que otro autor, luego de realizado un muy minucioso y recomendable análisis filológico, señala: “A pesar de que los vocablos gestión y gerencia se derivan del mismo verbo latino, en Castellano el segundo connota (además de la idea de diligencia, de uso de recursos y de propósito) las ideas de management, conducción de una organización o unidad orgánica así como la de dirección de personal” .

Y el resto de su análisis filológico puede graficarse así: null


Pese a las contundentes razones de Aliaga, parece que el legislador peruano no encuenta diferencias entre los conceptos bajo comento, y así el Decreto Legislativo 1023 que crea la Autoridad Nacional de Servicio Civil – SERVIR utiliza mucho el concepto “gestión pública”, sin embargo el Decreto Legislativo 1024 crea y regula el cuerpo de “Gerentes” Públicos.

Personalmente, a mi me gusta referenciarme como “Gestor Público” como una manera de diferenciarme de la idea de “Gerentes” que es una figura tan propia del sector y empresa privada, buscando así rescatar la naturaleza propia que tiene trabajar en y para la administración estatal. Y esto no es gratuito, sino se basa en una distinción conceptual que hace Bozeman , quien sostiene que hay dos (2) grandes escuelas o enfoques de políticas públicas, que al final devienen en complementarias:

a) Enfoque P, llamado así porque surge en las escuelas de políticas públicas, y aquí retomamos nociones del public management y Gestión Pública (complementario del estudio de las Políticas Públicas).
Escuelas como la Kennedy School de Harvard o la School for Public Policy de Berkeley surgieron como reacción a la noción tradicional o wilsoniana de “administración pública” y buscaron resaltar el análisis cuantitativo formal y el uso de otras herramientas de la Economía para la gestión de la Alta Dirección Estatal, donde los ejecutivos y funcionarios políticos se concentraban en la política y en las políticas de alto nivel o de alcance nacional (no estaba pensado para los funcionarios públicos de las dependencias, ni siquiera para aquellos que veían la gestión estratégica de las mismas).

b) Enfoque B, llamado así porque surge en las escuelas de negocios o de administración de empresas privadas, y retomamos aquí nociones de Gerencia Pública.
Se buscó adaptar los cursos de programas comerciales de MBA´s empresariales a así contar con programas de gestión mucho más genéricos y aptos para los funcionarios de la administración pública más tradicional, por ello sus cursos enfatizan temas como gestión de proceso, diseño de organizaciones, manejo de recursos humanos y personal, presupuesto, etc.

En Perú, tenemos el caso de la Escuela de Graduados de la Pontificia Universidad Católica del Perú cuya maestría en Gestión Púbica enfatiza el tema de las políticas públicas, es decir, se adscribe a lo que Bozeman denomina “Enfoque P”, mientras los cursos que se dictan en la Escuela Superior de Administración de Negocios (Universidad ESAN) o la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) enfatizan los criterios del management adaptado a la labor de las organizaciones públicas, es decir se adscriben al “Enfoque B”.

En el Perú, el promedio de ejecución del gasto de las organizaciones públicas bordeó el 65% de su presupuesto, y los gobiernos regionales y municipales básicamente gastaron todo en planillas, y casi nada en proyectos de inversión o en infraestructura productiva que genere mayor valor público, es decir que contribuya a satisfacer necesidades de la ciudadanía, de la sociedad, de la población. Por eso, creo yo que necesitamos menos “generales” y más “soldados” , y debemos enfatizar la difusión del “Enfoque B” en los funcionarios públicos de todas nuestras organizaciones estatales de alcance nacional, regional y local, a fin de que cada una de dichas organizaciones sean cada vez más eficaces, eficientes y efectivas en su actuar cotidiano, y así alcanzar lo que definimos anteriormente como “Buen Gobierno”.


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BOZEMAN, Barry (Coordinador)
2000 La gestión pública. Su situación actual. México. Fondo de Cultura Económica. Página 22.
BOZEMAN, página 22-23.
BOZEMAN, Página 23.
ALIAGA CALDERON, Carlos.
2011 Fundamentos de Gestión Pública. Perú. ECITEC S.A. Página 30.
El estudio filológico tiende a la búsqueda del sentido original de las palabras, a partir de los textos escritos y de la cultura que subyace en ellos. Este trabajo lo encontramos sumamente interesante.
BOZEMAN, página 37 y siguientes.