Al parecer las mujeres siempre queremos estar “regias”, y para lograr este efecto embellecedor en nosotras, hacemos todo lo que nos guste y/o que esté a nuestro alcance. Y para que esto nos resulte más fácil, los salones de belleza y cosméticas están por todos lados, con todos los estilos, para todos los niveles e incluyen servicio delivery.
La publicidad sobre estos lugares es impresionante. Las chicas nos encandilamos viendo como tomándonos una fotito, e ingresando algunos cambios en una PC, nos dicen que nos dejarán como Paris Hilton. Pero..cuando estás dispuesta a hacerte EL CAMBIO DE LOOK, y tienes tanta variedad, vas y te entregas a las manos de los supuestos “estilistas” y verdaderamente luego de.. miles de jaloneos, lavados de cabello, horas con la secadora, tus manos y pies helados para que el manicure y pedicure no se estropeen, el kilo de maquillaje que cubre toda tu piel “limpia” luego de que viste miles de estrellitas cuando te depilaron…por fin quedamos echas todas unas barbies.
Es cierto, quedamos REGIAS, y pagamos por salir perfectas del lugar, pero conforme pasa la noche todo lo que quedó supuestamente en su sitio, se va desmoronando y la chica que fue antes del gran cambio, empieza a emerger.
Efectivamente, estos centros de belleza son muy acertados para muchas de nosotras, pero si realmente queremos un gran cambio, tenemos dos opciones: 1. Seguir creyendo que las fotitos, el ambiente fashion lleno de ruleros, tijeras y fijadores y todo ese glamour que “nos venden” es lo mejor para vernos bien (cada vez que queremos impresionar) ó 2. Buscar otra alternativa de sentirnos mejor, cuidando nuestra apariencia para todos los días de nuestra vida con algo menos costoso y más saludable. Difícil decisión…no?

Etiquetas :