La meta de cubrir la brecha de inversion en agua y saneamiento plantea retos importantes para todos los actores involucrados, desde las autoridades de gobierno hasta los ciudadanos. En esta entrevista en el programa "Rumbo Economico" de Canal N, con Jimena de la Quintana, realizada el 25 de septiembre, se busca explorar este tema a partir de la percepcion recogida de los ciudadanos a nivel nacional, y explorando las consecuencias y retos que plantea cumplir con las metas del milenio y la participación privada en lograr ese proposito.

Idea fuerza:
Es necesario que exista inversión pública y privada para alcanzar las metas de cobertura en agua y saneamiento. ¿Cómo lograr esto?


Para analizar este tema hemos invitado a Flavio Ausejo Castillo, especialista en temas de regulación y políticas públicas y actual Director del Diploma de Gestión Integral y Sostenible del Agua de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

¿Cuál es la situación del agua y saneamiento actualmente?

Las metas fijadas en el Plan Nacional de Saneamiento son las llamadas Metas del Milenio, firmadas por varios países en Naciones Unidas, incluyendo el Perú. Para el caso del agua y saneamiento establecen:

“REDUCIR A LA MITAD, PARA EL AÑO 2015(*), EL PORCENTAJE DE PERSONAS QUE CAREZCAN DE ACCESO SOSTENIBLE A AGUA POTABLE Y SANEAMIENTO”
Meta 10 – Cumbre del Milenio

Esto significa, de acuerdo a estimados del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, inversiones por más de US$ 4.000 millones para los próximos 8 años, lo que representan un ritmo de inversión de mas o menos US$ 500 millones anuales.

Servicio Cobertura Inversión Requerida (US$ mill)
2000 2005 2015
Agua Potable 74% 76% 82% 1,457
Saneamiento 55% 57% 77% 1,455
Tratamiento (*) 13% 22% 100% 1,131
TOTAL 4,042
Fuente: MVCS

¿Y tenemos los US$ 500 millones anuales y la capacidad para invertirlos?

Solo con inversión pública no es posible cubrir esa cantidad de recursos. Los fondos del Tesoro son limitados. “Agua para todos”, uno de los programas bandera del actual gobierno, destina alrededor de US$100 millones anuales para inversión en ampliación de cobertura.

Por este motivo, necesariamente debe existir participación del sector privado. Por más esfuerzos que puedan hacerse desde el Estado, los montos son muy elevados para alcanzar estas metas, sabiendo que existen otras prioridades como Salud y Educación, en donde la inversión pública es insustituible. La pregunta es cómo lograr la participación privada sostenible, desde el punto de vista político, económico, social, y ahora también está la dimensión ambiental.

¿Cómo lograr esa participación?

Justamente, con ocasión del inicio de las actividades del Diploma en Gestión Integral y Sostenible del Agua, en la Universidad Católica, a través de nuestro Instituto de Opinión Pública –IOP-PUCP-, encargamos una encuesta en Julio pasado a 1.200 personas a nivel Nacional, preguntando sobre la percepción de la población con respecto a la prestación del servicio de agua y saneamiento.

Es interesante encontrar los siguientes resultados

Fuente: IOP-PUCP

Esta respuesta permite hacer algunas reflexiones:

• Casi la mitad de la población percibe que este servicio debe ser entregado por una empresa estatal, probablemente bajo el supuesto que esto significa menores tarifas, dada la percepción de altas tarifas que está asociado al ingreso de privados.

• La otra mitad de los encuestados quiere servicios que puedan ser prestados por una empresa con alguna tipo de participación privada. Esto significa que existe espacio para desarrollar este tipo de esquemas.

El reto del gobierno es generar los diferentes esquemas que generen confianza en la población, de manera que las tarifas por el agua sean las razonables y el servicio de calidad.

¿Cuáles son los retos en concreto?

Estamos hablando de un servicio público que tiene retos importantes. Sin agua es imposible vivir y tener agua limpia tiene efectos adicionales importantísimos, sobre todo en la salud de la población.

Existe la percepción en mucha gente que el agua debe ser proporcionada de manera gratuita, pues es un regalo de la naturaleza, olvidando que es necesario realizar inversiones para hacer que el agua de lagos y ríos llegue a nuestros hogares, y que la podamos beber sin enfermarnos, y luego devolver en condiciones que podamos volver a utilizarla. Es justamente por eso que siempre es visto como controversial la participación privada, pues se considera casi inmoral pensar que alguien puede obtener una renta por la venta del agua, cuando la renta es por el servicio de llevarnos agua limpia y potable a nuestros hogares, y luego darle un tratamiento en condiciones que podamos devolverla a la naturaleza.

Esta percepción es uno de los principales retos. Establecer esquemas de participación privada donde sea transparente para la población que esta pagando por el servicio completo: agua, saneamiento y tratamiento del agua utilizada. Implícito está que el pago debe ser por un servicio a costos eficientes, y esto de hecho también se aplica para aquellas zonas en donde el servicio continué siendo prestado por organizaciones públicas, ya sea empresas, los municipios, o la propia población organizada.

¿Qué esquemas puede explorar?

A la fecha existen dos experiencias: Agua Azul, empresa de capitales italianos que le vende agua potable a Sedapal, y la concesión de los servicios en Tumbes, que es más un contrato de gerencia que una concesión, pues el aporte de capital del privado es mínimo.

La idea sería explorar otros esquemas. De hecho, ProInversión trabaja varios esquemas de promoción de la inversión privada, ahora está promoviendo el esquema de iniciativas privadas, que busca que operadores interesados presenten sus proyectos, en lugar de que sea el Estado que defina los proyectos. Es un enfoque más de demanda. Lo interesante en este esquema es que si se presenta más de un interesado, el proyecto necesariamente pasa por una licitación, lo cual hace que existe un proceso competitivo, lo cual siempre es deseable. Este esquema se viene aplicando para Sedapal, para el caso de las plantas de agua potable y de tratamiento de aguas residuales, pero también puede ser aplicado para la ampliación de infraestructura en empresas grandes de provincias.

También es posible explorar otros esquemas para el caso de ciudades grandes para la misma distribución del agua y saneamiento, como por ejemplo contratos de gerencia, en donde el operador privado asume el control de los activos.

¿Esto implica que las tarifas van a subir necesariamente?

No necesariamente. Lo que si es claro es que debe seguirse el principio de “ver para creer”. Las tarifas no pueden incrementarse por que sí. La población probablemente está dispuesta a pagar si ve una mejora en el servicio que recibe, si no simplemente es inviable pretender que se pague por algo que no se recibe.

Y este es otro reto importante para el gobierno, y para el regulador SUNASS en particular, pues las actuales tarifas no necesariamente reflejan los costos de eficiencia del servicio, por eso es muy importante el programa que tiene SUNASS de actualización de tarifas a través del PMO para hacer que las tarifas reflejen los costos de eficiencia del servicio. Y esto al margen de la promoción de la inversión privada. Por definición, las tarifas deben reflejar los costos del servicio, eso al margen de quien ofrezca el servicio, sea una empresa pública, privada o mixta.

¿Las tarifas actuales reflejan los costos del servicio?

Las tarifas de agua tienen que dar la señal económica de que estamos frente a un bien escaso. Según datos de Sedapal, en Lima consumimos 250 litros/habitante/día, cuando en Alemania se consume 150 litros/habitante/día. Y esto es porque el precio del agua no refleja su valor. Los que no tienen acceso a la red –usualmente los más pobres- son los que pagan más por el agua, hasta 10 veces. Y los que tienen acceso a la red no quieren pagar por el servicio que reciben y en algunos casos no quieren medidor. Queremos que el servicio sea “barato”, sin darnos cuenta en la enorme cantidad de inversión que se requiere para potabilizar el agua, distribuirla y luego tratarla para devolver a la naturaleza en las mejores condiciones.

La tarifa no refleja la escasez, y por eso es que no nos preocupa un baño que pierde agua o un caño goteando, cuando si apagamos la luz de la habitación que no usamos. Sumado a ello está el hecho que hay desperdicio de las redes y que la mitad de la población que tiene servicio no tiene medidor –por desorganización en la empresas, entonces tenemos una situación de tremendo desperdicio. Y estamos hablando de un recurso que es agotable y que será cada vez más escaso. Cambiar estos patrones de comportamiento es todo un reto.

¿Qué otros retos enfrentamos?

Otro reto importante es el aspecto de comunicación con la población. El agua siempre está en el foco de atención de todos los actores en la ciudad. Noticias sobre agua hay todas las semanas en cualquier ciudad. Por lo tantos los aspectos de comunicación, transparencia, mensajes claros, sencillos y sin contradicciones son centrales para lograr que los recursos de la inversión privada también lleguen y sean sostenibles en el sector agua y saneamiento.