Y la verdad es que con esto solo cumplo 2 años como miembro de la CBU, por lo que al iniciar el año el nerviosismo era grande y la ansiedad era mayor. Pues para ser honestos sabía que no sería fácil, que había mucho que tenía que cambiar (proceso que al finalizar el año no ha terminado) y que había gente con más tiempo y experiencia que la mía. Está solo en la sabiduría del Señor porque asumí este cargo.
Quizás luego los otros coordinadores lo hagan más cronológico, evento por evento, fecha por fecha, yo no. Solo sé que vi incrementarse las risas, pero también las vi volverse extremadamente peligrosas, así como vi mi paciencia probada muchas veces, pero también la de otros al tenerme cerca. Aprendí que las dos horas que se llaman "reunión de coordinación" es la parte más pequeña de lo que un coordinador hace.
El concurso de postres, el evento evangelístico de hace unos días, la conferencia bíblica... solo me dejan decir que tuvimos victorias ante las cuales no hago más que mirar al cielo y sonreir. Así como también hubieron golpes, caídas, dificultades. Por un año supe como era la CBU desde el público para al siguiente ser puesto en el estrado.
En cuanto a mayordomía, me alegra saber que el año termina con las cosas en orden para quien continue esta tarea. Pero me entristece saber que pude hacer más y no lo hice, las justificaciones sobrarían, por eso es que las obvio. Es gracioso tener que hablar de esto cuando una de mis mayores penas hace un año era pensar que jamás podría ser coordinador. Solo puedo decir que el Señor sabe lo que hace.
Me vi obligado a hablar, a socializar, a estar con un grupo de gente, cosas a las que no estaba acostumbrado. Más allá del grupo grandes de actividades, vi un grupo que creció, que se unió y que se hizo visible al resto de la universidad. Vi un grupo que se desarrolló así como ayudaba a que yo lo hiciera, incluso obligándome a hacerlo a veces contra mi voluntad. Cada vez demostrando que nosotros podemos querer mucho, pero que es Dios quien sabe lo que necesitamos.
Un día alguien se preguntó si en verdad este grupo era de Dios, no le pedí su respuesta a pesar de que podría hacerlo. Al final del año yo tengo mi respuesta y estoy feliz de que sea así. Como nota personal lamento que en los últimos meses el blog se haya descuidado y me alegra que el post sobre Mackay sea el más leído. No porque sea mío, sino porque sentía paz y emoción al leerlo, una y otra vez.
Se sentaron ciertas bases este año, y nunca se espero que todo fuera perfecto. Espero que se siga creciendo, que se siga corrigiendo y que se siga aprendiendo. Al inicio del año se planteó una idea... que de aquí a muchos años no queríamos que los nombres se recuerden, que no importaba si hubo un Abel Tiravanti, un Einor Mesones o un Daniel Guerrero (guardo en mi corazón los dos nombres que no escribo junto al resto)...
... lo que importaba era que algún día tomarán el año 2011 de ejemplo, diciendo que ese fue un buen año en el Señor.
Nunca estuve más feliz con la idea de no ser recordado. En el Señor...
Abel Tiravanti







