Mi pequeño mundo secreto

Poco nos damos cuenta, cuando llegamos a casa, de ese momento-espacio puro e impenetrable donde podemos abandonar todas las cosas, todos los problemas, todos los acontecimientos. Ya les dije en otro momento: “colocar una mano en nuestra frente y taparnos los ojos”. Les quiero relatar una historia acerca de mi gran santuario: mi almohada…

Mi pequeño mundo secreto...

La primera vez que llamé santuario a mi almohada fue cuando me enamoré por primera vez cuando estaba en la escuela. Esta hermosa chica era (¿es?) tan perfecta. Tenía los mismos gustos que yo, veía las mismas series que yo veía y tenía las mismas apreciaciones de ellas. Nos hicimos amigos por simple casualidad y fue una gran amistad. Obviamente, como me pasa regularmente, me ilusioné con ella y rápidamente pensé que deseaba tomar su mano y poseer sus ojos y su mirada. Estuve enamorado de ella cerca de un año, durante el cual nos enviábamos divertidas cartas y en cada una de ellas me enamoraba más de ella.

Fue en la primera carta donde le firmé un: “te quiero mucho” cuando empecé a soñar despierto acerca de cómo sería tomar su mano y abrazarla para abrigarla del frío helado de la escuela. Es, desde ese día que tengo este insomnio que no me deja hasta el día de hoy. Porque mi almohada y mi mano en mi frente tapando mis ojos se han convertido en un hábito que adoro y que disfruto, así no pueda levantarme al día siguiente. Mi insomnio es el tesoro que más aprecio en mi vida porque me permitió descifrar, a tiempo, qué es lo que deseo con todo mi corazón y estaría dispuesto a dar mi vida por ello.

Mi santuario...


Oh! ¿qué más sigue? Jaja, bueno, me declaré y ella no estaba segura, pues como toda mujer, adora a todos sus amigos y la idea de convertirme en su enamorado (el primero, y para mí también) le aterraba, porque si no funcionaba perderíamos esos momentos. Luego de pensarlo bien, aceptó pues yo también le gustaba. Estuvimos algunos meses hasta que ella se fue de viaje y no pude soportarlo. Durante todo ese tiempo, soñaba despierto, porque muchas veces aún tenía el perfume de su shampoo en mi ropa, o la sensación de sus dedos entre los míos. Simplemente, era lo que yo había soñado. Nunca más tuve esa sensación en mi vida.

Pero cuando mi vida continuó y la de ella también, no dejé de esperar todo el día para llegar a mi casa, cansado (y harto, a veces) a refugiarme en mi santuario. Es, en realidad, mi mundo paralelo. Algo así como mi propio parque de diversiones. Recuerdos, ilusiones, sueños, anhelos. Todos están ahí, flotando como nubes blancas y puras, otras como cajas que esperan por abrirse, otras, simplemente, esperando mi llegada a casa para entretenerme y hacerme sonreír. Es como quien llega a casa luego del primer día de clases de su vida, para abrazar la seguridad de los brazos de su mamá o su papá. Reconforta saber que siempre tenemos un santuario el cual atesorar.

Ayúdame a abrir mis cajas...


El día de hoy, mi santuario alberga diferentes ilusiones a las que he tenido durante mi vida. Antes, era la imagen de mi primer amor, luego de mis planes de llegar a ser alguien importante, luego de tener una familia y ser feliz. Pero también, mi pequeño santuario fue el salón privado para tomar decisiones importantes para abandonar lo que no me hacía feliz y buscar la mirada de alguien que me pueda rescatar. No he encontrado sensación parecida fuera de mi pequeño gran santuario.

El día que yo encuentre a la persona para mí le compartiré todas esas cosas sólo a ella. Mi mundo paralelo, intocable e imposible de compartir. Y juntos, tomados de la mano, abriremos juntos cada una de esas cajas llenas de anhelos e ilusiones. Como dice Hagumi: “Esas cajas imposibles de abrirlas todas en el tiempo de vida que tenemos todos. Si tan sólo tuviera alguien que me ayude a abrirlas…”. Por ahora, la persona para mí está “encerrada” en una de esas cajas. Mi santuario se ha convertido en un lugar donde abro cajas desesperadamente, antes que termine mi tiempo, para encontrar a la persona que, con una sonrisa y una mano tibia, me ayude tiernamente a encontrarme a mi mismo.

Etiquetas :

item rate
Total de Votos: 6 - Rating: 3.33

Vota por este artículo:

Ingrese su correo electrónico para suscribirse a los comentarios de este artículo:

Ingrese los caracteres de la imagen y presione el botón "Suscribirse":

Comentarios

Paula escribió:

Tengo que confesarte que al leer lo que escribiste... no pude evitar sentir como mi corazón se aceleraba y mis ojos se humedecían... será porque hace ya mucho... un día me acosté, puse mi cabeza sobre la almohada y mi mano sobre mi frente, tapándome los ojos... y descubrí que se puede escapar, aunque sea por cinco segundos, del sufrimiento que provoca la irremediable conexión con el mundo real?.... gracias!... me hacía falta escuchar esas palabras... y... seguí buscando... algún día una de esas cajas podría tener adentro mucho más de lo que te imaginas...
martes 06 noviembre 00:11

dtakaezu escribió:

Espero que puedas encontrar lo que buscas. Pero no te detengas nunca. Así no encuentres ahora, o mañana o pasado. En algún momento llega, irónicamente, en ese exacto momento cuando no estás buscando.
martes 06 noviembre 12:14

Añadir Comentarios

:

: (obligatorio)



(obligatorio)

Su comentario deberá ser aprobado antes de ser publicado. Gracias!