02/10/07: Brasil produce combustible no contaminante, a costa de la esclavitud de los obreros en los ingenios azucareros
Ingenios son centros de esclavitud
Cañeros trabajan 12 horas diarias expuestos a picaduras de vívoras y escorpiones. Oficina de trabajo que los protegía cerró hace unos días.
Brasil. AP.
De sol a sol. Los cañeros trabajan la mitad del día con sólo su machete.
Al amanecer en las plantaciones de caña de azúcar, un ejército harapiento de hombres y mujeres afilan sus machetes para recoger la materia prima de lo que se convertirá en el "oro blanco" de Brasil.
Con la precisión de una máquina, juntan cinco cañas de 2,5 metros con un brazo, se inclinan y las cortan con tres machetazos. Repetirán ese proceso una y otra vez, con frecuencia en jornadas de 12 horas.
"Al final de la jornada nos duele todo, tanto que uno piensa que se va a morir", expresó Raimundo Gomes da Silva. "Pero es lo único que sabemos hacer y lo seguiremos haciendo, día tras día, hasta caer muertos".
Brasil está a la vanguardia en el uso de etanol derivado de la caña de azúcar, empleado en el 30% de los automóviles del país. Esto convierte a los brasileños en uno de los líderes mundiales en el uso de energía alternativa.
Como esclavos
Obligados a trabajar largas horas bajo un sol abrasador, los cañeros sufren numerosas lesiones óseas y musculares, así como cortes. Sus ojos y sus pulmones son afectados por la ceniza de los campos que han sido quemados para facilitar el trabajo y matar ratas, víboras y escorpiones.
En los últimos tres años murieron de agotamiento 18 cañeros en el estado de San Pablo tan solo, según la Iglesia Católica, que observa esta industria.
Sin protección laboral
El ministerio cuenta con una unidad de elite dedicada a combatir una situación de verdadera esclavitud en los ingenios, en la que los cañeros trabajan básicamente para pagar deudas. Pero la unidad dejó de funcionar a fines de setiembre en protesta por la "interferencia política" luego de que algunos legisladores cuestionaron una redada en Para Pastoril e Agrícola SA, uno de los productores de etanol más importantes del estado de Pará.
La unidad dijo haber comprobado que más de 1.000 cañeros trabajaban 13 horas diarias en condiciones de esclavitud y pagaban a sus empleadores sumas exorbitantes por comida mala, alojamiento en viviendas atestadas y agua sucia.
La mayoría de los cañeros de Batatais vienen del noreste del país, región sumamente pobre y azotada por sequías. Son atraídos por la promesa de sueldos impensables en su provincia. "Corto ocho toneladas diarias y gano unos 315 dólares al mes", declaró José Dalmir, de 27 años. "Ganaba la mitad picando piedras".
Claves
EL PRIMERO. Brasil es el principal exportador del mundo de etanol. En el 2006 exportó 3.400 millones de litros, que generaron 1.600 millones de dólares.
UN PRECIO MUY CARO. Pero pocos prestan atención a las condiciones miserables en que trabajan casi medio millón de personas que cortan caña seis días a la semana para abastecer al país y al creciente mercado de exportación.
Cortan 12 tn. diarias de caña
"El ethanol está enriqueciendo a mucha gente en este país", comentó Miguel Ferreira, presidente del sindicado que representa a los cañeros de Batatais, poblado de la vasta región azucarera del estado de Sao Paulo. "Pero lo único que ven los cañeros es agotadoras jornadas y muy poco dinero", se queja el dirigente.
Los cañeros más productivos ganan el equivalente a unos US$ 420 por mes. Y deben rendir cada vez más para responder a la creciente demanda.
"En la década de 1980 un cañero debía cortar entre seis y ocho toneladas diarias. En la actualidad, muchos hacendados exigen entre 10 y 12 toneladas y quienes no cumplen con esa meta son despedidos", señaló María Cristina Gonzaga, funcionaria del Ministerio del Trabajo.
"El azúcar y el alcohol producidos en Brasil están cubiertos con sudor, sangre y muerte", sostuvo la funcionaria.
La República
Cañeros trabajan 12 horas diarias expuestos a picaduras de vívoras y escorpiones. Oficina de trabajo que los protegía cerró hace unos días.
Brasil. AP.
De sol a sol. Los cañeros trabajan la mitad del día con sólo su machete.
Al amanecer en las plantaciones de caña de azúcar, un ejército harapiento de hombres y mujeres afilan sus machetes para recoger la materia prima de lo que se convertirá en el "oro blanco" de Brasil.
Con la precisión de una máquina, juntan cinco cañas de 2,5 metros con un brazo, se inclinan y las cortan con tres machetazos. Repetirán ese proceso una y otra vez, con frecuencia en jornadas de 12 horas.
"Al final de la jornada nos duele todo, tanto que uno piensa que se va a morir", expresó Raimundo Gomes da Silva. "Pero es lo único que sabemos hacer y lo seguiremos haciendo, día tras día, hasta caer muertos".
Brasil está a la vanguardia en el uso de etanol derivado de la caña de azúcar, empleado en el 30% de los automóviles del país. Esto convierte a los brasileños en uno de los líderes mundiales en el uso de energía alternativa.
Como esclavos
Obligados a trabajar largas horas bajo un sol abrasador, los cañeros sufren numerosas lesiones óseas y musculares, así como cortes. Sus ojos y sus pulmones son afectados por la ceniza de los campos que han sido quemados para facilitar el trabajo y matar ratas, víboras y escorpiones.
En los últimos tres años murieron de agotamiento 18 cañeros en el estado de San Pablo tan solo, según la Iglesia Católica, que observa esta industria.
Sin protección laboral
El ministerio cuenta con una unidad de elite dedicada a combatir una situación de verdadera esclavitud en los ingenios, en la que los cañeros trabajan básicamente para pagar deudas. Pero la unidad dejó de funcionar a fines de setiembre en protesta por la "interferencia política" luego de que algunos legisladores cuestionaron una redada en Para Pastoril e Agrícola SA, uno de los productores de etanol más importantes del estado de Pará.
La unidad dijo haber comprobado que más de 1.000 cañeros trabajaban 13 horas diarias en condiciones de esclavitud y pagaban a sus empleadores sumas exorbitantes por comida mala, alojamiento en viviendas atestadas y agua sucia.
La mayoría de los cañeros de Batatais vienen del noreste del país, región sumamente pobre y azotada por sequías. Son atraídos por la promesa de sueldos impensables en su provincia. "Corto ocho toneladas diarias y gano unos 315 dólares al mes", declaró José Dalmir, de 27 años. "Ganaba la mitad picando piedras".
Claves
EL PRIMERO. Brasil es el principal exportador del mundo de etanol. En el 2006 exportó 3.400 millones de litros, que generaron 1.600 millones de dólares.
UN PRECIO MUY CARO. Pero pocos prestan atención a las condiciones miserables en que trabajan casi medio millón de personas que cortan caña seis días a la semana para abastecer al país y al creciente mercado de exportación.
Cortan 12 tn. diarias de caña
"El ethanol está enriqueciendo a mucha gente en este país", comentó Miguel Ferreira, presidente del sindicado que representa a los cañeros de Batatais, poblado de la vasta región azucarera del estado de Sao Paulo. "Pero lo único que ven los cañeros es agotadoras jornadas y muy poco dinero", se queja el dirigente.
Los cañeros más productivos ganan el equivalente a unos US$ 420 por mes. Y deben rendir cada vez más para responder a la creciente demanda.
"En la década de 1980 un cañero debía cortar entre seis y ocho toneladas diarias. En la actualidad, muchos hacendados exigen entre 10 y 12 toneladas y quienes no cumplen con esa meta son despedidos", señaló María Cristina Gonzaga, funcionaria del Ministerio del Trabajo.
"El azúcar y el alcohol producidos en Brasil están cubiertos con sudor, sangre y muerte", sostuvo la funcionaria.
La República
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