En la referencia documental más antigua que hasta ahora he visto, el apellido Baccigalupo aparece escrito así, con dos ces, y pertenece a la primera mitad del siglo XIV. La imagen que publico aquí la obtuvo un miembro de una familia Bacigalupo de Ecuador, con quien he estado en contacto a través del correo electrónico. Allí se lee que un tal Scipione Baccigalupo, del que no se consignan más datos, inicia en 1320 lo que podríamos llamar el Ciclo Scipione. Este ciclo se cierra en 1575 con la mención de un homónimo: el capitán Scipione Baccigalupo. Los lugares donde vivieron los Baccigalupo de este ciclo son Chiavari, Carasco y Génova.

A partir de 1633 se inicia el Ciclo Rapallo. El apellido pierde una c y los registros son casi en su totalidad de personas nacidas en esa ciudad portuaria. En este ciclo, los Bacigalupo están estrechamente relacionados con los Lagomarsino, los Dorsoduro y los De Sandro, y son muy frecuentes los matrimonios en los que ambos contrayentes llevan el apellido Bacigalupo. El Ciclo Rapallo concluye en 1692.

El Ciclo Fontanabuona lo abre en 1701 Giacomo Bacigalupo, homónimo de mi sobrino (aprovecho para mandarle un fuerte abrazo). El Giacomo del siglo XVIII nació en Cicagna, y fue hijo de Andrea Bacigalupo y Margherita Bacigalupo. Como se ve, este ciclo también es bastante endogámico y se llama Fontanabuona porque las personas nacen en comunas de ese valle, donde destacan Cicagna, Pian dei Preti y Carasco como los lugares donde, hasta el día de hoy, éste es de lejos el apellido más común (hay dos personajes notables en este ciclo, a quienes les presentaré en entregas posteriores: Guiseppe y Paolo). Los apellidos vinculados por matrimonio a los Bacigalupo del Ciclo Fontanabuona son Vigo, Burlando, Bottaro, Richini y Orlandini. El ciclo se cierra con el fin de las guerras napoleónicas.

Lo que viene después es el mar y América.