(Ofrecemos a nuestros lectores el siguiente texto que fue publicado como libro -en ediciones No Comerciales-, por Ediciones La Voz, en 1999, y la Asociación Nacional de Periodistas, en el 2003. Aquí se encontrará la historia de los periodistas mismos y de las principales instituciones que han fundado en el Perú desde fines del siglo XIX).


Introducción

La profesión de periodista es muy antigua, según reconocen los historiadores. Y sin embargo hasta hoy no se ha podido formular una definición única, válida para todos los países. Menos todavía para los diferentes cargos o puestos que asumen los que confeccionan un periódico o un noticiero radial o televisivo.
Las características de esta esquiva profesión han sido enfocadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que constató que a pesar de estar bien estructurada gracias a sus leyes especiales en diferentes países, resulta difícil limitar sus contornos, fijar sus funciones y homologar su formación académica.
Es decir, que los periodistas son distintos en prácticamente cada país del mundo. Son diferentes los métodos de formación o aprendizaje, cumplen funciones o tareas variadas y suelen compartir este trabajo con otros.
Tratando de unificar criterios y atrapar a los periodistas en una definición, la OIT propuso en su "Clasificación internacional uniforme de ocupaciones" la siguiente: (las tareas del periodista consisten en) "reunir, relatar y comentar noticias e informaciones de actualidad para su publicación en diarios y revistas o difusión por radio o televisión" (Bohere, p.9). y además propuso una nomenclatura básica: Redactor jefe, Secretario de redacción, Periodista reportero, Comentarista de radio y televisión.
¿Podrían reconocerse los periodistas peruanos en esta clasificación? Es casi seguro que muchos protestarían si se tratara de implantar con rigidez porque el acelerado proceso de cambios en la profesión -en especial a partir de las nuevas tecnologías-, ha cambiado los títulos, los nombres, las descripciones de los encargos laborales.
Esta calidad de inasible en cuanto a la descripción de la profesión se hace más patente cuando se avanza en el examen de los marcos, o contornos definitorios o limitantes del oficio. Hubo una época en que el periodismo reclutaba a sus mejores exponentes de los terrenos de la literatura. Luego, cuando el periodismo se apartó hacia la formación especializada pareció que adquiría espacios propios desde el principio; pero al inaugurarse con éxito el llamado "Nuevo periodismo" se volteó nuevamente los ojos a los predios literarios. Por ejemplo, nadie habría dudado en calificar de periodista profesional a Abraham Valdelomar hacia 1915. Luego habría sido destinado a la lista de "colaboradores especiales" para retornar hoy a la calificación original a partir de las nuevas formas de contar las noticias y que son ampliamente aceptadas y celebradas.


Pero hay necesidad de distinguir que luego de aquel nivel de escritores periodistas difíciles de ubicar, está lo que podríamos llamar la "segunda línea" de profesionales que muchas veces no llegan nunca ni siquiera a estampar sus firmas en el periódico o ser mencionados en el noticiero, pero que son tan periodistas como los otros. Son los que usan el teléfono para confirmar datos, manejan los archivos y centros de documentación, mantienen los laboratorios fotográficos, diseñan las páginas, etc. resultando absolutamente indispensables para la realización del producto periodístico.
Este nivel es el que conforma la masa de periodistas, su mayor número. Y son estos los que más han presionado a lo largo de la historia del periodismo para obtener un espacio social, laboral, legal, económico propio, es decir, el reconocimiento de los periodistas.
Parece paradójico que se hable de la búsqueda de reconocimiento de un oficio que según todos los tratados posee un gran poder y que podría por tanto haber conseguido su meta gremial hace muchos años. Aquí surge finalmente la cuestión de la contradicción entre el editor-empresario y el periodista propiamente dicho. El propietario, sea periodista o no (muchas veces se da el caso) tiene intereses distintos del periodista trabajador.
La dramática comprobación de esta realidad fue lo que condujo a los periodistas a distinguirse gremialmente. Y decimos "dramática" porque aquel poder de la prensa fue con frecuencia utilizado para bloquear los reclamos de índole laboral de los periodistas, de aquellos de la segunda línea.
Es una batalla poco conocida la de los periodistas para lograr el reconocimiento pleno del que hablábamos arriba. Menos espectacular por ejemplo que la de las famosas "sufragistas" de principios de siglo, o siempre opacada por noticias más importantes pero sobre todo, sistemáticamente silenciada por los propietarios editores.
El gran periodista y crítico norteamericano George Seldes escribió que "La vaca sagrada más sagrada de la prensa... es la prensa misma" ilustrando así cómo la prensa se niega sistemáticamente a autoexaminarse críticamente, incluyendo la problemática de los periodistas.
La frase de Seldes calza en la gran prensa peruana pues se constata que el gran movimiento gremial de los periodistas no ha merecido cobertura salvo cuando hubo unanimidad en lo relativo a la libertad de prensa.
Este silencio periodístico ha provocado dificultades para armar el gran rompecabezas que es la historia del gremio. Los periodistas son además poco amigos de escribir sobre ellos mismos, salvo en lo referente a anécdotas; se puede encontrar por ejemplo muchas historias divertidas acerca de los cambios en el periodismo en los años 50 (La Prensa, Ultima Hora, La Crónica) pero es imposible hallar alguna que relate la situación económica y social de los protagonistas del gran cambio de aquellos años.
Pero los esfuerzos de los periodistas por agruparse en "Círculos", "Asociaciones", "Federaciones", nos hablan mejor de sus reclamos. Una revisión de las exigencias planteadas en los "Estatutos" o "Declaraciones de Principio" expresaron en su momento las angustias de profesionales que se sentían desprotegidos y en desventaja frente a otros oficios que habían logrado ya reconocimiento formal.
Es pues una historia compleja y difícil de sistematizar para contarla adecuadamente. Por tanto advertimos que este trabajo es sólo un esfuerzo de referencia para aquellos que decidan acercarse más a algunos aspectos o etapas de la historia del gremio más allá de historias románticas o líricas declaraciones cada 1ro. de Octubre, en el "Día del Periodista".
Para ese acercamiento recogemos una propuesta de examen de la profesión, una metodología que elaboró la Organización Internacional de Periodistas y que podría servir para un trabajo intitulado "periodistas, hoy" (Vassilev, p. 16).
Estos serían los temas a investigar para obtener un perfil cabal de los periodistas peruanos:
1.- Sistemas de remuneración;
2.- Sistema de renuncia, despidos, revocación de contratos;
3.- Duración de las jornadas de trabajo, descanso semanal, vacaciones anuales, permisos de otro tipo;
4.- Sistema de privilegios y ventajas;
5.- Sistemas de protección de la salud, con orientación hacia los problemas de enfermedades de los periodistas, asistencia médica, edades promedio, etc.;
6.- Sistema de seguridad social: a) riesgos profesionales (accidentes de trabajo, enfermedades profesionales); b) riesgos fisiológicos ( enfermedad, maternidad, vejez, muerte); c) riesgos de la familia, hijos;
7.- Sistemas de nivelación profesional en relación a las novedades de la tecnología (informática, etc.);
8.- Sistema de vigilancia de condiciones morales favorables para el trabajo del periodista;
9.- Sistema de defensa jurídica;
10.- Sistema para asegurar nivel adecuado de viviendas y de calidad de vida de los periodistas;
11.- Definición y contenido del término "periodista profesional";
12.- Situación de las organizaciones periodísticas.
Podrían añadirse quizá algunos aspectos mas para lograr una verdadera radiografía de la profesión. Como se verá, nuestro trabajo se ha restringido al último item, con énfasis en la historia. Nos parece que así por lo menos abriremos el camino para investigadores que, repetimos, deseen acercarse más al conocimiento y realidad de este oficio.
----

Indice


Capítulo 1

LOS PRIMEROS PERIODISTAS

1.1 Los protoperiodistas
1.2 Los periodistas de la Colonia
1.2.1 Los Gaceteros
1.2.2 El primer Relacionero peruano
1.2.3 De la Relación al Diario
1.3 Los fundadores de la República
1.3.1 La Constitución de Cádiz
1.3.2 Los periodistas combatientes
1.4 Políticos y panfletarios
1.4.1 Las sombras iniciales
1.4.2 Literatos y periodistas
1.5 La Asociación de Prensa de 1891


Capítulo 2

LOS PROFESIONALES

2.1 La historia de los gremios
2.2 Modernización del periodismo
2.3 El Círculo de 1908
2.4 El Círculo de Cronistas de 1915
2.5 La Asociación de 1928
2.5.1 El debate con El Comercio
2.5.2 El gran cambio de 1930
2.5.3 La reaparición de 1945

Capítulo 3

HACIA EL ESPACIO PROPIO

3.1 El nacimiento de la prensa masiva
3.2 Los nuevos periodistas
3.3 La Federación de 1950
3.3.1 Elección de Rosales en 1945
3.3.2 Genaro Carnero Checa
3.3.3 Organización y fundación
3.3.4 El Primer Congreso Nacional
3.4 Hacia el Estatuto del Periodista
3.4.1 La oposición de las empresas
3.4.2 Estatuto "justicialista y comunista"


Capítulo 4


EL TITULO DE "PERIODISTA PROFESIONAL"

4.1 La Ley 15630
4.1.1 ¿Quién es periodista?
4.2 Realidad socioeconómica en 1968
4.3 Las otras instituciones
4.4 Cismas en la ANP y la FPP
4.5 El Colegio de Periodistas
4.4.1 Los Anteproyectos
4.4.2 La oposición al Colegio
4.4.3 La creación del Colegio
4.6 Los esfuerzos unitarios

Capítulo 5

LAS RELACIONES INTERNACIONALES

5.1 Federación (FIP) y Organización (OIP)
5.2 Los latinoamericanos
5.2.1 El esfuerzo de la FIOPP
5.2.2 La FPP Sindical y la OIP
5.2.3 Felatrap y Felap
5.3 Los españoles y la Fiap



Bibliografía



Lima, Enero de 1999



Capítulo 1

LOS PRIMEROS PERIODISTAS

1.1 Los protoperiodistas
La interrogante ¿quién es en verdad un periodista? no se ha contestado claramente todavía y especialmente en regiones en que el periodismo carece de las tradiciones y la historia de los países de mayor desarrollo.
Y sin embargo el oficio de recoger y difundir información -que no es otro el quehacer de los periodistas- existe desde hace miles de años pues los historiadores los registran desde muy antiguo.
A lo largo de los innumerables laberintos de la memoria escrita hallamos a estos hombres que buscaban datos, los llevaban lejos, los pasaban a otros por dinero o simple afición.
La historia de los periodistas tiene que ver por supuesto con la historia misma de la circulación de información, es decir, el proceso que se inició en algún momento remoto de la historia en que alguien decidió que poseer una información antes que otros era importante y hasta decisivo.
Para conseguir aquella información se hizo necesario afinar un sistema de correo que fuera eficiente, seguro, rápido. Es así como los historiadores nos relatan que chinos, mongoles, persas, griegos, instalaron sistemas de postas para transportar mensajes que primero fueron orales, después escritos en papiros, pergaminos, sedas, tablas de cera y finalmente papel.
Asegurado el transporte y el soporte del mensaje se hizo claro que la obtención de noticias era un privilegio de los poderosos, los nobles, la iglesia, los ricos, y que los informadores, los encargados de acopiar noticias, estaban absolutamente al servicio de quienes atesoraban el secreto de la lectura de los símbolos que significaban mensajes.
"El correo como instrumento de acceso a las fuentes noticieras estaba reservado a la casta minoritaria dominante, en correspondencia con la organización esclavista de la sociedad. Esta casta dominante hacía de él el uso que más le convenía a sus intereses de poder en relación con los restantes estados en relación con la población dominada. En las disputas entre faraones y sacerdotes, unos y otros utilizaron los comunicados persuasivos para atraerse la opinión pública. Los faraones o los emperadores de Persia manipulaban la información de otras tierras que les traían mercaderes y emisarios exclusivos según les interesaba que el comunicado se filtrara hacia las bases de la pirámide social" (Vásquez Montalbán, 13).
El imperio romano aprendió de todas aquellas experiencias y aseguró un sistema de circulación de información que resultó ser el que sentó las bases del correo moderno. Los historiadores relatan en detalle las "mutatione" o "mansiones", lugares de recambio de caballos y descanso de mensajeros. Y también de los "álbumes", paredes donde se podía escribir mensajes. Pero sobre todo de la célebre "Acta diurna populi urbana", verdadero periódico que se fijaba cada día en lugares públicos y que fue instituida en el año 59 a.C. durante la administración de Julio César (se eliminó luego del reinado del emperador Probo, hacia el año 280 d.C.) (Enciclopedia Italiana, 184).
Aparecen ya las primeras menciones de la historia a los profesionales de la información: "El 'praeco' (pregonero) y el 'strilloni' (voceador comercial) recorrían las calles de la ciudad. El 'subrostrani' era un profesional del rumor y de la información subterránea que vivía de vender noticias a los interesados. Sobre los 'subrostrani' escribe Horacio que... 'sin moverse del foro saben mejor que los generales las rutas por donde deben conducir sus ejércitos'. Estos profesionales de la noticia incontrolada eran muy necesarios. El poder se mostraba implacable con cualquier violador de los cauces comunicativos por él establecidos" (Vásquez Montalbán, op. cit., 17).
El derrumbe del Imperio Romano, la oscuridad bárbara, la fragmentación que caracteriza a la Edad Media, no sólo no acaba con las ansias de más y mejores noticias sino que por el contrario alienta la formación de un verdadera submundo informativo que contribuye sustantivamente al avance de la historia.
Con la formación de una burguesía cada vez más interesada en ampliar su campo de acción, el informante se vuelve ya indispensable. Debe destacarse en el campo popular la tarea de los célebres trovadores caballerescos, juglares vagabundos, 'vagantes'(juglares cultos), que tanto en plazas como cortes informan cn sus cantos e historias sobre lo que pasa en el mundo. "Al juglar se le ha llamado 'el periodista de la época' pero la verdad es que cultiva propiamente todos los géneros: la canción de danza como la de burlas, el cuento como el mimo, la leyenda de santos como la epopeya..." (Hauser, 210).
Pero los comerciantes ricos insisten en la búsqueda de información confiable y necesitan entonces de circuitos privados de recolección y envío de noticias. Es así como surge la leyenda de la famosa Casa Fugger que mantiene una verdadera agencia noticiosa que produce manuscritos, "fogli alla mano" u otros nombres, y que no son otra cosa que boletines informativos que son copiados y vendidos a altos precios en toda Europa.
El proceso será reforzado con la explosiva irrupción de la imprenta, el sistema de organización de la impresión que inventa Gutenberg en pleno Renacimiento, es decir, en la circunstancia histórica adecuada para su expansión tanto en lo cultural como en lo noticioso de urgencia. Debe recordarse que hacia fines del siglo 15 Europa se estremece ante el avance de los turcos y de hecho el primer impreso noticioso que se conoce es un informe sobre su avance y la caída de la ciudad de Caffa, en 1475.
Los poderosos, esto es, la nobleza y la Iglesia comienzan a perder el monopolio de la información y se alarman al punto de reprimir a los protoperiodistas. El Papa Gregorio XIII, por ejemplo, ordenó encarcelar a quien editara información sin su permiso, lanzando la Bula IV "Contra fumigeratores nuncupatos Menantes" en 1572. Y el Papa Sixto V avanzó hasta llamar a los informantes profesionales "pestifiri uomini".
En 1587 el "menanti" Aníbal Capello sufre la venganza papal con una severa sentencia: por difundir noticias consideradas falsas se le corta la mano, luego la lengua y finalmente lo ahorcan.
Para entonces ya los periodistas están claramente identificados: en Italia pueden ser "gazeteros", en España "relacioneros" o "gacetilleros", etc. y aun cuando no se les reconoce un espacio social adecuado, es evidente que conforman una comunidad reconocible con facilidad porque hacen lo mismo de siempre: recolectar información , procesarla o editarla, y venderla.

1.2 Los Gaceteros en España
1.2.1 El periodismo en España
La imprenta se difundió muy rápido por toda Europa, incluyendo a España donde en un primer momento no hubo control ni problemas para su instalación a fines del siglo XV: "En las postrimerías del siglo XV, muchas causas de tipo económico, social y político -fin de la reconquista de Granada, unidad peninsular, descubrimiento de América- contribuyeron a la rápida difusión de la imprenta en España. Se habla de 1468 como el año de la primera imprensión en nuestro país de la 'Gramática' de Bartolomé Matés, aunque en opinión de algunos autores ya existían en esa fecha otras publicaciones impresas" (Sáiz, 33).
También existían, como hemos dicho, los profesionales de la noticia manuscrita, que se sumaron con entusiasmo al invento que abría nuevos espacios de circulación y venta de sus "Relaciones", con formato de libro pequeño, de 4 a 8 páginas, de unos 20 por 15 cms.
Con los viajes y sobre todo las noticias del hallazgo de Cristóbal Colón, las crónicas adquirieron gran popularidad, convirtiéndose Sevilla en el principal centro de producción y venta de Relaciones, Crónicas, Avisos, etc. hasta la aparición sistemática de las "Gacetas" que imponen el estilo llamado "gaceteril", de pocas palabras en beneficio de un mayor número de informaciones.
Sáiz dice que "Los gacetilleros trabajaban condicionados por las limitaciones impuestas por el medio: el correo, por ejemplo, elemento decisivo del abastecimiento de noticias, dependía de contingencias a veces insuperables. Los redactores de las gacetas vivían sometidos a imposiciones caprichosas de sus patronos y a la presión gubernativa ejercida a través de leyes y sanciones" (op. cit. 43).
Y añade un dato muy interesante: "En general las gacetas las editaba un solo redactor, tipógrafo o escritor, no tenían cuerpo de redacción y eran vendidss por los ciegos" (ibid.).
Este sistema perduraría por muchos años hasta el surgimiento de un periodismo regular y más complejo que exigía ya profesionales a tiempo completo. En el siglo XVIII ya existía formalmente la profesión de "gacetero".

1.2.2 El primer Relacionero peruano
La imprenta llegó al Perú en 1584 con el impresor de origen italiano Antonio Ricardo y debieron pasar 10 años para que se utilizara con fines informativos.
Las ordenanzas reales no permitían la confección de Relaciones o de otro tipo en las Colonias. Y desde la instauración de un tráfico regular entre los territorios conquistados y la metrópoli sólo era posible leer las noticias provenientes de España.
El sistema consistía en que las autoridades locales, incluyendo la severa Inquisición, revisaban las Relaciones o Avisos que venían en la correspondencia de España y autorizaban lo que se llamaba "reimpresiones", en realidad reproducciones del material noticioso hispano en la imprenta de Ricardo.
Pero el gran acontecimiento que constituyó la derrota y captura del corsario inglés Richard Hawkins en 1594, motivó que el Virrey García Hurtado de Mendoza ordenara la confección de una Relación describiendo el combate y la rendición del inglés a quien llamaban "Richarte Aquines". La redacción fue encargada al funcionario Pedro Balaguer y Salcedo, Correo Mayor de Virreynato peruano.

1.2.3 De la Relación al Diario

Luego de las Relaciones, que estaban dedicadas a un solo asunto o tema, se popularizaron los Noticieros. La diferencia principal estaba en la mayor cantidad de informaciones, una especie de periódico que ya ofrecía secciones locales e internacionales.
La primera Gaceta regular peruana apareció en 1715 aun cuando era realmente la de Madrid "reimpresa en Lima". Y la primera " Gaceta de Lima se publicó en enero de 1744 con noticias de diciembre del año anterior.
No tenemos referencias sobre los redactores de aquellas primeras Gacetas y es recién algunos años después que encontramos que el virrey Amat encargó, en 1761, la redacción del periódico al médico Isidro Josef Ortega y Pimental.
Ortega era su médico de cabecera y de absoluta confianza del virrey y resultó ser un eficiente redactor además de profesor de medicina; entre sus alumnos estuvo nada menos que Hipólito Unanue (Durand, XXVI). También escribía el famoso cosmógrafo Cosme Bueno, editor de otras publicaciones y que probablemente había redactado anteriores versiones de la Gaceta de Lima.
En otra versión de la Gaceta, publicada en 1793, aparece Guillermo del Río, famoso impresor y editor cuyo nombre se hallará más adelante en otros episodios periodísticos y que probablemente era el encargado de su confección.
El 1ro. de Octubre de 1790 circuló por primera vez el "Diario de Lima", redactado y editado por Jaime Bausate y Mesa (o Antonio Cabello y Mesa), un extremeño que había trabajado en el periodismo en España y que traía sus deseos de triunfar y de hacer periodismo y dinero en este lejano país. Es seguro que redactaba el periódico solo, sin ayuda de nadie. Inmediatamente después, el 2 de enero de 1791, se publicó el bisemanario "Mercurio Peruano" que tenía un cuerpo de redacción completo aunque debe advertirse que su intención era científica y cultural y no informativa como pretendía Bausate. En la misma época el sacerdote franciscano Antonio Olavarrieta redactó y publicó el "Semanario Crítico" (junio de 1791) que aparecía los domingos y que se publicó sólo por 16 semanas que resultaron suficientes para atacar y sembrar dudas sobre el Mercurio y sus redactores, la mayoría criollos.
Bausate era sin duda un periodista aunque llegó al Perú con la idea de invertir en la minería pero luego, al fracasar, enrumbó hacia el oficio que conocía mejor. El "Diario de Lima" fue un ejemplo de su talento de redactor y editor y de organizador en general.
La empresa fracasó por muchas razones, entre ellas la falta de apoyo oficial que era indispensable en esos tiempos. Y cuando años después se instaló en Buenos Aires volvió a ejercer el periodismo fundando el primer diario argentino, el "Telégrafo Mercantil" y que tampoco tuvo mucha vida.
Como fuere, hacia el siglo 18 ya se tenía muy claros los objetivos del periodismo, tal como se dijo en el artículo de presentación de la Gaceta citada de 1744: "Es la Gazeta una breve historia de los sucesos, en que inmediata, y progresivamente, se esparcen las noticias. Es un sumario de las novedades, con que se establece, y cultiva la policía de las gentes; resultando muchas veces la común utilidad de esta política invención; porque mediante ella circulan por el cuerpo del mundo racional las noticias de los acontecimientos; y sin el costo de los viages, ni el afán de los correspondientes, se adelanta el Comercio de las más sobresalientes novedades" (Romero, 14).

1.3 Los fundadores de la república

1.3.1 La Constitución de Cádiz

La promulgación de la Constitución de Cádiz fue un acontecimiento que conmovió profundamente a los americanos. Se recordará que hacia 1810 parte de España era controlada por Napoleón, los reyes estaban prisioneros y los fieles, que resistían, se unieron para redactar un nuevo instrumento legal de gobierno, una Constitución.
La discusión no contempló la posibilidad de abolir la monarquía sino de crear una forma nueva de gobierno al estilo inglés, una monarquía constitucional, con un parlamento. Los conservadores insistían en el absolutismo y los liberales reclamaban la discusión democrática de las leyes.
El periodismo ocupó de inmediato un espacio importante en el debate y fue precisamente la ley de prensa una de las primeras sanciones del flamante parlamento llamado también las "Cortes".
La "Libertad de Imprenta" fue promulgada y su texto llegó a Lima en febrero de 1811 ante la alegría popular y la justa alarma del virrey Abascal. A los pocos días circularía "El Peruano", dirigido por Guillermo del Río y Gaspar Rico y Angulo, ambos nombres que resonarán por años en el periodismo, el primero por editor y el segundo porque fue el último periodista realista.
Entre mediados de 1811 y 1814, fecha en que llegó la noticia de la anulación de la Ley de Imprenta (Fernando VII llegó al trono español y abolió todas las reformas de Cádiz), se publicaron periódicos de distinta calidad, tamaño, influencia (v. Martínez Riaza, 1985).
Es difícil decir que los redactores de aquellas hojas eran periodistas. Se trataba más bien de profesionales que intervenían eventualmente en política a través del periodismo avanzando algunos de ellos en el rol de editor, es decir, de promotor de la publicación mediante inversión económica directa o como organizador.
Será posible entonces distinguir ya aquí a los "editores" como personas que directamente o como representantes de grupos, intervinieron en la discusión de temas que consideraban importantes.
Como ejemplo de tenacidad periodística política se cita con frecuencia a Fernando López Aldana que editó un "Diario Secreto" que circuló como manuscrito en Lima y en versión tipográfica en Buenos Aires, reclamando la independencia. Y como ejemplo de oposición y adhesión a la corona española, a Gaspar Rico y Angulo.
Rico se refugió en el Castillo del Real Felipe con el Brigadier Rodil y llegó a publicar un periódico antipatriota. Murió a causa de los rigores del sitio que duró hasta 1826 y muy pocos días antes de la suscripción del tratado que hizo posible la salida de Rodil y los sobrevivientes con destino a España.

1.3.2 Los periodistas combatientes

Aquella mezcla de políticos, intelectuales , editores, periodistas que habían batallado en los últimos tiempos del virreynato, pasaron a otro debate inmediatamente después de proclamada la Independencia, en 1821. Se trataba de ahora de decidir si el Perú sería monarquía, como imaginaba José de San Martín, o república, como planteaba Simón Bolívar. La polémica se ganó políticamente pero el periodismo participó dando a conocer ideas y actores en un proceso que abrió una nueva etapa en la historia del país.
En aquellos años iniciales destaca nítidamente la figura del médico Hipólito Unanue, cuya biografía periodística vale la pena revisar.
Unanue aparece como periodista cuando se integra al grupo fundador del famoso "Mercurio Peruano" de 1791 y en abierta competencia con el "Diario" de Bausate. Más adelante, en la tormenta de las Cortes de Cádiz, Napoleón, el regreso del absolutismo, escribirá en "El Verdadero Peruano" editado en 1812 por el cura Tomás Flores (Neyra, 115) y discretamente liberal (Unanue había sido elegido diputado a las Cortes de Cádiz pero no alcanzó a integrar aquel parlamento pues llegó a esa ciudad cuando había sido disuelto). Allí compartió la redacción con José Baquíjano y Carrillo, José Manuel Valdez, José de Larrea y Loredo, José Joaquín de Larriva, Félix Devoti, José Pezet.
Decidido ya como independentista, Unanue integra el Consejo de Estado, nombrado por San Martín y participa sin duda inicialmente en el proyecto monárquico integrándose después al proyecto de Bolívar, en 1823. Viaja a Trujillo y allí se encuentra con dos camaradas del antiguo "Mercurio" virreynal, Félix Devoti y Falcón y editan "El Nuevo Día del Perú" entre julio y setiembre de 1824, ya francamente bolivariano. Escribió, hasta su muerte en 1833, una gran cantidad de artículos de temas científicos, noticiosos, de opinión, de combate y debate, participando activamente en los grandes sucesos históricos que le tocó vivir en sus casi 80 años de vida.
El Libertador Bolívar, por su parte, conocía como pocos el valor del periodismo y promovía la edición de periódicos encargándolos a personal de su más absoluta confianza. En 1818 fundó el "Correo del Orinoco", en Venezuela, en 1819 la "Gaceta de Santafé de Bogotá", en 1826 "El Peruano" de Lima , en 1828 "Registro Oficial" también en Colombia. El más conocido periodista bolivariano fue el general Tomás de Heres, precisamente fundador de "El Peruano".
Otro militar periodista de Bolívar fue el capitán Andrés Negrón, fundador del primer periódico de Arequipa y promotor de otras hojas en varias ciudades.
No se puede dejar de mencionar a los grandes ideólogos de la emancipación que usaron el periodismo para promover sus ideas, como por ejemplo José Faustino Sánchez Carrión y su "El Tribuno de la República Peruana" (1822), Juan Pablo Vizcardo y Guzmán y el "Correo Literario, Mercantil y Político" (1822.1824), Mariano Tramarria, Francisco Javier Mariátegui, Manuel Pérez de Tudela en "La Abeja Republicana" (1822-1823).
En esta etapa inicial se publicó también un "Diario de Lima", en 1822, que circuló pocas semanas y que redactaron los desconocidos "Arístides", "Narciso", "Aristómenes" y "Ascenio", liberal. El editor era el conocido Guillermo del Río (Silva Santisteban, 87).
Debemos destacar que por mucho tiempo una serie de redactores ocultaron su identidad bajo seudónimos aun cuando en realidad no eran desconocidos para los lectores. Lima era una ciudad pequeña y con pocos secretos (el historiador San Cristóbal publicó en 1941 una importante lista de seudónimos que utilizaron personajes peruanos desde los tiempos del virreynato. Poco antes de morir, en 1994, el famoso historiador Alberto Tauro del Pino anunció que había terminado un Diccionario de Sinónimos Peruanos; la edición de este trabajo quedó interrumpida).
En su Prospecto los redactores del "Diario" reafirmaron los deberes periodísticos: "...nada se omitirá para que excite el gusto de un pueblo civilizado, libre y sensato" (Ibid.)

1.4 Políticos y panfletarios

1.4.1 Las sombras iniciales

Al iniciarse la historia de la República el oficio de la prensa confunde editores con periodistas. Los periódicos son de pequeño formato, tirajes muy limitados y, sobre todo, su intención es política. Sus redactores son personajes que no están interesados en los noticias, en los fines sociales del periodismo y sólo atacan con ferocidad a sus adversarios y alaban a sus amigos.
Se abre así el tiempo del periodismo panfletario que tanto criticarán más tarde los historiadores Vargas Ugarte y Basadre. El primero dirá, refiriéndose a los periódicos de la década del 30 que "el oficio de periodista estaba prostituido y lo ejercía cualquier audaz plumífero" (Vargas Ugarte, 261).
Basadre no se retrasa en la queja "...Escribían para ellos (los periódicos) desde altos personajes de la política qe ocupaban ministerios o posiciones directivas en el Parlamento o en la vida intelectual, hasta grafómanos, demagogos y aprovechadores de todo jaez" (Basadre, 642).
Plumíferos o grafómanos, los periodistas profesionales ya estaban presentes, como el caso del controvertido Bonifacio Lazarte, director y redactor principal de "El Limeño" de marzo de 1834 y luego de "El Voto Nacional" en noviembre. Pero al lado de estos están personajes como el renombrado Deán Juan Valdivia, que fundó en Arequipa el bisemanario "El Yanacocha", partidario de Santa Cruz y que se publicó hasta octubre de 1837. O "El Intérprete"de Juan Pardo y Aliaga, salaverrista, que se editaba en Chile pero circulaba en el Perú.
Precisamente de este autor satírico tomamos unos interesantes versos que aparecieron en su periódico peruano chileno (Patrón, 619):
"Tengo ganas de hacerme periodista,
y me haré como se hacen mis iguales.
Lo que sobra es materiales;
Tengo pluma, papel y mano lista,
Artículos haré de publicista,
Trataré de las ciencias naturales;
Hablaré de los hombres y animales,
De la paz, de la guerra y cuanto exista.
La cosa es hecha: periodista soy.
Ninguna mina dá si no se explota.
Pongámonos a la obra ya desde hoy.
¿Y cómo escribo yo sin saber jota?
!Gran escollo por cierto en el que doy
Cuando veo que escribe tanto idiota!"
Poco más tarde, en mayo de 1839 aparece el diario "El Comercio" del chileno Amunátegui y el argentino Villota, y que logrará larga vida gracias a la sabiduría de sus propietarios para mantenerlo alejado de los peligros políticos.
Los grandes sucesos político-periodísticos que se suceden en el siglo son: el gobierno del general o mariscal Castilla y la lucha con sus adversarios, el combate con los españoles en el Callao en mayo de 1866 luego de la derrota del presidente Pezet por el general Prado, la presencia del joven Nicolás de Piérola y el asesinato del presidente Balta en la revolución de los hermanos Gutiérrez, el civilismo y Pardo, la guerra con Chile, el enfrentamiento entre Caceristas y Pierolistas...
El periodismo acompaña muy de cerca a la historia e incluso participa como actor que en ocasiones puede ser decisivo. Los propietarios del diario "El Nacional" por ejemplo, condujeron la campaña patriótica que hizo falta para unir fuerzas y rechazar a la armada española en 1866, junto con el diario "El Perú" donde escribían Juan Francisco Pazos, Juan Noriega, Fernando Casós, Numa Pompilio Llona, José María Químper (San Cristobal: 1923, 3).
En contraste con su capacidad de convocar y movilizar, no pudo la prensa impedir la catástrofe de 1879 y más se engañó a sí misma a y sus lectores al presumir que el conflicto nos podría ser favorable.

1.4.2 Literatos y periodistas

Nunca estuvieron más cerca la literatura y el periodismo que en aquella segunda mitad del siglo 19, de tal manera que seguir la ruta de una es prácticamente transitar por el sendero del otro. Y la razón es sencilla: el periodismo reclutaba a sus mejores exponentes entre los literatos, los expertos en escribir.
En su detallado estudio sobre literatura y generaciones, Varillas identifica a los grandes escritores peruanos resultando la mayoría periodistas (Varillas, 1992).
Tomemos los datos de Varillas para una lista apretada como ejemplo, de literatos nacidos entre 1837 y 1851 y que tuvieron por tanto actuación destacada en la citada segunda mitad del siglo:

Autor: Periódicos en que colaboró:

-Mercedes Cabello de Carbonera (El Correo del Perú, El Comercio);
-Constantino Carrasco (El Correo del Perú, La Alborada, El Nacional, El Heraldo, La República, El Pueblo);
-Abel Delgado (Perlas y Flores, El Perú Ilustrado);
-Alejandro Deustua (prácticamente en todas las revistas de su tiempo);
-Francisco Flores Chinarro ( El Comercio, El Nacional, la Revista de Lima);
-Federico Flores Galindo (El Porvenir, El Comercio, El
Callao);
-Lorenzo Fraguela (dramaturgo y periodista profesional en varios diarios);
-Manuel Gonzales Prada (colaborador de 20 diarios y revistas);
-Eugenio Larrabure y Unanue (La República, El Peruano, El Comercio de Quito, El Correo del Perú, El Ateneo);
-Lastenia Larriva de Llona (El Tesoro del Hogar, La Nación, Arequipa Ilustrada);
-Luis Enrique Márquez (El Nacional, La Sabatina, El Peruano, La Nacional, de Guayaquil);
-Manuela Antonia Márquez (El Cosmorama, La Alborada, El Correo del Perú, La Revista Social);
-Modesto Molina ( El Comercio en Iquique, Boletín de Guerra, El Tacneño, El Tacora, La Voz del Sur);
-Ernesto Noboa (La Guillotina, El Eco Nacional, El Ferrocarril);
-Carlos Paz Soldán y Benavides (La Revista Peruana, El Sol);
-Pedro Paz Soldán y Unanue (La Saeta, El Chispazo, etc.);
-José Toribio Polo (El Canal, en Panamá);
-Carmen Potts de Vizcarra ( El Chalaco, El Correo del Perú, El Perú Ilustrado, La Ilustración Americana, etc.);
-Nicanor della Rocca y Vergallo (dramaturgo y periodista profesional).

En la generación siguiente, que remonta el siglo, estarán, entre otros, Carlos Germán Amézaga (ya citado como periodista profesional), Jorge Miguel Amézaga (también reportero de oficio), Federico Barreto , Manuel Bedoya Suárez, Federico Blume Corbacho, Teobaldo Corpancho, José Corbacho, Christian Dam, Federico Elguera, José Antonio Felices, Hildebrando Fuentes, Abelardo Gamarra, Carlos García Irigoyen, Elvira García y García, Nicolás Gonzales, Jenaro Herrera, Germán Leguía y Martínez, Manuel Mansilla, Clorinda Matto de Turner, Manuel Moncloa y Covarrubias, Pablo Patrón, Alberto Pérez, Ismael Portal, Manuel Jesús Pozo, Juan José Reinoso, Carlos Emilio Siles, Alberto Ulloa Cisneros.
La lista es grande y remitimos al lector al estudio citado para los detalles o a cualquier otra historia de la literatura peruana. Lo sustantivo es que son nombres que están en los periódicos y en los libros y los carteles de los teatros. Son los periodistas literatos, una unión que perdurará unos cuantos años más.
Pero ya se perfilan los profesionales que no tienen que ver con la literatura y que trabajan como sencillos recolectores de información (en las secciones de "Crónica" de los diarios, por ejemplo), lo que a veces llamamos "la indispensable infantería" del periodismo.
Hemos dejado para el final de esta parte el caso ejemplar de Ricardo Palma, periodista precoz. Es difícil definir si fue más literato o más periodista porque que sus célebres "Tradiciones Peruanas" trascendieron su tarea político periodística.
Un reciente trabajo biográfico sobre el famoso literato nos ilustra sobre su carrera de periodista (Holguín: 1994).
Veamos su recorrido periodístico organizado en base a los datos de Holguín:

Años(s): Periódico/Circunstancia política:

1848 El Zurriago, semanario, antiCastilla;
1848 El Diablo, semanario antiCastilla;
1849/50 El Correo Peruano, diario, liberal, antiCastilla, proEchenique;
1851 El Correo de Lima, diario, liberal,
belicoso, polemista;
1851/52 La Semana (de J.A. Márquez), liberal,
pro Echenique;
1852 El Intérprete del Pueblo, diario, pro
Echenique;
1852 El Burro. Quincenal. Oficialista, pro
Echenique;
1852/53 El Mensajero, diario, pro Echenique;
1854/56 El Heraldo de Lima, pro Echenique;
1858 El Liberal, diario, anti Castilla;
1858 La Zamacueca Política, bisemanario,
anti Castilla;
1859 La Revista de Lima. Quincenal.
Cultural;
1866 La Campana. Semanario satírico;
1872/77 El Correo del Perú, diario,
1877 La Broma.
Palma colaboró además en El Perú Ilustrado, El Ateneo, La Ilustración Sudamericana, El Nacional, El Comercio.
Nadie podría afirmar que no fue periodista.

1.5 La Asociación de Prensa de 1891

Se coincide en que la mayoría de las primeras asociaciones de prensa unieron a propietarios-editores y a periodistas propiamente dichos, como por ejemplo la Asociación de la Prensa Suiza, fundada en Berna en 1883 o el Instituto de Periodismo de Londres de 1890 (Kubka, 41). Pero hubo algunas que asumieron su rol sindical, como en Holanda en 1884 o el Sindicato de periodistas Franceses fundado en París en 1886. (Kubka advierte que debe tenerse en cuenta que la palabra "journalist" comienza a aparecer recién a comienzos del siglo 18 en el periódico "Journal de Trévoux" y que los primeros "press clubs", de periodistas, se fundan pasado el año 1880).
En el Perú sucede algo similar a la confusión europea inicial pues desde el reconocimiento social de la profesión, los propietarios de periódicos se autonombraban periodistas, y lo eran en algunos casos aislados (el caso de El Comercio y el Miró Quesada fundador es indiscutible).
Pero era claro que los intereses eran distintos pues unos eran patrones y los otros asalariados aun cuando compartieran posiciones políticas.
En 1891 los dueños de El Comercio, José Antonio Miró Quesada y Luis Carranza, personajes de gran influencia, convocaron a la fundación de la primera Asociación de Prensa.
¿La razón? La declaratoria de principios habla de nobles fines gremiales pero es probable que fuera la coyuntura política la que empujó a los propietarios de periódicos a organizarse como grupo de presión frente al gobierno autoritario del general Remigio Morales Bermúdez al que apoyaba el general Cáceres.
Estaba vigente la antigua Ley de Imprenta de San Martín pero también el "Reglamento de Moralidad Pública" de 1877, una verdadera amenaza que permitía el cierre de periódicos opositores.
Una comisión organizadora cursó invitaciones a los directores de diarios de Lima y provincias, lo cual acentuaba el carácter patronal de la cita. Sin embargo, en los textos del Estatuto habrá referencias constantes al oficio mismo de periodista, como veremos, pero que pueden ser cuestiones circunstanciales para disimular un poco el verdadero carácter de la institución.
Asistieron a la cita el 25 de diciembre de 1891 en el local de la Sociedad Geográfica (lo cual confirma la participación decisiva de Carranza, que obvia el historiador oficial del diario, López Martínez), los siguientes directores de periódicos:
Cesáreo Chacaltana, El Nacional; David Torres Aguirre, La Nación; Federico Pflucker, El Diario; Paulino Fuentes Castro, El Diario Judicial; Ernesto Casanave, El Porvenir; Darío Arruz, El Callao; Abelardo Gamarra, La Integridad; Nicolás Gonzales y Manuel Díaz, de La Linterna; Emilio Sequi, La Voce d'Italia; Louis Robinet, Le Courier de L'Amerique du Sud; Carlos Bachman, La Prensa; Eduardo Lavergne, La Revista Masónica; Pedro Paz Soldán y Unanue, El Chispazo; Juan Pazos Varela, La Idea; Manuel Velasco, El Progreso; Aníbal Gálvez, La Revista del Sur; Carlos Amézaga, La Razón, de Trujillo; Juan José Calle, La Gaceta de Cerro de Pasco; Lizardo Alzamora, La Unión de Cerro de Pasco; Adolfo Villagarcía, La Verdad, de Chincha alta; Francisco Chávez, El Progreso, de Catacaos; Tomás Lama, El Debate, de Ayacucho; M. Pacheco Concha, La Libertad, de Cusco; Sebastián Lorente, La Reforma, de Huancayo; Francisco Changanaquí, El Obrero, de Huacho.
¿Era representativa la lista, tanto de propietarios como de periodistas? Aparecen algunos nombres que llaman la atención, como el de Lizardo Alzamora representando a un periódico de Cerro de Pasco en tiempos en que el distinguido jurista hacía política en favor del civilista Rosas. Igualmente Sebastián Lorente y Benel, que era diputado por su provincia. Y hay también disparidades como la que puede existir entre El Comercio y El Chispazo, la hoja humorística de Juan de Arona (Paz Soldán). Carlos Bachman que figura como representante de La Prensa, era empleado de El Comercio y efectivamente editaba una hoja gremial para los tipógrafos.
En contraste con estos casos rescatamos la presencia de Abelardo Gamarra, el talentoso anarquista, que traía la representación de su propio periódico y otros dos más de provincias, lo cual ampliaba la lista y la hacía respetable en número. También de Emilio Sequi, un distinguido editor periodista.
Nos da la impresión de que la lista fue conformada entre colegas y amigos de afinidad oposicionista al cacerismo, como lo reconoce parcialmente López Martínez: "La Prensa Asociada del Perú respondía a evidentes necesidades del momento. En primer lugar, el régimen del general Morales Bermúdez iba endureciendo, cada vez más, una política restrictiva de la libertad de expresión y para nadie era un secreto que al concluir su mandato presidencial 'debía' entregar la jefatura del Estado al general Andrés A. Cáceres. Era, pues, necesario, cerrar filas en defensa de las libertades públicas" (López Martínez, 321).
En la primera sesión se hizo evidente la intención. Miró Quesada planteó de entrada la reforma de la ley de imprenta, "esa reforma es una exigencia social que no puede ser desatendida por más tiempo..". Habló también de los problemas de los periodistas con las autoridades y en medio del entusiasmo general se acordó fundar la "Asociación de la Prensa Nacional".
Se decidió elegir como Presidente a Miró Quesada y redactar un proyecto de Estatutos que fue finalmente presentado en sesión del 6 de noviembre de 1892.
El Estatuto, sus planteamientos, es sin duda lo más importante de aquella Asociación de propietarios. Aunque consagra la confusión, hace definiciones que demuestran que existía ya plena comprensión sobre la problemática de la profesión.
Veamos algunos artículos, del total de 19 que conformaban el Estatuto:
Artículo 1ro.: La Prensa Asociada del Perú tiene por objeto realizar los siguientes fines:
a) Enaltecer la profesión de periodista;
b) Propender a que se resuelvan arbitralmente las diferencias y conflictos personales que se susciten entre los miembros de la Asociación, a consecuencia de los debates de la prensa;
c) Proteger y procurar todo lo que tienda a asegurar a los periodistas y a sus familias contra la miseria;
d) Patrocinar la libre discusión de todas las opiniones que se emitan por la prensa;
e) Procurar la reforma de la ley de imprenta en un sentido liberal.
Artículo 2do.: Forman la Prensa Asociada los representantes de los diarios y demás publicaciones que se editan en la República permanentemente, de carácter doctrinario, ya sean políticos, literarios, religiosos, científicos, etc. con el único requisito de que los primeros tengan de existencia seis años cuando menos, y las segundas, un año.
(...)
Artículo 9no. La Prensa Asociada establece una Caja de Depósitos para auxiliar con sus fondos a los periodistas de profesión que se inutilicen en el trabajo, y a sus familias que quedasen en pobreza evidenciada.
Artículo 10mo. Para ser declarado periodista de profesión, con derecho a gozar de los auxilios de que trata el artículo anterior, se requiere ocho años de ejercicio en la prensa; de los cuales debe contarse cinco consecutivos o no interrumpidos".
La Asociación no llegó a tener importancia como para lograr que se redactara una nueva ley de imprenta; y además se precipitaron una serie de sucesos que le quitaron sustento político. Por ejemplo, el presidente Morales Bermúdez murió en ejercicio del cargo en abril de 1894 suscitándose una violenta discusión por la sucesión entre los vicepresidentes hasta que en julio fue elegido el general Cáceres, quien fue derrocado con violencia por los Demócratas de Piérola en marzo de 1895. Se hizo cargo una Junta de Gobierno y en setiembre de ese año asumió la Presidencia Constitucional Nicolás de Piérola.
Los periódicos tomaron partido, se reubicaron, algunos dejaron de circular pero, sobre todo, la Asociación perdió interés para su promotor principal, la empresa del diario El Comercio.
El paso de esta Asociación no fue por supuesto inútil porque muy pocos años después de su fundación, los verdaderos periodistas la tomaron como referencia para marcar distancias entre dueños y periodistas propiamente dichos.




Capítulo 2

LOS PROFESIONALES

2.1 La historia de los gremios

La palabra "gremio" suele describir a un conjunto de personas que se dedican al mismo oficio, siempre y cuando estén reunidos, organizados. Pero el uso ha distorsionado la significación cabal y le ha dado sentidos múltiples al vocablo. Los periodistas, por ejemplo, eran ya un gremio en el sentido general, popular, a fines del siglo 19. No lo eran sin embargo en sentido formal, es decir, no existía un Gremio de Periodistas.
La historia de los gremios peruanos se remonta al Virreynato e incluso Lima tiene una calle central llamada "de Gremios" porque allí estaba la casa de Gaspar de Osma, quien era representante de la Real Audiencia, de los Gremios Mayores de Madrid. "Sin duda" dice Gálvez "allí se hacían las solicitaciones para exámenes de los cuales he visto curiosas muestras en antiguos protocolos de escribanos" (Gálvez, 11). Las pruebas eran indispensables para alcanzar los grados de Oficiales o Maestros y debían ser rendidas por sastres, zapateros, plateros, carpinteros, cereros, confiteros, etc.
Estaban organizados y llegaron a tener personería jurídica. "Establecían sus ordenanzas o estatutos, con propósitos de defensa profesional y obtención de privilegios, y dsignaban sus juntas directivas. De serles posible, impedían el ejercicio de iguales actividades a personas ajenas al gremio" (Alarco, 161).
Al iniciarse el siglo 20 encontramos una nítida división entre "Sociedades Profesionales" y "Sociedades Obreras" que aunque no oficial, lo era en la práctica como vemos en el conocido Anuario de Laos (Laos, 239-289).
Entre las primeras están la Sociedad de Ingenieros (1898), Círculo Médico Peruano (1922), Federación Odontológica del Perú (1922) y también la Sociedad de Empleados de Comercio (1903), Asociación de Maestros de Segunda Enseñanza (1924), Círculo Militar (1921), Asociación de Telegrafistas (1921, Sociedad Peruana de Actores (1924).
En el grupo de las segundas el número es grande y abarca a todos los oficios. Como ejemplo citaremos sólo a las más antiguas: Sociedad Fraternal de Sombrereros (1763), Gremio de Fideleros y Molineros (1882), Confederación de Artesanos "Unión Universal" (1886), Gremios Unidos de Carroceros, Herreros, Toneleros y Albeitares (1888), Asamblea de Sociedades Unidas (1901), Sociedad de Panaderos del Perú (1900), Sociedad de Pintores Confederada (1888).
El listado simple y las fechas de fundación no revelan la importancia que tuvieron en determinados momentos algunas organizaciones que realizaron incluso grandes huelgas a fines del siglo pasado. Es el caso de los obreros textiles de Vitarte en 1896, las huelgas de los tipógrafos, los portuarios.
En 1896 y 1901 se organizaron los primeros Congresos Obreros y a partir del último se fundó la citada Asamblea de Sociedades Unidas. Pasaría el movimiento obrero peruano a una etapa anarquista de unos 20 años de duración, luego a la llamada anarco-sindicalista que conquistaría la jornada de ocho horas en 1919 y finalmente se consolidaría el movimiento sindical (Sulmont, 18-28).
Los únicos periodistas que se ligan a estos movimientos de reivindicación son los anarquistas que fundan una verdadera prensa obrera con títulos como Los Parias, Simiente Roja, El Oprimido, La Verdad. Y sobre todo La Protesta, dirigida por los Lévano. No tuvieron estos sindicalistas periodistas ninguna influencia con sus colegas de la gran prensa diaria o semanal.

2.2 Modernización del periodismo

Fue necesario el nuevo siglo para que se iniciara la modernización del periodismo peruano tanto en el aspecto tecnológico como en el profesional. Y fue el diario La Prensa el que marcó la diferencia con los viejos periódicos del siglo pasado, de los cuales sólo sobrevivía con dignidad El Comercio.
La Prensa la fundó Pedro de Osma, un millonario partidario de Nicolás de Piérola y que fue convencido de invertir en algo tan riesgoso como un diario. Contrató para el efecto un joven y prestigioso profesional, Enrique Castro Oyanguren, quien ya había dirigido el diario El Tiempo. Luego de una primera aparición en setiembre de 1903 dejó de publicarse hasta circular de nuevo y ya de manera permanente en enero de 1904. Se hizo cargo del diario Alberto Ulloa, que compartía militancia demócrata con Osma.
Lo significativo para nuestro trabajo es comprobar que Osma hizo una gran inversión económica para la creación de su periódico. Por ejemplo, hizo construir especialmente un edificio de tres pisos que resultó ser el primero de su tipo en el Perú pues antes los periódicos funcionaban en casonas a duras penas adaptadas; hizo instalar en el primer piso una flamante rotativa alemana que comenzó a operar en 1907 y, sobre todo, compró los famosos linotipos Merghentaler, la maravilla norteamericana.
En este moderno periódico ubicado en el jirón de La Unión Alberto Ulloa trató de unir a los mejores periodistas de entonces y logró el concurso, entre otros, de Pedro Ruiz Bravo, Leonidas Yerovi, Carlos Guzmán y Vera, José María de la Jara.
En ese año de 1903 se publicó la revista Actualidades que dirigía Juan José Reinoso, un intelectual arequipeño del que Paz Soldán comenta: "(fundó) la mejor publicación de su género que se ha dado a luz en el Perú, habiendo con tal motivo, introducido la novedad de pagar la colaboración, lo que produjo resultados magníficos por el estímulo que ello entraña" (Paz Soldán, 335).
Por su parte El Comercio también renovó su maquinaria con una rotativa italiana y cuatro linotipos que comenzaron a funcionar en octubre de 1904 (López Martínez, 364).
Cabe destacar la circunstancia histórica: es el apogeo de lo que Jorge Basadre llamó la "República Aristocrática", esto es, la hegemonía civil. Fue una época propicia para el cultivo de las artes, las letras, com una creciente influencia de Europa de la que se importaban las modas, lo que podríamos llamar "las vigencias" de su tiempo.
Comenzó así a cultivarse un periodismo distinto, surgieron nuevas revistas ilustradas de claro estilo europeo. Incluso el periodismo político se volvió menos áspero y se puso de moda cultivar el buen gusto, las formas elegantes, la discreción. Y al aumentar el número de publicaciones se hizo también creciente la demanda de periodistas asalariados a tiempo completo.

2.3 El Círculo de 1908

En noviembre de 1908 era Presidente del Perú Augusto B. Leguía, por entonces ligado al civilismo. Había llegado al poder en setiembre de ese año sucediendo al encumbrado civilista José Pardo y parecía continuar la línea de gobierno del viejo partido.
No conocemos detalles de la convocatoria para la formación del "Círculo de Periodistas", salvo que se había formado una Comisión Organizadora bajo la presidencia del distinguido literato y periodista Abelardo Gamarra, director propietario del semanario Integridad.
Debe tenerse en cuenta al examinar el marco histórico del Círculo que en la fecha de su fundación estaba preso, en la cárcel, el director de La Prensa, Alberto Ulloa. Y Cisneros se encargaba de la edición sin regatear propaganda a la nueva institución y apareciendo realmente como su promotor más importante y decidido. Ulloa había sido acusado de complotar junto con Augusto Durand, contra Pardo, y fue liberado recién a principios de 1909.
Gamarra, descrito por sus biógrafos como escritor, político, poeta, dramaturgo, orador, era por encima de todo periodista habiendo comenzado a trabajar en El Nacional (fue autor de la primera entrevista que se publicó en el país) distinguiéndose por sus crónicas de denuncia. Su revista sostenía posiciones liberales e incluso anarquistas que es probable que sus coetáneos le perdonaran por su enorme talento. Recuérdese que lo hemos visto entre los fundadores de la Asociación de Prensa de 1891 entre los Miró Quesada y otros civilistas.
Gamarra, con seguridad elegido por su reputación, fue quien suscribió la esquela siguiente:
"Lima, a 6 de Noviembre de 1908
Señor..........................
El establecimiento en Lima de un Círculo de Periodistas análogo a los que existen en todas las poblaciones cultas es un requerimiento hondamente sentido.
Con el objeto de discutir las bases de organización del Círculo nos permitimos invitarle a Ud. a la sesión preliminar que tendrá lugar el domingo 15 del mes en curso en el salón de sesiones de la Honorable Municipalidad.
La Comisión". (La Prensa.13.11.1908, p. 1).
La cita se realizó y suscribiéndose un sencillo documento que dice: "En Lima, a los 15 días del mes de Noviembre del año 1,908, reunidos los suscritos en el Salón de Sesiones del H. Concejo Provincial, acordaron constituir el "Círculo de Periodistas de Lima". Y firmaron".
En la primera hoja del Acta están las firmas de Abelardo Gamarra, Luis Fernán Cisneros, Ismael Portal, Alberto Secada, Eulogio Menacho, José Fiansón, Oscar M. Vega, Remigio Silva, Juan de Dios Bedoya, Miguel Aljovín, José Gálvez, Luis Varela y Orbegoso, Emilio Sequi, todos nombres conocidos y que encontraremos más adelante muchos episodios nacionales.
Al día siguiente La Prensa publicó en su primera página una información sobre la reunión reseñando que asistieron 55 periodistas. La sesión fue dirigida por Gamarra quien organizó la elección de una Junta Directiva Provisional que debía encargarse de la elaboración de los Estatutos:

Presidente: Alberto Secada
Vicepresidente: Ismael Portal
Prosecretario: Leonidas Yerovi
Tesorero: Miguel Aljovín
Vocales: Abelardo Gamarra, Federico
Larrañaga, Felipe Sassone, Aurelio Arnao, José
Gálvez, Augusto Salazar, Manuel Bedoya,
Hermilio Valdizán.

En la sesión se citó para reunión de Directiva en esas misma noche en la Sociedad Médica Unión Fernandina donde se nombró una comisión redactora que trabajó muy rápido pues el 23 del mismo mes se realizó una Junta General.
Asistieron 50 asociados y se leyó el proyecto de reglamento y se decidió no aprobarlos hasta que todos los asociados lo conocieran (La Prensa. 23.11.08, p. 1).
El 11 de diciembre fue la reunión cumbre, a la que asistieron casi 100 socios y que culminó con una gran champañada en la Casa Broggi, un local muy conocido.
Fue elegida la siguiente Junta Directiva:

Presidente: Juan José Reinoso
1er. Vicepdte.: J.C. Federico Blume
2do. Vicepdte.: Clemente Portal
Tesorero: Ismael Portal
Secretarios: Adolfo Romero, Augusto Salazar
Prosecretario: Leonidas Yerovi
Bibliotecario: Luis Varela y Orbegoso
Vocales: Abelardo Gamarra, Miguel
Aljovín, Felipe Sassone, Manuel Moncloa,
Andrés Aramburú, Luis Fernán Cisneros.
Junta Calificadora: José María de la Jara,
Federico Larrañaga, Aurelio Arnao, J. Bedoya.

"Regirá la institución" informó La Prensa "a partir del 1ro. de enero de 1909" (La Prensa. 12.12. 08, p.1).
No hemos podido localizar información sobre los Estatutos que se aprobaron y tampoco sobre actividades ulteriores porque el Círculo simplemente desapareció de los diarios al poco tiempo.
Guzmán y Vera nos ofrece una versión sobre las razones: "Esta organización no dio resultados y desapareció sola, Su directiva no adoptó la actitud que correspondía en ocasión de la asonada contra La Prensa que fue también un atentado a la libertad de expresión" (Excelsior. enero. nros. 131-132. 1944, p. 16).
Guzmán se refería al asalto de La Prensa luego del fallido intento de un grupo de pierolistas de hacer renunciar al presidente Leguía en mayo de 1909 en la Plaza de la Inquisición. El Círculo no resistió la dura prueba de tener que enfrentarse al Gobierno y prefirió enmudecer para siempre.
El presidente de la organización, Reinoso, era senador por Arequipa (hasta 1910), pasando luego a trabajar en la administración pública, alternando con sus aventuras periodísticas ya sea en Mollendo, diario El Puerto, o en Lima, diario La Tribuna, de escasa vida, y otras publicaciones. Era partidario de Leguía, como se demostró años más tarde cuando llegó ser Superintendente de Aduanas de su segundo gobierno.
Es probable que se desatara una tormenta política en cada elección pues se verá cambios bruscos, de Gamarra a Secada y luego casi de sorpresa, Reinoso. Hubo allí una infiltración política que enfrió los ánimos.
Debemos sin embargo observar los nombres de los periodistas que estuvieron en aquel Círculo porque la mayoría estarán en la siguiente organización.

2.4 El Círculo de Cronistas de 1915

Aquel año de 1915 fue de crecimiento espectacular para la prensa y así lo reconoció Variedades al año siguiente cuando reseñó la novedad. En la prensa diaria estaban El Comercio, La Prensa, La Unión, La Crónica, El Diario Judicial, El Peruano, La Patria, La Capital, La Epoca, La Tribuna, El Imparcial.
Las revistas que se conocían como "ilustradas" eran Variedades, L,Alliance, La Actualidad, Perú Moderno, El Mosquito, Eva, Sin Coba, Arte y Artistas, El Motín, Rigoletto, Lulú, Evolución Peruana, Alma Latina, El Turf. La Gaceta, Toros y Toreros, Lápiz y Tinta.
En la "prensa doctrinaria" Integridad, La Autonomía, La Protesta, El Mensajero, El Heraldo, La Temperancia, El Empleado, El Amigo del Clero, Los Nuevos Tiempos.
Además, la prensa para extranjeros, Man shin Po (chino), La Crónica de los Andes (japonés), L,Italiano y La Voce d,Italia. Y una multitud más de títulos de revistas técnicas, boletines oficiales, de balnearios, incluso escolares.
Si tan sólo consideráramos a diez periodistas por diario (realmente una cantidad mínima para editarlo) sumaríamos más de 100 profesionales. Incluyendo las revistas podríamos añadir unos 100 más, lo que nos daría no menos 200 periodistas en Lima entre los notables y los de segunda línea.
El 18 de abril de 1915 los periodistas limeños decidieron hacer un homenaje a su colega más popular, Leonidas Yerovi, quien retornaba de la Argentina colmado de fama. Se había reintegrado a La Prensa y se le organizó un almuerzo en el restaurante del Jardín Zoológico, en el Parque de la Exposición.
El agasajo lo ofreció Alberto Ulloa y los brindis corrieron a cargo de Clemente Palma, Enrique Castro Oyanguren, José Gálvez, Luis Varela y Orbegoso y Carlos Guzmán y Vera.
Los asistentes, hombres de prensa o ligados al periodismo, fueron: José Patroni, Estenio Meza, Julio Hernández, José Bustamante y Ballivián, Alfredo Coloma, Julio Portal, Carlos Iturrizaga, Rodrigo Zárate, Teófilo Castillo, Félix del Valle, Humberto Negrón, Ezequiel Balarezo, Luis Góngora, Alejandro Ureta, Agustín Olivari, Pedro Malatesta, Luis León Bustamante, José Carlos Mariátegui, José Torreblanca, Pablo Abril de Vivero, Ignacio Brandariz, Ladislao Meza, Nero Sánchez, Roberto Lama, César Falcón, Emilio de Armero, Alejandro Higinio, César Revoredo, Ricardo Walter Stubbs, Daniel Moncloa, Fernando Lund, Manuel A. Fuentes, Francisco Carranza, Eduardo Escribens, Felipe Arancibia, Carlos Tron, Alberto Carranza, Héctor Ureta, Carlos J. Manrique, Carlos Rabines, Pedro de Ugarriza, José Alcántara La Torre, Armando García, Pedro Zulen, Tomás Vélez, Sabino Tejada, Juan Francisco Ortega, Ismael S. Bravo, Víctor Gonzales, Ismael Silva Vidal.
El conjunto es nutrido y repleto de nombres notables y sobre todo se evidencia la presencia de una nueva generación que hará planteamientos concretos al convocar a la fundación de la nueva institución.
Una vez más es La Prensa el diario promotor o divulgador principal del nacimiento del Círculo al publicar completo el texto de la esquela de invitación, el 15 de agosto de 1915. ¿La circunstancia política? Está por cesar el mandato provisorio del coronel Oscar R. Benavides, designado para reemplazar al derrocado Guillermo Billinghurst y el día 18 se hará cargo José Pardo llevado nuevamente a la presidencia por el civilismo.
La batalla democrática hizo florecer al periodismo y sobre todo a una nueva generación en la que encontramos nada menos que a José Carlos Mariátegui recién cumplidos los 21 años.
La información se publicó como sigue:

"El Círculo de Cronistas
La reunión de hoy
Invitando a la reunión que tendrá lugar hoy para la fundación del 'Círculo de Cronistas' se ha dirigido por los organzadores la siguiente esquela:
Distinguido amigo:
Los que suscriben tienen el agrado de saludarle y, conociendo el anhelo que usted tiene de que sean mejoradas las actuales condiciones en que se encuentran los elementos de redacción y periódicos de la capital, y la necesidad que existe por equidad y conveniencia de reglamentar estas condiciones y de cultivar los sentimientos de solidaridad y compañerismo que nos unen, hemos acordado invitarle para que preste su importante concurso a la constitución del 'Círculo de Periodistas'.
Con tal motivo invitamos a usted a la reunión que para fundar el 'Círculo de Cronistas' tendrá lugar el próximo domingo a las 11 am., en la imprenta de 'La Crónica'.
Fdo. Ricardo Walter Stubbs, Ladislao Meza, José Carlos Mariátegui" (La Prensa. 15.8.12, p. 2).

Los principales o más entusiastas propulsores del Círculo eran diaristas, Stubbs de La Crónica, Meza de El Comercio, Mariátegui de La Prensa y de toda confianza de sus editores pues en esos tiempos se buscaba la afinidad política. Sin embargo, la esquela decía muy claramente que se citaba para mejorar "las actuales condiciones" de los periodistas, de reglamentarlas, de fomentar la solidaridad.
¿Cuáles eran esas condiciones? Bajos sueldos, sin duda, exigencias de trabajar muchas horas, sábados, domingos y feriados con pocas compensaciones, desprotección y carencia de beneficios sociales en general. Y además las amenazas constantes de persecución política sin que una entidad gremial asumiera la defensa sin importar el signo político.
Aquel domingo 15 se realizó la reunión y se fundó el Círculo sin mayores preámbulos pues existía acuerdo previo. El acta fue suscrita por Ricardo Walter Stubbs, Ladislao Meza, José Carlos Mariátegui, Eudocio Carrera Vergara, Alfredo Baldassari, Tomás Vélez, Julio Portal, Carlos Enrique Iturrizaga, Fernando Lund, Héctor Arguelles, César Revoredo, César Falcón, José Asturrizaga, Felipe Rotalde, Ismael Bravo, Víctor Higinio, Leonidas Rivera, Víctor Gonzales Salazar, Estuardo Bastos, Ricardo Flores, Carlos Pérez Cánepa, Edgardo Rebagliati, Pedro de Ugarriza, Ramón Felipe Cabieses.
Ese día fue elegido un Consejo Directivo Provisional confirmándose a Stubbs, Meza y Mariátegui y añadiendo a Eudocio Carrera (La Patria) y Fernando Vieites (La Unión) en un esfuerzo por integrar una directiva plural.
Se informó además que habían llegado adhesiones escritas de José Gálvez, Luis Varela y Orbegoso, Humberto Neg