25/09/07: ¿Cultura de la legalidad?

Siempre que dicto un curso sobre desarrollo moral hay por lo menos un 50% de alumnos (sino más) que empieza el curso afirmando con convencimiento que la ética son las normas de la sociedad, y que un comportamiento ético es aquel que va de acuerdo con esas normas.
Me llama mucho la atención lo arraigada que está esta postura en el imaginario de las personas -adultas y profesionales algunas veces, no sólo estudiantes de pregrado- ya que se trata de una idea fácilmente rebatible con evidencias de la historia pasada y reciente. Doy unos pocos ejemplos sueltos:
- Hubo sociedades esclavistas
- Hasta hace relativamente poco tiempo, las mujeres estuvieron excluídas de los procedimientos de la democracia formal (no podían por ejemplo, votar)
- Hace poco también la sociedad norteamericana estaba segregada (diferentes derechos para blancos y negros)
- En la India actual los Dhalits no tienen derechos
- A las mujeres durante el régimen Talibán se les dificultaba (o impedía) estudiar
- En ciertas legislaciones y en épocas bastante recientes, la violación de una mujer por su marido (violación dentro del matrimonio) estaba permitida
- En algunos países Europeos existe la obligación de reportar a los inmigrantes ilegales, de modo que estos puedan ser deportados
Todo perfectamente legal o de acuerdo al uso y costumbre, es decir, todo dentro de las normas de la sociedad. Pero no por ello ético o justo.
Creo que la educación hace un mal servicio cuando no desarrolla el juicio crítico y hace creer a los estudiantes que se puede equiparar ética y ley. Podría dar una multiplicidad de ejemplos de personas que lograron entender la diferencia y priorizar la ética sobre la ley cuando ambas entraron en conflicto (pienso por ejemplo en la señora Rosa Parks, protagonista del boicot al sistema de buses de Montgomery, o más recientemente, en Ingrid Pira, la alcaldesa Belga que se negó a firmar órdenes de expulsión de inmigrantes ilegales). Ejemplos hay muchos, tanto de personajes públicos como de ciudadanos comunes y corrientes, y esos son los casos que se deberían discutir en las aulas, de modo que los estudiantes se familiaricen con los conflictos por los que esas personas pasaron y logren agudizar sus herramientas de análisis, empatía, juicio crítico y discernimiento.
Es por esta razón que no me gusta nada el programa Cultura de la Legalidad, que el Ministerio de Educación asumió alguna vez (no se si lo mantiene hasta ahora) para tercero de secundaria. Primero, porque se trata de un programa importado al que no se le hizo ningún ajuste para el Perú (aunque no me crean, en el programa se hablaba de Guanajuato y Morelos como si fueran ciudades de aquí), y porque no se contaba con los materiales que el programa exigía (por ejemplo, para una actividad debía leerse la novela El Señor de las Moscas de William Golding pero como aquí no se pudo comprar los libros -y como no hay bibliotecas decentes en la mayoría de escuelas públicas del país- pues se sacó solo un extracto de la novela en un pésimo y desmotivador papel bulki, y era eso lo que se daba a leer a los estudiantes). Sin embargo, siempre pensé que lo más grave era que el programa adolecía precisamente de lo que señalo en este post: estaba orientado a poner a la ley como una finalidad en sí misma, alentaba la obediencia por la pura obediencia, ponía "al mismo nivel" (es decir, como actos que van contra las normas y que por eso son reprobables y sancionables) comportamientos delictivos (como desviar fondos bancarios para provecho personal) con trasgresiones menores a una simple convención (como ir con el pelo largo al colegio). En fin, alguien que conozca el programa mejor que yo no me dejará mentir.
La idea es pues, creo, que los profesores -y el propio Ministerio- empiecen a desarrollar un poco más la capacidad de juicio para darse cuenta de cuáles son los límites de los programas educativos que se están trabajando en las escuelas. No es que la cultura de la legalidad esté mal por sí misma. Lo que ocurre es que si no se le complementa con una visión mayor, basada en principios éticos universales, se corre el riesgo de desarrollar autómatas legalistas incapaces de cuestionar el mundo en el que viven.
Nota 1: no he encontrado el enlace al programa en la web del Ministerio de Educación. Quien quiera conocer algo de él puede buscarlo en Google ya que hay varios países que lo usan y existe gran cantidad de información en la web, tanto en inglés como en español. Si alguien da con el enlace peruano, que me lo pase por favor.
Nota 2: Imagen de niños tomada de aquí
Actualización:
El profresor Antonio Ortega del estado de Chihuahua, Mèxico, que es docente de la materia de cultura de la legalidad en secundaria me informa que el programa ese estado ya fue modificado. Nos deja su blog www.antoniortega2000.wordpress.com en donde pueden ver los cambios.
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Haydee Oblitas escribió: