1. Si bien siempre he escrito acerca de mis ilusiones, esta vez escribiré algo que me pasó.
2. La siguiente entrada ilustra, creo, el por qué soy así como soy.
3. La siguiente entrada ilustra, creo, por qué vivo ilusionándome.
4. La siguiente entrada necesita ser leída con mucho cariño.
5. La siguiente entrada me tomó años completarla (4). Hace poco incluí el final que leerán, el cual es verídico también.
6. Esta entrada es para todos ustedes en agradecimiento por 300000 visitas en tan poco tiempo. Se lo debo todo a ustedes.
(Para leer "Una historia bajo mi árbol de sakura" deben darle click a "Leer más...")
(Para leer la segunda parte, dar click aquí)
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Dedicada a mi y mis ilusiones... y a todos. Gracias
Cuando era tan solo un niño, a los siete años, yo me enamoré por primera vez. Era verano y mis padres me matricularon en "Movimiento de Menores". Es algo así como un vacacional en la AELU. Hay clases de razonamiento matemático, cantos, juegos y clases de natación en una pequeña piscina. Era verano y yo no quería ir, porque quería jugar Mario Bros. Lo que pasa es que yo no hice "Educación Inicial" porque era muy inteligente de pequeño (sí... "era") y podía ser matriculado directamente y sin escalas en primer grado de primaria. Me parecía tonto y muy aburrido... nunca me ha gustado ir a algún lugar sin conocer a nadie... Ansiedad social se llama.

Hacía calor y yo no quería estar ahí, quería matar a Koopa y salvar a la Princesa (o a Honguito, maldita sea). Llegué y mi mamá se fue a la casa (a jugar Tetris). El primer día fue genial, a pesar de que yo no quería estar ahí. Hice amigos, amigas y me metí de cabeza a la piscina porque hacía calor. Y... vi a "la niña más bonita de todo el universo". Ella estaba sentada, esperando a su mamá en un pequeño jardín. Era, francamente, la niña más bonita de todo el universo. Tenía el cabello negro, ondeado, una nariz chiquititita, ojos orientales y muy tristes. Parece que se la había caído un diente, pero se veía muy graciosa. Era pequeña, de mi tamaño. Estaba mirando el piso. Su mamá se había demorado media hora ya. Mi mamá también y yo ya no quería ir a jugar Mario Bros.
Quería acercarme a ella, pero tenía miedo. La miré largo rato. Yo estaba cerca, pero ella me miró, se puso de pie y caminó hacia mi. Me hice el loco y ella siguió de largo. Su mamá llegó deshaciendose en disculpas. Ella no dijo nada. Se fueron y así terminó mi primer dia de "Movimiento". Cuando llegué a mi casa, prendí mi Nintendo y me mataron los Goombas más inofensivos y no llegué al segundo nivel. Perdí todas mis vidas con las plantas carnívoras. Me acordaba del jardín donde vi a la niña más bonita del universo. No me podía concentrar y "Koopa se comió a la Princesa, seguro", pensaba.

Al día siguiente tocó piscina y la niña más bonita del mundo tenía un flotador rosado. No sabía nadar, pero yo sí. Me tiraba a la piscina, mientras ella titubeaba para meterse si quiera, aún con la ayuda de la profesora. Entró y estuvo algo avergonzada porque eran sólo 5 niñas con flotador y el resto de la clase (14 niños y niñas en total) no tenían flotador (y no necesitaban). Me diverti mucho, pero me entristecía mucho ver a la niña más bonita del universo tan triste y con miedo. No disfruté verla llorar. Me hubiese encantado enseñarle a nadar o cogerla de la mano para que no se hunda 10 centímetros, por dios. Llegué a mi casa y quería jugar Zelda y salvar a la princesa de Ganon, ese ser demoniaco al cual solo puedo vencerlo si consigo las flechas de plata y se las lanzo directo al corazón con el arco que consigo en el nivel 7 (creo). Bah! me mataron mil veces y no conseguí ni siquiera la segunda espada. No podía dejar de pensar en mi propia princesa, la niña más bonita del universo, que quise salvar todo el día de las aguas tenebrosas y voy a estar pensando en la princesa de otro. Bah!
Así pasaban las semanas y tan solo sabía el nombre de la niña más bonita del universo porque pasaban la lista. Ahora no recuerdo su nombre, obviamente. Me encantaba verla escribir. Creo que no habló nunca en clases. Sólo tenía una amiga con la que hablaba y a veces sonreía. Supongo que en esa época era como que niños por este lado y niñas por este otro. Nunca hablabas con una niña porque tus amigos te molestarían. Obviamente, y los que me conocen saben que no soy así, yo hablaba con su amiga a veces y alguna vez hablé con ella. No me miraba a los ojos y su amiga se reía de forma estúpida. Me molestaba mucho que hiciera escándalo. Detesto los ruidos fuertes y escandalosos. La vez que hablé con la niña más bonita del universo fue el día más largo del universo. Su voz era dulce, respondía con monosílabos, se ponía roja y miraba al piso. Pero, ¡me encantaba! No podía desear más que hablar todos los días con ella. Pero eso no sucedió.
Cuando yo era pequeño, no me daba cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. En pocos días sería el último día de "Movimiento" y ya no vería a nadie jamás. Tenía que hacer algo al respecto, o sino, tal vez, nunca más vería a la niña más bonita de todo el universo. Así que pude planear algo muy bonito. Ahí, en ese lugar donde siempre esperaba a la tardona de su mamá, crecía un árbol de Sakura (sí, esos con flores rosadas de los animes). Había planeado lo siguiente: verla esperar a su mamá y coger muchas flores de Sakura en mis manos, acercarme a ella y decirle: "¿me ayudas a encontrar dos iguales? tienen que ser las más bonitas". Era el plan maestro y nada podía salir mal.

Ese mismo día le pregunté a un amigo mío: "oye, ¿alguna vez has tenido enamorada?" y el me preguntó: "¿quién es tu enamorada?". Yo le respondí: "nadie, pero creo que estoy enamorado de una chica muy bonita". A esa edad, la mayoría de los niños son realmente estúpidos. Yo por decirle a un inmaduro que me encanta una linda chica... y él, por salir gritando alrededor de la piscina que "Taka tiene enamoradaaaaaa!!!!!" y todos se rieron de mi. La amiga de la niña más hermosa del mundo me preguntó quién era y no le respondí, le dije que "era mentira..." mientras me ponía rojo como un tomate. Miré de reojo a la niña más bonita del universo y estaba mirando el piso, parecía algo triste. Cuando me recogió mi mamá, me estaba yendo algo incomodado. Y justo cuando estaba saliendo de la AELU, mi amigo me gritó desde lejos (es decir, toda la AELU se enteró): "Chau! "chico enamorado! jajajaja". Mi mamá me miró y me dijo: "¿de quién estás enamorado, hijo?"... A esa y otras edades, la última persona que necesita saber ese tipo de información es tu mamá... "de ti, mamá, eres chévere" me limité a decir. Mi mamá (si la conocen) es una persona sabia y algo fastidiosa, así que me preguntó hasta la hora de cenar cómo era la niña que me gustaba y no le dije nada. No me molestó más y me dejó reventarle el alma a Koopa, porque ese día, nada me podía salir peor.
Luego de ese altercado, no volví a hablar del tema ni me acerqué a la niña que me encantaba. Se acercaba el útimo día y todos los días practicaba lo que le diría a la niña más bonita del universo, qué haríamos y cómo le diría que me encantaría que fuéramos más amigos. Días planeando, horas pensando y recordando ese día que hablamos un poquito. Me encantaba. Me encantaba la niña más bonita del universo. Y la próxima semana me acercaré más a ella y tal vez nos volvamos los mejores amigos. Tal vez, algún día, nos daremos nuestro primer beso y tal vez, algún día, cuando seamos grandes, iremos a la universidad. Y, luego trabajaremos y ganaremos mucho dinero y algún día, cuando seamos grandes nos casaremos y todo será perfecto. La niña más bonita de todo el universo algún día vendrá a mi casa y jugaremos Nintendo juntos o quedaremos para ir a la piscina. Nos reiremos y hablaremos de todo y ya no estará callada ni mirará al piso, sino me hablará a mi y me dirá "te quiero" o "ai shitemasu ("te amo" en japonés) y me mirará a los ojos por primera vez. Yo le diría "te quiero" o "ai shitemasu" o "me completas" y tomaría su mano. Nos reiremos y hablaremos de todo y ya no estará callada ni mirará al piso. Mirará mis ojos con ternura, de seguro.
Llegó el penúltimo día de "Movimiento" y yo estaba enfermo. Cuando yo era pequeño sufría mucho de asma. Estuve en cama muchos días. Cinco, si no me equivoco. No le dije nada a la niña más bonita del universo. No la vi esperar a su mamá. No le di las flores de sakura. No le dije que era la niña más bonita del universo. No le pregunté si quería jugar Nintendo conmigo. No le pregunté si quería casarse conmigo cuando fueramos grandes...
Nunca había sentido tanta angustia en mi vida. Quería levantarme y hacer lo que había planeado. No importaba si empeoraba. No importaba si me moría antes de llegar. Hay cosas más importantes que la vida misma. No hay algo más importante que la persona que amas. Y yo me enamoré por primera vez a los siete años, lo sé porque pensé miles de veces mientras lloraba sin poder respirar: "no me importa si muero, tengo que verla. Tengo que ver a la niña más hermos...". No salí de mi cama. No me dejaron. Me quedé dormido o me desmayé, aún no estoy seguro.
Cuando me recuperé, fui a la AELU. Ya no había "Movimiento". No habían muchos niños. Ella no estaba. Me senté en aquél lugar donde ella esperaba a su mamá, pero luego de dos horas, nadie vino. En su lugar, me encontré con su amiga. Ella estaba con su mamá. Le pregunté por la niña más bonita del universo y ella me dijo que tampoco había ido a las últimas clases porque se fue de viaje por vacaciones. Pero me dijo que la niña más bonita de mundo le habló de mi alguna vez, le preguntó a ella mi nombre y le dijo que le hubiera encantado ser más amiga de mi. Aún no se qué significaban esas palabras.

Cuando llegué a mi casa, mis papás estaban saliendo. Tenía la casa para mi solo. Lloré mucho y lloré todo lo que quería. "¿Por qué?"... "No es justo"... "En verdad, no es justo"... Me calmé luego de algún rato. Me quedé sentado, pensando en todas las cosas estúpidas que pensé. "La niña más bonita del universo... estoy seguro que algún día la volveré a ver", pensaba. Y, el día que la volviera a ver le diría todas las cosas que pensé de ella. Ella sonreiría y aceptaría porque ella sentía algo por mi, tal vez. El día que la viera, le diría todas esas cosas que pensé estúpidamente... infantilmente. Me calmé y me puse a jugar Contra y a salvar al mundo del ataque alienígena maligno. Me dió sueño y me fui a dormir. Nunca más vi a la niña más bonita del universo. Nunca más pensé en la niña más bonita del universo.
Año 2007, dieciocho años después...
Domingo gris, fui a la AELU, como todos los domingos. Almorcé con mi familia. Pasé por los lugares donde estuve esa época. Hace más o menos diecisiete años. Ya no sufro de asma, se me fue a los dieciséis años. La pequeña piscina ya no está ahí desde hace años. Ahora hay una gran piscina temperada. El salón donde hacíamos juegos es un archivero. Lo único que queda es aquél lugar donde la niña más bonita del universo esperaba a su mamá y aquél viejo árbol de sakura con el que había planeado ese día, acercame a ella. No tengo muchos recuerdos de mi infancia, pero éste es el que más atesoro y es la primera vez que lo cuento. Es más fácil así, pues no se lo estoy contando a nadie, objetivamente, sino que simplemente lo estoy contando. Es una historia verdadera y ni un solo hecho es ficticio. Yo conocí a la niña más bonita del universo.

Cuando me estaba yendo de la AELU, me llamó la atención las carcajadas de un grupo de chicas que estaban jugando softball. Me quedé mirando cómo jugaban. Parecían divertirse y jugaban bien. La niña más bonita del universo tendría mi edad, más o menos. Tendría el cabello negro, ondeado, una nariz chiquititita, ojos orientales y muy tristes. Su mamá sería una tardona, pero ella ya no la esperaría porque podría irse a su casa sola. Cuando pensaba en otras cosas... una pelota chocó en la reja que estaba a centímetros de mi cara. Me asusté y una chica recogió la pelota. La recogió y me miró cuando levantó la mirada. Tenía el cabello negro, ondeado, una nariz chiquititita, ojos orientales y muy tristes. Me sonrió y yo le sonreí. Me di media vuelta y me fui caminando a mi casa pensando en que en realidad ya no existe aquella niña de la cual yo me enamoré cuando tuve casi siete años, la niña más bonita de todo el universo. Y supe que me enamoré porque, aquella vez, pensé: "no me importa si muero, tengo que verla". A ella, a la niña más hermosa del universo, aquella que nunca más veré en mi vida.

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Descubri este blog hace mas o menos 2 meses y medio y desde ese entonces todos los dias me doy una vuelta por aca, ya que es un espacio que me despeja la mente por un momento. Arigatou, ganbatte nee!!