20/09/07: CATALINA CORTO o CORTANDO A CATALINA (MEMORIAS DE UN DEGOLLADOR)
Catalina también nos tiene acostumbrados a un molde poético de preferencia sumamente estético y de inteligente armonía de las palabras llegando a consolidar una musicalidad grata, la cual está casi exterminada en el espíritu creador de hoy en día. Creo que fundamentalmente esto y su capacidad de generar tan buenas imágenes aún con un suceso cruel como aquel del monstruo de los cerros lo hizo acreedor al premio ya mencionado. En realidad todos los que lo conocemos estábamos seguros de que ese premio le llegaría algún día, hablando estrictamente de ese libro por cierto.
Personalmente creo que Arquitectura para pájaros es otro gran libro de Catalina, sin embargo no existe tira de éste y toda la publicación que realiza se hace bajo sello independiente con excepción del libro premiado con el COPE. Sin embargo Catalina tiene un amaneramiento por ciertos referentes tal es el caso de Oquendo de Amat o Pedro Escribano, los cuales para él son dos momentos cumbre de la creación poética peruana, eso es válido como opinión pero no necesariamente cierto, lo que si es cierto es el formato al cual nos tenía acostumbrados Catalina en sus textos posteriores a Monstruo de los Cerros (Memorias de un degollador) los cuales a veces parecían simples copias de sus referentes o una psicopatía con ese gusto literario.
Catalina hoy irrumpe en mi correo electrónico con nuevos textos de los cuales yo no puedo decir más nada que “ya era hora que todo cambiara”. Sé, en principio, que estos textos los tenía cocinando ya hace mucho tiempo y que valió la pena ese paso por las inminentes flamas de la autocrítica y corrección.
Festival de Cortos llega a mis manos en un momento de total ausentismo literario de mi parte, más allá de entintar unos papeles con trazos absurdos no he podido escribir nada, por eso le tengo un cariño un poco exagerado al texto. El arranque es interesante “Eres imposible como el mar/ pero todo es posible” sugiero que todas las parejas de enamorados se echen a leer este libro en lugar de coger estupideces tipo Coehlo. Pero volvamos a lo nuestro. Catalina hace gala de buenos versos fundamentalmente en los dos primeros “cortos”, ejemplo de estos son las frases DERRAMARÁS/ la locura del mar en nuestra sabana, En este momento/ en el mar/ debe estar muriendo un pez/ porque otro nace en mi boca, todas las tarde ruedan el sol hasta su casa. Encontramos en la poesía de Catalina un estilo que ya va abandonando sus principales referentes y nos regalan una perspectiva de que algo mejor pasará. Con este libro, además, Catalina presenta un nuevo formato, en el texto todo intenta ser poesía pero lo acomoda en forma de libreto lo cual es generoso como estrategia formal de presentación.
Lo que no se entiende claramente es el “quinto corto” denominado El Viajero al principio pareciera que Rodríguez pretende hacer una elegía al amor trayendo a nuestras mentes la historia del personaje de Saint Exupery, pero leyendo líneas más abajo nos enfrenta con un cuestionamiento bíblico que lo coloca en una posición social, metiéndose con los trascendental y dando explicaciones sobre los hechos en los evangelios que si no aparecen en los mismos debe ser porque a alguien le parecieron tediosas, quizás menos tediosas que las de Catalina. Es más, algo que me desagrada absolutamente, es que si bien para los creyentes la divinidad es omnipresente no nos queda claro que coma caldo de gallina y se deje llamar con sus amigos “pata”. Lo de bueno de este trozo es que nos topamos con un poeta bastante más osado y entretenido del cual esperamos mucho más que estos versos.
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filonilo catalina escribió: