El caso Stauffenberg (1/9)

Un análisis ético del atentado del 20 de julio de 1944

20. Juli
Claus Philip Schenk Graf von Stauffenberg nació en Jettingen, Baviera, en 1907. A mediados de los años 30, este aristócrata católico había culminado una brillante formación militar en la Escuela de Caballería de Hannover, y al inicio de la guerra tuvo una actuación destacada en la campaña de Polonia. Al año siguiente, su hermano Berthold y su primo Peter Graf Yorck von Wartenburg le pidieron que solicitara su traslado a Berlín y se uniera a un grupo de civiles y militares que pretendía derrocar a Hitler. Stauffenberg rechazó involucrarse en el complot y en mayo de 1940 tomó parte en la ofensiva contra Francia, bajo el mando del Mariscal de Campo Erich von Manstein.

Durante 1940 y 1941, Stauffenberg se mantuvo fiel al ethos del soldado prusiano, concentrado en hacer la guerra y desdeñoso de la política. En diciembre, saludó la unificación en manos de Hitler de los mandos supremos del Ejército y de la Wehrmacht. Pero, al año siguiente, Hitler incurrió en graves desaciertos militares durante la batalla de Stalingrado, atribuibles a su incompetencia, su obstinación y su incapacidad para reconocer sus errores, lo que produjo en pocos meses una catástrofe militar que todos vieron venir. A esta decepción se sumó el hecho que, a fines de octubre de 1942, Stauffenberg supo de fuentes fidedignas que se había perpetrado la matanza de 3000 judíos ucranianos en Dubno. En diciembre se produjo su traslado a África, para servir bajo el mando de Rommel.

Tres factores parecen haber llevado a Stauffenberg, a principios de 1943, a tomar la decisión de convertirse en opositor activo. Primero, el manejo desastroso que hacía Hitler de una guerra que, en su peor momento, llegaría a producir 4000 bajas por día en el ejército alemán; segundo, un sentimiento de co-responsabilidad en los crímenes de guerra que se estaban cometiendo; y, tercero, el saber que un militar de gran prestigio, como Rommel, opinaba a favor del derrocamiento.

En abril, el vehículo en que viajaba Stauffenberg fue atacado por un avión británico en Túnez. A raíz del incidente, perdió el ojo izquierdo, la mano derecha y dos dedos más, por lo que fue retirado del servicio activo y transferido a Berlín, como miembro del Estado Mayor del Ejército de Reserva. De ese modo, sin habérselo propuesto, Stauffenberg llegó al puesto en donde querían tenerlo su hermano y el conde Yorck.

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Comentarios

Nicolás Vega escribió:

Catóicos del Perú: aquí una respuesta acerca de la moralidad del atentado en contra de Hitler.

En el mundo se difundió la interpretación oficial de la conjura, dada por el mismo Hitler. "The New York Times", escribió que ese atentado «hacía pensar más en la atmósfera de un tenebroso mundo criminal» que en lo que se podía esperar de «un normal cuerpo de oficiales de un Estado civil». Se escandalizaba que estos oficiales hubieran tramado un complot, recurriendo «a la bomba, arma típica del hampa". "The Herald Tribune", comentó: «los americanos no tienen nada que ver con los aristócratas, especialmente con los que honran las puñaladas».

De la lista enorme de ajusticiados se deben mencionar a algunos como el teólogo de la Iglesia Confesante ("Bekennende Kirche") , Dietrich Bonhoeffer; a Julius Leber, ex parlamentario, militante del Partido
Socialdemócrata que estaba designado por el grupo de conspiradores para
asumir el cargo de Ministro del Interior si el atentado tenía éxito. Es
necesario recordar que el jefe de la Acción Católica, Dr. Erich Klausener había sido ultimado de un balazo en su propia oficina en 1943, por un agente
> de las SS; implicados, como el hermano de Claus, Berthold Conde Schenk von
Stauffenberg, fue sentenciado por una "Corte del Pueblo" (Volksgericht) a
cargo del siniestro juez Freisler y ejecutado en la prisión de Plötzensee
por estrangulamiento con cuerdas de piano. Erwin Roomel, "el zorro del
> desierto", quien no había participado, aunque estaba dispuesto a poner las
tropas a su mando, a las órdenes del nuevo gobierno, si el atentado tenía
éxito, fue inducido al suicidio. Otra víctima fue el Almirante Canaris,
miembro de la contrainteligencia militar.

Al final, más de 5.648 personas (casi la mitad, oficiales del ejército)
fueron ejecutadas por las SS.

Si el atentado hubiera tenido éxito, la guerra habría terminado antes y se
> habrían salvado millones de vidas de alemanes; no se habría realizado la
devastación de Dresden y Churchill no hubiese ordenado las "tormentas de
fuego" sobre Hamburgo. Se habrían salvado también las vidas de miles de
> soldados aliados y rusos que en el 44 siguieron muriendo en los frentes de
la Guerra; sin contar las cámaras de gas, que continuaron con su horrorosa
tarea hasta el fin de la guerra.

Los "terroristas" de ayer, son hoy día, ensalzados por el gobierno, el
parlamento , las fuerzas armadas y otras instituciones del Estado alemán,
como héroes nacionales. Una calle de Berlín la antes Bendlerstrasse, lleva en la actualidad el nombre Stauffenbergstrasse. El mayor de los hijos del Conde Claus von Stauffenberg, Bertold, llegó a general en el nuevo y
democratizado ejército alemán que se llama "Bundeswehr".

El filósofo inglés Juan de Salisbury (1115-1180), conocido como un gran
defensor del humanismo, autor del primer tratado medieval sobre teoría del
Estado y la organización del poder, el llamado "Policráticus", escribió:
"cuando un príncipe no gobierna con arreglo a derecho y degenera en tirano,
es lícita y está justificada su deposición violenta", y recomienda que
contra el tirano "se use el puñal...no el veneno"...Qué tal?

Nicolás Vega
Berlin
jueves 19 julio 17:30
Respuesta del autor

Luis Eduardo Bacigalupo escribió:

Gracias a Nicolás Vega por su interesante aporte.
jueves 19 julio 22:11

Christian Reátegui escribió:

Se ha dicho que en "La Monarquía" el teólogo emblemático del catolicismo Santo Tomás de Aquino defiende el tiranicidio. Ahora bien, otros han señalado que la referencia a la muerte del tirano no es más que un problema de traducción. Stauffenberg, como católico culto que era además de militar alemán educado en la tradición prusiana, debe haber tenido conocimiento de ello. ¿Me puede Profesor recomendar algunas lecturas u obras de Santo Tomás que me ayuden a entender mejor la posición de éste sobre el tema del tirano y del tiranicidio?
martes 24 julio 13:41

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