Carlos Castillo M. sobre Qohélet (2/4)

5. Esto le plantea la pregunta sobre qué hacer ante este callejón sin salida, para que su vida tenga consistencia. Me parece que inventa un estribillo de sabiduría: “comer y beber que eso es don de Dios”. Para ello se ha situado de otro modo a como lo arroja la situación Ptolomea. En el capitulo 3 dice que más allá del sol existe el cielo, y que bajo el cielo todo tiene “su” tiempo, es decir, no existe el vacío del tiempo Ptolomeo que es lineal sino que existe el “lleno” y la “densidad” de los tiempos (los kairos), que permiten al ser humano vivir con hondura, a pesar de la aparente desazón del cronos Ptolomeo. Qohelet dirá que hay que vivir la densidad de esos tiempos bajo el cielo, sin la pretensión omniabarcante de los sabios israelitas que con su Ley y su complicidad ideológica con los griegos pretenden abarcar el misterio total de la realidad, ya que con ello desnaturalizan la cadencia de los tiempos y les imponen un ritmo falso que no tienen. “Qué gana el hombre que se fatiga en comprenderlo todo bajo el sol”. Dios ha hecho las cosas apropiadas a su tiempo y a la vez ha puesto el conjunto del tiempo en sus corazones (como una intuición del conjunto), pero no puede desarrollar un pensamiento que descubra de principio a fin la obra que Dios ha hecho.
6. Este tema de Qohelet empalma con la problemática griega que esta detrás del texto de Génesis 3 del pecado original, la pretensión de una sabiduría que posea los principios de la existencia y los manipule a su gusto. El afán y la fatiga por conquistar y dominar con la sabiduría lo inconquistable y lo inmanipulable.







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