17/09/07: UN OSADO LITERARIO
Saludo muchas veces la capacidad de ciertos autores que, aunque su incapacidad frecuente, insisten en publicar ese nuevo texto de poesía del cual no paran de decir revolucionará la actualidad del imaginario nacional. También tengo en muy alta estima a aquellos muchachos que no cesan de participar en cuanto concurso y juego floral se presente de los cuales están siempre seguros ganarán, a pesar de muchas anteriores malas noticias, pero es cuestión de seguir “trabajando la palabra” e insistir con mucha paciencia y fe.
Como ya dije, saludo su motivación y los aprecio mucho, sobre todo si se trata de gente joven pues son precisamente los momentos vitales de la decisión por el qué continuar haciendo, aunque harto sabemos la poesía no le paga a nadie y la mayoría de poetas son capaces de matar con tal de ir a aquellos grandes encuentros de literatura en la condición de invitados, resulta obvio citar que en dichas ocasiones tienen comida, alojamiento y, sobre todo, bebida gratis.
Pero insisto ardorosamente en que nadie ni nada nos da derecho a publicar, mucho menos a publicar (redundando) cualquier cosa, lo primero que se nos ocurra, lo calientito, aquello que creemos estará siempre vigente a pesar de que pronto nos daremos cuenta de la barbaridad que significa. De estos hay muchos y no es difícil reconocer la magnitud de sus necedades.
Confieso que odio un poco los recitales, las lecturas de poesía y aún más las improvisaciones poéticas; aborrezco en extremo a aquellos que pretenden haber burilado buenos versos durante un viaje o mientras estaban comiendo, aunque puede así serlo y ¿porqué hacer gala de su genialidad?, ¿será que aborrezco la sinceridad tratando de cubrirla con una falsa humildad? Estoy seguro que el momento creacional es irreverente y lúdico, es imposible (para mí por lo menos) sentarse a escribir y así hacerlo, pero este primer momento se complementa con otro de lucidez y sancochando ávidamente las neuronas, es el instante en que se purga los contenidos, en que se tamiza lo simplísimo, en que se limpia la escoria, no hay poema limpio por ende resulta vano decir “este lo escribí mientras estaba viniendo, espero les guste”
Comunico esto ya que lo he escuchado más de una vez. La última oportunidad que tuve que oírlo trajo sus consecuencias, la antología del bar Yacana denominada Poesía Perú S. XXI (60 poetas peruanos contemporáneos) la cual a decir de sus presentadores no es otra cosa que una recopilación de los textos de todos los autores que subieron a su tabladillo para leer su malacrianza estética. Como intención vale, en realidad no hay criterio de selección, sin embargo tiene su punto de soberbia, el querer convertirse en un icono para la crítica actual o futura, de lo cual me sobran las dudas.
La citada antología reúne pues de todo y puede volverse una lectura sumamente ingrata, yo pido mil disculpas por tan pésimos textos publicados allí los cuales espero no tener que reimprimir nunca.
Como ya dije, saludo su motivación y los aprecio mucho, sobre todo si se trata de gente joven pues son precisamente los momentos vitales de la decisión por el qué continuar haciendo, aunque harto sabemos la poesía no le paga a nadie y la mayoría de poetas son capaces de matar con tal de ir a aquellos grandes encuentros de literatura en la condición de invitados, resulta obvio citar que en dichas ocasiones tienen comida, alojamiento y, sobre todo, bebida gratis.
Pero insisto ardorosamente en que nadie ni nada nos da derecho a publicar, mucho menos a publicar (redundando) cualquier cosa, lo primero que se nos ocurra, lo calientito, aquello que creemos estará siempre vigente a pesar de que pronto nos daremos cuenta de la barbaridad que significa. De estos hay muchos y no es difícil reconocer la magnitud de sus necedades.
Confieso que odio un poco los recitales, las lecturas de poesía y aún más las improvisaciones poéticas; aborrezco en extremo a aquellos que pretenden haber burilado buenos versos durante un viaje o mientras estaban comiendo, aunque puede así serlo y ¿porqué hacer gala de su genialidad?, ¿será que aborrezco la sinceridad tratando de cubrirla con una falsa humildad? Estoy seguro que el momento creacional es irreverente y lúdico, es imposible (para mí por lo menos) sentarse a escribir y así hacerlo, pero este primer momento se complementa con otro de lucidez y sancochando ávidamente las neuronas, es el instante en que se purga los contenidos, en que se tamiza lo simplísimo, en que se limpia la escoria, no hay poema limpio por ende resulta vano decir “este lo escribí mientras estaba viniendo, espero les guste”
Comunico esto ya que lo he escuchado más de una vez. La última oportunidad que tuve que oírlo trajo sus consecuencias, la antología del bar Yacana denominada Poesía Perú S. XXI (60 poetas peruanos contemporáneos) la cual a decir de sus presentadores no es otra cosa que una recopilación de los textos de todos los autores que subieron a su tabladillo para leer su malacrianza estética. Como intención vale, en realidad no hay criterio de selección, sin embargo tiene su punto de soberbia, el querer convertirse en un icono para la crítica actual o futura, de lo cual me sobran las dudas.
La citada antología reúne pues de todo y puede volverse una lectura sumamente ingrata, yo pido mil disculpas por tan pésimos textos publicados allí los cuales espero no tener que reimprimir nunca.
Etiquetas :

Total de Votos: 31 - Rating: 3.42





