12/09/07: Mensaje de inicio del Diploma en Gestion Integral y Sostenible de Agua
Esta semana se dio inicio en la PUCP a un proyecto que un equipo de profesores venimos trabajando desde mediados del año pasado: La construcción de un diploma que permita formar profesionales con las capacidades para lograr una gestion que mira la totalidad de la problemática de los recursos hídricos, buscando sus sostenibildad en el tiempo.
Las palabras dichas en la ceremonia de inauguración el lunes 10 de setiembre, muestran los objetivos y aspiraciones de esta nueva oferta académica. Los comentarios son bienvenidos.
Ceremonia de inauguración del Diploma en Gestión
Flavio Ausejo, Coordinador del Diploma en Gestión Integral y Sostenible del Agua
Lunes, 10 de septiembre de 2007
Buenos días,
Debo confesar que es muy emocionante para el equipo que ha participado en la construcción de esta propuesta educativa y para mí en especial, estar aquí delante del primer grupo de profesionales que conforman la primera promoción de estudiantes del Diploma en Gestión Integral y Sostenible del Agua, que hoy inicia sus actividades.
La idea de crear una propuesta como esta, un año atrás parecía bastante ambiciosa. Más aún en vista del enfoque que queríamos darle, como voy a detallar más adelante. No obstante dos elementos hicieron que tuviera bastante sentido continuar con el esfuerzo. El primero es el conocimiento que existe al interior de la Universidad Católica en sus diferentes unidades académicas sobre este recurso natural, lo que significa que es posible encontrar conocimiento sobre el agua tanto en Derecho como en Historia, es decir, existe la posibilidad de construir una visión multidisciplinaria con respecto al agua. Esto representa un activo demasiado valioso como para no ponerlo a disposición de la sociedad a través de una oferta académica. El segundo elemento fue que para responder a los retos que plantea la sostenibilidad de este recurso, es necesaria la participación de diferentes disciplinas, lo cual pasa porque exista consciencia entre los profesionales involucrados que efectivamente se requiere del aporte desde varias perspectivas para lograr una adecuada gestión de este recurso, para con ello garantizar su disponibilidad en el futuro. En ese sentido, la PUCP era el lugar ideal para construir una propuesta de esta naturaleza pues teníamos las diferentes capacidades en un mismo sitio. Estos dos elementos, las capacidades internas y la urgencia de sensibilizar a todos los involucrados en temas de agua nos llevo a seguir adelante.
No obstante, una pregunta que surge es por qué estudiar este recurso desde una ciencia social como es la ciencia política. La razón está en las tres dimensiones de análisis que propone esta ciencia: la dimensión económica, política y social. Es el estudio de la interacción de estas tres dimensiones alrededor del agua lo que la convierte en el instrumento ideal para comprender las complejidades alrededor del agua.
Por qué concentrarnos en el agua. La respuesta es simple: sin agua no hay vida, es así de simple y trascendental. Y por eso consideramos que es URGENTE contar con las capacidades para desarrollar las estrategias que permitan darle sostenibilidad al recurso. Aquí quiero detenerme unos segundos. Antonia Silva, investigadora que trabaja en la Universidad Católica de Chile, a partir del análisis de diferentes ejemplos de políticas públicas innovadores en la región, en donde uno de los casos analizados es la reforma de la administración tributaria peruana de los 90s, señala que uno de los factores de contexto que explica la ejecución exitosa de políticas públicas innovadoras es la presencia de una “sensación de urgencia” sobre un determinado tema, es decir, la sensación de que “hay que hacer algo pronto” para darle solución a un determinado problema. La existencia de esta sensación de urgencia permite que aparezcan dos factores que son centrales para el éxito en la ejecución de una política pública: coloca el tema como una prioridad en la agenda del gobierno, y segundo, que la población empieza a considerar el tema como “importante”, lo que inclusive puede llevar a que organizaciones de la sociedad civil ejerzan presión sobre el gobierno para que tome decisiones. Entre los especialistas del agua existe consenso sobre que en nuestro país es necesario tomar medidas de política pública sobre este recurso que garanticen su adecuado uso y preservación, y sin embargo estas medidas están pendientes, como lo refleja el hecho que la Ley de Aguas aún siga en discusión desde hace varios años o que el reglamento de los requisitos oficiales físicos, químicos y bacteriológicos que deben reunir las aguas de bebida para ser consideradas potables, no ha sido actualizado desde que entró en vigencia en diciembre de 1946, hace más de 60 años. Si bien es cierto, en los últimos años se han dado avances importantes, como lo vamos a ver en algunas de las presentaciones que vamos a escuchar esta semana, aún estamos lejos de lograr la sostenibilidad del recurso agua.
Lo anterior implica que el tema del agua “no es urgente” para las autoridades ni para la población. Las razones para esto son muchas, y solo quiero puntualizar una que me parece personalmente relevante: Desconocimiento. Dice el dicho que no se quiere lo que no se conoce, y tengo la impresión que algo así está ocurriendo en este caso. A raíz del diplomado que iniciamos hoy encargamos al Instituto de Opinión Pública (IOP) de la PUCP una pequeña encuesta en julio -a nivel nacional- sobre hábitos en la población al momento de utilizar el agua. Ante la pregunta sobre si las personas dejaban correr el agua cuando lavaban los platos, el 73% respondió que no lo hacía y el 25% que sí dejaba correr el agua. También se pregunto sobre si dejaba correr el agua cuando se cepillaban los dientes, en ese caso el 79% respondió que no lo hacía y 17% que si dejaba correr el agua. Esto nos hace pensar que efectivamente sí existe conciencia en la población sobre el ahorro del agua. También se pregunto sobre si en el caso del inodoro, las personas colocaban un ladrillo o una botella con agua para reducir la cantidad del agua en el tanque. En ese caso, el 35% de los encuestados lo hacía y el 59% no lo hacía, lo cual da pie a algunas conjeturas, como por ejemplo, que no se conozca que existe este método para disminuir la cantidad de agua que guarda el tanque del inodoro o que, a diferencia del agua que corre por el caño cuando lavamos los platos o nos cepillamos los dientes, en el caso del inodoro es difícil percibir la cantidad de agua que esta dejándose correr por el desagüe, por lo que como “no lo vemos”, no le damos importancia.
Lo cierto es que en nuestra población, a diferencia de lo que ocurre en otras sociedades en donde el agua es realmente escasa, como es el caso de los países en el Golfo Pérsico, o que han pasado por periodos de escasez debido a, por ejemplo, conflictos armados como es el caso de los países europeos, no existe conciencia sobre la importancia de tener un uso racional del agua y muchos menos sobre los costos asociados a la adecuada prestación del servicio. Este desconocimiento no es fácil de resolver. Existen esfuerzos por generar conciencia entre la población por parte de las empresas de agua. Muchas empresas llevan adelante programas de educación sanitaria en los colegios, haciendo que los niños y jóvenes visiten las plantas de tratamiento a fin de hacerles ver los retos que implica la potabilización del agua y los costos de tratar los desagües. O bien en las zonas rurales se desarrollan intensas campañas para educar a la población sobre la importancia de preservar limpias las fuentes de agua. Si bien estos programas rinden frutos en el largo plazo, lo que se requiere es que quienes deben tomar decisiones sobre estos recursos tomen conciencia de la urgencia de tomar dichas decisiones, de manera que aseguremos la sostenibilidad en el tiempo. La empresa de agua de Arequipa, Sedapar, por ejemplo, está por iniciar una campaña a fin de que las autoridades municipales provinciales y distritales, que son propietarias de la empresa, conozcan las instalaciones de la planta de tratamiento de La Tomilla, pues muchos de los alcaldes no la conocen.
Si la mayoría no conoce los retos que enfrentan, cómo vamos a tomar decisiones sobre un recurso escaso y valioso. Lo que va a ocurrir es que estas decisiones nunca se van a tomar hasta que la “sensación de urgencia” se convierta realmente en una urgencia, pero podría ya ser demasiado tarde.
En este contexto, la racionalidad económica nos da algunas luces interesantes. Cuando tenemos un bien escaso, la forma de disminuir su consumo es incrementar su precio, de manera que los consumidores de manera racional, actúen en concordancia disminuyendo su consumo. Basta tener un poco de experiencia en el sector para darse cuenta que, para lograr este comportamiento, se requiere de una serie de capacidades. La racionalidad es correcta, pero no basta con simplemente incrementar los precios. Es necesario realizar una serie de acciones más, que pasan por la toma de conciencia de los retos que implican contar con agua, para que la racionalidad económica haga su trabajo. En la actualidad varias empresas de agua están aplicando incrementos de tarifas en el marco de un programa nacional de incrementos de tarifas, buscando que las mismas reflejen los costos del servicio. Este programa es producto de un aprendizaje de varios años, por parte de las empresas y de las autoridades involucradas, que permite crear metodologías y un marco legal que los haga posible. Es decir, ha sido necesario tomar conocimiento y aprender de los errores para hacerlo posible. En el caso del mundo rural, los retos son aún mayores.
Y es que lograr la sostenibilidad de los recursos hídricos no es fácil, es necesario enfrentar muchos retos y requiere de diferentes capacidades y de la participación de muchos actores para lograr la sostenibilidad. En otras palabras es necesario tener herramientas que permitan la gestión de los diferentes elementos involucrados en lograr dicha sostenibilidad.
Por este motivo, el diploma en Gestión Integral y Sostenible del Agua busca contribuir a la formación de profesionales en los siguientes aspectos:
• Quiere dotarlos de una visión integral de los complejos retos que implica la gestión del recurso agua. Si no tenemos la “visión del bosque” es muy difícil tomar decisiones sobre una porción del problema, ya que en el caso del agua, las partes afectan al todo de manera directa.
• Quiere sensibilizarlos sobre la absoluta necesidad de tener en cuenta las diferentes dimensiones que tiene la gestión del recurso agua: la dimensión económica, la dimensión política, la dimensión social y la dimensión ambiental.
• Quiere proveerles de herramientas, técnicas, habilidades y valores que permitan llevar adelante, con éxito, la gestión del recurso agua.
Lo que esperamos lograr es que los estudiantes del diploma puedan convertirse en los profesionales que tomen las decisiones que permitan lograr la sostenibilidad del recurso. Por esta razón es que hemos adoptado la cuenca hidrográfica como el objeto de estudio, y al interior de la cuenca los diferentes usos que tiene el agua: agrícola, energético, minero, industrial y domestico rural y urbano.
Otra característica importante y que representa nuestro principal reto es la modalidad semi-presencial, es decir, que un porcentaje importante de los contenidos serán transferidos de manera virtual a los estudiantes. En ese sentido, hemos desarrollado una metodología de enseñanza que permita a los estudiantes lograr una cabal comprensión e integración de los diferentes elementos que conforman la malla de cursos o módulos. Cada uno de los temas que forma parte de los módulos ha sido pensando de manera que estén enlazados entre si. Con ello hemos buscando crear una malla de temas, colocados en un determinado orden, que permita a los estudiantes ir adquiriendo y construyendo de manera progresiva una visión sobre la gestión del agua. En esta semana vamos a dar más detalles sobre la misma, y también vamos a realizar una dinámica que busca recoger de los estudiantes aquí presentes sus expectativas particulares, de manera que los contenidos de los módulos sean sensibles a las necesidades particulares de los estudiantes de esta primera promoción, en la medida de las posibilidades. El diploma tiene también sesiones presenciales, que son indispensables para que pueda establecerse la relación profesor-estudiantes, pero las sesiones presenciales también tienen el propósito que los participantes del diploma puedan conocerse entre sí. En mi experiencia como profesional en el sector agua, una de las cosas que más me ha llamado la atención es que no existe mucha comunicación entre los diferentes profesionales vinculados al agua a nivel nacional. En ese sentido, este diploma busca crear una red de profesionales, a nivel nacional, que este en condiciones de intercambiar experiencias y conocimientos.
El hecho de ser un diploma semi-presencial también ha permitido alcanzar otra de las fortalezas de esta propuesta académica: la posibilidad de ser ofrecido a profesionales de todo el Perú. Uno de los principales retos que enfrente al sector es la necesidad de llevar los contenidos que van a permitir mejorar la gestión del agua a los lugares donde se necesita, y esos lugares están principalmente fuera de Lima. Por esta razón, una de las premisas claves desde la concepción del diploma fue que debía ser necesariamente ofrecido a nivel nacional. En ese sentido, estamos contentos con esta primera convocatoria pues tenemos la participación de profesionales de varias regiones. Eso es un aspecto clave pues va a permitir que los trabajos académicos que se realicen, ya sea de manera presencial o virtual, van ha estar enriquecidos con la experiencia de todos ustedes.
Para los que hemos venido trabajando en el diseño del diploma, esta ceremonia marca el fin de una etapa, y el comienzo de otra, lo que nos trae nuevos retos. Sin embargo, consideramos que es necesario hacer algunas menciones antes de pasar a la siguiente etapa.
Debemos agradecer a Aldo Panfichi, Coordinador de la Maestría de Ciencia Política, quien desde el principio creyó en la propuesta y nos apoyó en todo momento. Sin el apoyo de Aldo, no estaríamos aquí.
La primera versión del diploma se inicia con dos socios estratégicos de lujo: el Programa de Agua Potable y Alcantarillado de la Cooperación Técnica Alemana y el Programa de Agua y Saneamiento (PAS), administrado por el Banco Mundial.
Ambos programas han jugado un rol clave y central para lograr concretar este propuesta. No solo han aportado los recursos financieros para la etapa de diseño e implementación del diploma, sino que también han hecho posible que muchos de los estudiantes aquí presentes puedan cursar el diploma. Contamos con su apoyo para las siguientes ediciones.
No puedo dejar de mencionar a los responsables directos de ambos programas, Michael Rosenauer, de gtz-PROAGUA y Francois Brikke, del Programa de Agua y Saneamiento (PAS), administrado por el Banco Mundial, quienes de manera personal hicieron suya la idea del diploma, y ayudaron a su diseño aportando ideas sobre como desarrollar los contenidos.
También quiero agradecer a Maurcio Pardon, Director del Centro Panamericano de INgenieria Sanitaria y Ciencias del Ambiente (CEPIS), quien nos ayudo a perfilar varios de los temas que forman parte de la malla curricular. Es un lujo tenerlo como alumno de la primera promoción.
Finalmente, tenemos que agradecer a Maria Luisa Benavides (Maya), de la Dirección de Asuntos Académicos de la PUCP, quien en sucesivas reuniones de trabajo nos enseño la enorme diferencia que existe entre la enseñanza presencial y la virtual, y a estructurar y darle sentido a toda la malla curricular.
Como dije hace unos segundos, acabamos una etapa y empezamos una nueva. Esta semana se da inicio al diploma de Gestión Integral y Sostenible del Agua. Para ello hemos diseñado una semana de inducción en donde vamos a tener una serie de actividades, desde las que buscan incrementar el conocimiento entre todos los participantes hasta visitas guiadas que nos hagan ver y/o experimentar diferentes aspectos del agua.
La semana se inicio hoy con diversas actividades, y se desarrolla a lo largo de esta semana con las diferentes actividades y visitar que se les ha entregado en sus materiales. Al final vamos a tener una reunión de cierre en donde se darán los últimos alcances antes de pasar a la fase virtual y dar inicio al primer modulo.
Esperamos de verdad que todas las expectativas que nos hemos trazados, estudiantes y profesores, las logremos alcanzar a lo largo de estos 8 meses.
¡¡Muchas gracias!!
Las palabras dichas en la ceremonia de inauguración el lunes 10 de setiembre, muestran los objetivos y aspiraciones de esta nueva oferta académica. Los comentarios son bienvenidos.
Ceremonia de inauguración del Diploma en Gestión
Flavio Ausejo, Coordinador del Diploma en Gestión Integral y Sostenible del Agua
Lunes, 10 de septiembre de 2007
Buenos días,
Debo confesar que es muy emocionante para el equipo que ha participado en la construcción de esta propuesta educativa y para mí en especial, estar aquí delante del primer grupo de profesionales que conforman la primera promoción de estudiantes del Diploma en Gestión Integral y Sostenible del Agua, que hoy inicia sus actividades.
La idea de crear una propuesta como esta, un año atrás parecía bastante ambiciosa. Más aún en vista del enfoque que queríamos darle, como voy a detallar más adelante. No obstante dos elementos hicieron que tuviera bastante sentido continuar con el esfuerzo. El primero es el conocimiento que existe al interior de la Universidad Católica en sus diferentes unidades académicas sobre este recurso natural, lo que significa que es posible encontrar conocimiento sobre el agua tanto en Derecho como en Historia, es decir, existe la posibilidad de construir una visión multidisciplinaria con respecto al agua. Esto representa un activo demasiado valioso como para no ponerlo a disposición de la sociedad a través de una oferta académica. El segundo elemento fue que para responder a los retos que plantea la sostenibilidad de este recurso, es necesaria la participación de diferentes disciplinas, lo cual pasa porque exista consciencia entre los profesionales involucrados que efectivamente se requiere del aporte desde varias perspectivas para lograr una adecuada gestión de este recurso, para con ello garantizar su disponibilidad en el futuro. En ese sentido, la PUCP era el lugar ideal para construir una propuesta de esta naturaleza pues teníamos las diferentes capacidades en un mismo sitio. Estos dos elementos, las capacidades internas y la urgencia de sensibilizar a todos los involucrados en temas de agua nos llevo a seguir adelante.
No obstante, una pregunta que surge es por qué estudiar este recurso desde una ciencia social como es la ciencia política. La razón está en las tres dimensiones de análisis que propone esta ciencia: la dimensión económica, política y social. Es el estudio de la interacción de estas tres dimensiones alrededor del agua lo que la convierte en el instrumento ideal para comprender las complejidades alrededor del agua.
Por qué concentrarnos en el agua. La respuesta es simple: sin agua no hay vida, es así de simple y trascendental. Y por eso consideramos que es URGENTE contar con las capacidades para desarrollar las estrategias que permitan darle sostenibilidad al recurso. Aquí quiero detenerme unos segundos. Antonia Silva, investigadora que trabaja en la Universidad Católica de Chile, a partir del análisis de diferentes ejemplos de políticas públicas innovadores en la región, en donde uno de los casos analizados es la reforma de la administración tributaria peruana de los 90s, señala que uno de los factores de contexto que explica la ejecución exitosa de políticas públicas innovadoras es la presencia de una “sensación de urgencia” sobre un determinado tema, es decir, la sensación de que “hay que hacer algo pronto” para darle solución a un determinado problema. La existencia de esta sensación de urgencia permite que aparezcan dos factores que son centrales para el éxito en la ejecución de una política pública: coloca el tema como una prioridad en la agenda del gobierno, y segundo, que la población empieza a considerar el tema como “importante”, lo que inclusive puede llevar a que organizaciones de la sociedad civil ejerzan presión sobre el gobierno para que tome decisiones. Entre los especialistas del agua existe consenso sobre que en nuestro país es necesario tomar medidas de política pública sobre este recurso que garanticen su adecuado uso y preservación, y sin embargo estas medidas están pendientes, como lo refleja el hecho que la Ley de Aguas aún siga en discusión desde hace varios años o que el reglamento de los requisitos oficiales físicos, químicos y bacteriológicos que deben reunir las aguas de bebida para ser consideradas potables, no ha sido actualizado desde que entró en vigencia en diciembre de 1946, hace más de 60 años. Si bien es cierto, en los últimos años se han dado avances importantes, como lo vamos a ver en algunas de las presentaciones que vamos a escuchar esta semana, aún estamos lejos de lograr la sostenibilidad del recurso agua.
Lo anterior implica que el tema del agua “no es urgente” para las autoridades ni para la población. Las razones para esto son muchas, y solo quiero puntualizar una que me parece personalmente relevante: Desconocimiento. Dice el dicho que no se quiere lo que no se conoce, y tengo la impresión que algo así está ocurriendo en este caso. A raíz del diplomado que iniciamos hoy encargamos al Instituto de Opinión Pública (IOP) de la PUCP una pequeña encuesta en julio -a nivel nacional- sobre hábitos en la población al momento de utilizar el agua. Ante la pregunta sobre si las personas dejaban correr el agua cuando lavaban los platos, el 73% respondió que no lo hacía y el 25% que sí dejaba correr el agua. También se pregunto sobre si dejaba correr el agua cuando se cepillaban los dientes, en ese caso el 79% respondió que no lo hacía y 17% que si dejaba correr el agua. Esto nos hace pensar que efectivamente sí existe conciencia en la población sobre el ahorro del agua. También se pregunto sobre si en el caso del inodoro, las personas colocaban un ladrillo o una botella con agua para reducir la cantidad del agua en el tanque. En ese caso, el 35% de los encuestados lo hacía y el 59% no lo hacía, lo cual da pie a algunas conjeturas, como por ejemplo, que no se conozca que existe este método para disminuir la cantidad de agua que guarda el tanque del inodoro o que, a diferencia del agua que corre por el caño cuando lavamos los platos o nos cepillamos los dientes, en el caso del inodoro es difícil percibir la cantidad de agua que esta dejándose correr por el desagüe, por lo que como “no lo vemos”, no le damos importancia.
Lo cierto es que en nuestra población, a diferencia de lo que ocurre en otras sociedades en donde el agua es realmente escasa, como es el caso de los países en el Golfo Pérsico, o que han pasado por periodos de escasez debido a, por ejemplo, conflictos armados como es el caso de los países europeos, no existe conciencia sobre la importancia de tener un uso racional del agua y muchos menos sobre los costos asociados a la adecuada prestación del servicio. Este desconocimiento no es fácil de resolver. Existen esfuerzos por generar conciencia entre la población por parte de las empresas de agua. Muchas empresas llevan adelante programas de educación sanitaria en los colegios, haciendo que los niños y jóvenes visiten las plantas de tratamiento a fin de hacerles ver los retos que implica la potabilización del agua y los costos de tratar los desagües. O bien en las zonas rurales se desarrollan intensas campañas para educar a la población sobre la importancia de preservar limpias las fuentes de agua. Si bien estos programas rinden frutos en el largo plazo, lo que se requiere es que quienes deben tomar decisiones sobre estos recursos tomen conciencia de la urgencia de tomar dichas decisiones, de manera que aseguremos la sostenibilidad en el tiempo. La empresa de agua de Arequipa, Sedapar, por ejemplo, está por iniciar una campaña a fin de que las autoridades municipales provinciales y distritales, que son propietarias de la empresa, conozcan las instalaciones de la planta de tratamiento de La Tomilla, pues muchos de los alcaldes no la conocen.
Si la mayoría no conoce los retos que enfrentan, cómo vamos a tomar decisiones sobre un recurso escaso y valioso. Lo que va a ocurrir es que estas decisiones nunca se van a tomar hasta que la “sensación de urgencia” se convierta realmente en una urgencia, pero podría ya ser demasiado tarde.
En este contexto, la racionalidad económica nos da algunas luces interesantes. Cuando tenemos un bien escaso, la forma de disminuir su consumo es incrementar su precio, de manera que los consumidores de manera racional, actúen en concordancia disminuyendo su consumo. Basta tener un poco de experiencia en el sector para darse cuenta que, para lograr este comportamiento, se requiere de una serie de capacidades. La racionalidad es correcta, pero no basta con simplemente incrementar los precios. Es necesario realizar una serie de acciones más, que pasan por la toma de conciencia de los retos que implican contar con agua, para que la racionalidad económica haga su trabajo. En la actualidad varias empresas de agua están aplicando incrementos de tarifas en el marco de un programa nacional de incrementos de tarifas, buscando que las mismas reflejen los costos del servicio. Este programa es producto de un aprendizaje de varios años, por parte de las empresas y de las autoridades involucradas, que permite crear metodologías y un marco legal que los haga posible. Es decir, ha sido necesario tomar conocimiento y aprender de los errores para hacerlo posible. En el caso del mundo rural, los retos son aún mayores.
Y es que lograr la sostenibilidad de los recursos hídricos no es fácil, es necesario enfrentar muchos retos y requiere de diferentes capacidades y de la participación de muchos actores para lograr la sostenibilidad. En otras palabras es necesario tener herramientas que permitan la gestión de los diferentes elementos involucrados en lograr dicha sostenibilidad.
Por este motivo, el diploma en Gestión Integral y Sostenible del Agua busca contribuir a la formación de profesionales en los siguientes aspectos:
• Quiere dotarlos de una visión integral de los complejos retos que implica la gestión del recurso agua. Si no tenemos la “visión del bosque” es muy difícil tomar decisiones sobre una porción del problema, ya que en el caso del agua, las partes afectan al todo de manera directa.
• Quiere sensibilizarlos sobre la absoluta necesidad de tener en cuenta las diferentes dimensiones que tiene la gestión del recurso agua: la dimensión económica, la dimensión política, la dimensión social y la dimensión ambiental.
• Quiere proveerles de herramientas, técnicas, habilidades y valores que permitan llevar adelante, con éxito, la gestión del recurso agua.
Lo que esperamos lograr es que los estudiantes del diploma puedan convertirse en los profesionales que tomen las decisiones que permitan lograr la sostenibilidad del recurso. Por esta razón es que hemos adoptado la cuenca hidrográfica como el objeto de estudio, y al interior de la cuenca los diferentes usos que tiene el agua: agrícola, energético, minero, industrial y domestico rural y urbano.
Otra característica importante y que representa nuestro principal reto es la modalidad semi-presencial, es decir, que un porcentaje importante de los contenidos serán transferidos de manera virtual a los estudiantes. En ese sentido, hemos desarrollado una metodología de enseñanza que permita a los estudiantes lograr una cabal comprensión e integración de los diferentes elementos que conforman la malla de cursos o módulos. Cada uno de los temas que forma parte de los módulos ha sido pensando de manera que estén enlazados entre si. Con ello hemos buscando crear una malla de temas, colocados en un determinado orden, que permita a los estudiantes ir adquiriendo y construyendo de manera progresiva una visión sobre la gestión del agua. En esta semana vamos a dar más detalles sobre la misma, y también vamos a realizar una dinámica que busca recoger de los estudiantes aquí presentes sus expectativas particulares, de manera que los contenidos de los módulos sean sensibles a las necesidades particulares de los estudiantes de esta primera promoción, en la medida de las posibilidades. El diploma tiene también sesiones presenciales, que son indispensables para que pueda establecerse la relación profesor-estudiantes, pero las sesiones presenciales también tienen el propósito que los participantes del diploma puedan conocerse entre sí. En mi experiencia como profesional en el sector agua, una de las cosas que más me ha llamado la atención es que no existe mucha comunicación entre los diferentes profesionales vinculados al agua a nivel nacional. En ese sentido, este diploma busca crear una red de profesionales, a nivel nacional, que este en condiciones de intercambiar experiencias y conocimientos.
El hecho de ser un diploma semi-presencial también ha permitido alcanzar otra de las fortalezas de esta propuesta académica: la posibilidad de ser ofrecido a profesionales de todo el Perú. Uno de los principales retos que enfrente al sector es la necesidad de llevar los contenidos que van a permitir mejorar la gestión del agua a los lugares donde se necesita, y esos lugares están principalmente fuera de Lima. Por esta razón, una de las premisas claves desde la concepción del diploma fue que debía ser necesariamente ofrecido a nivel nacional. En ese sentido, estamos contentos con esta primera convocatoria pues tenemos la participación de profesionales de varias regiones. Eso es un aspecto clave pues va a permitir que los trabajos académicos que se realicen, ya sea de manera presencial o virtual, van ha estar enriquecidos con la experiencia de todos ustedes.
Para los que hemos venido trabajando en el diseño del diploma, esta ceremonia marca el fin de una etapa, y el comienzo de otra, lo que nos trae nuevos retos. Sin embargo, consideramos que es necesario hacer algunas menciones antes de pasar a la siguiente etapa.
Debemos agradecer a Aldo Panfichi, Coordinador de la Maestría de Ciencia Política, quien desde el principio creyó en la propuesta y nos apoyó en todo momento. Sin el apoyo de Aldo, no estaríamos aquí.
La primera versión del diploma se inicia con dos socios estratégicos de lujo: el Programa de Agua Potable y Alcantarillado de la Cooperación Técnica Alemana y el Programa de Agua y Saneamiento (PAS), administrado por el Banco Mundial.
Ambos programas han jugado un rol clave y central para lograr concretar este propuesta. No solo han aportado los recursos financieros para la etapa de diseño e implementación del diploma, sino que también han hecho posible que muchos de los estudiantes aquí presentes puedan cursar el diploma. Contamos con su apoyo para las siguientes ediciones.
No puedo dejar de mencionar a los responsables directos de ambos programas, Michael Rosenauer, de gtz-PROAGUA y Francois Brikke, del Programa de Agua y Saneamiento (PAS), administrado por el Banco Mundial, quienes de manera personal hicieron suya la idea del diploma, y ayudaron a su diseño aportando ideas sobre como desarrollar los contenidos.
También quiero agradecer a Maurcio Pardon, Director del Centro Panamericano de INgenieria Sanitaria y Ciencias del Ambiente (CEPIS), quien nos ayudo a perfilar varios de los temas que forman parte de la malla curricular. Es un lujo tenerlo como alumno de la primera promoción.
Finalmente, tenemos que agradecer a Maria Luisa Benavides (Maya), de la Dirección de Asuntos Académicos de la PUCP, quien en sucesivas reuniones de trabajo nos enseño la enorme diferencia que existe entre la enseñanza presencial y la virtual, y a estructurar y darle sentido a toda la malla curricular.
Como dije hace unos segundos, acabamos una etapa y empezamos una nueva. Esta semana se da inicio al diploma de Gestión Integral y Sostenible del Agua. Para ello hemos diseñado una semana de inducción en donde vamos a tener una serie de actividades, desde las que buscan incrementar el conocimiento entre todos los participantes hasta visitas guiadas que nos hagan ver y/o experimentar diferentes aspectos del agua.
La semana se inicio hoy con diversas actividades, y se desarrolla a lo largo de esta semana con las diferentes actividades y visitar que se les ha entregado en sus materiales. Al final vamos a tener una reunión de cierre en donde se darán los últimos alcances antes de pasar a la fase virtual y dar inicio al primer modulo.
Esperamos de verdad que todas las expectativas que nos hemos trazados, estudiantes y profesores, las logremos alcanzar a lo largo de estos 8 meses.
¡¡Muchas gracias!!
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