09/09: Tomás Osores
Aquí voy. Desde un inicio leer fue un pasatiempo agradable. Horas sentado, pasando hojas, mirando, viajando en la mente de otros. Dostoievski, Sábato, Ribeyro, y más… grandes compañeros. Los libros me permitían conocer parte de la vida moviendo la cabeza. Eran otros tiempos. Luego la falta de tiempo cambio las cosas. Chau, libros. Así que la música fue el reemplazo. Esta me ayudo a apartarme un poco (desaparecer) mis días. La realidad comenzó a ser tan aplastante y dura que prefería irme a otras. Escapar de mis monstruos. La música era rápida y efectiva: alivio garantizado. Esta fue una segunda etapa, que terminó con La insoportable levedad del ser (Kundera). Las melodías fueron alcanzadas por las historias. Y es que pueda que existan canciones con las que nos identifiquemos, pero un libro que nos explica y conoce es un hito. Es posible crear nuestras propias realidades. Así, de mentirita. Por eso estoy de vuelta. Me he hecho fuerte. He decidido rebuscar. Extraer los monstruos que viven en mí por un rato. Vomitarlos para poder diseccionarlos y comprenderlos(me) mejor. Perdonarnos. Ojala pues, no?
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