08/09/07: ¿Cómo creerle al Apra que está contra la corrupción?
Presente vergonzante
Por Augusto Alvarez Rodrich. Perú 21
Se equivocan quienes creen que la principal perjudicada por la sanción que le aplicaron a la congresista Tula Benites es ella misma, pues la que ha salido por las patas de los caballos es la bancada parlamentaria aprista que, con su voto mayoritario, avaló el intento -felizmente frustrado- de que prevaleciera la complicidad sobre la justicia.
Es lo que se puede inferir pues, inexplicablemente, la decisión de hacer una sesión reservada impide precisar quiénes quisieron salvarla a pesar de las pruebas contundentes. Pero las maniobras previas de sus compañeros hacen obvio que fueron ellos.
Tremendo problema, entonces, en el que se ha metido el Apra -y, de paso, el gobierno-, pues quién va a creer ahora que su bancada va a contribuir a la 'campaña anticorrupción' que anunció el presidente Alan García antes de partir a Australia, cuando, para sus miembros, una cosa es un delito con carné de estrella, y otra sin este.
En toda organización se puede producir un hecho irregular, desde la apropiación de fondos, mal uso de recursos, o contratación de personas pensando en el interés propio y no en el de la institución. Lo que diferencia a las entidades decentes de las que no lo son es la manera como se resuelven estas situaciones. En las primeras, se sanciona al que cometió la irregularidad. En las segundas, se encubre al infractor.
¿Le creemos al presidente y al premier que anunciaron, un día antes, que el Apra no haría falso espíritu de cuerpo con Tula Benites, o solo fue otra expresión de la escopeta de dos cañones?
Ahora habrá que estar atentos a lo que decida la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales y, luego, a la muy previsible intención de enjuagar el ilícito de Tula Benites en el Poder Judicial.
Pero no todo es malo. Lo positivo de la sesión en que la sancionaron es que permitió constatar que, dentro del Apra, también hay personas -como Mercedes Cabanillas- que apostaron por la decencia, y que la Comisión de Ética está dispuesta a cumplir su papel, tal como ocurrió bajo la presidencia de Luis Galarreta y ahora de Elizabeth León.
Por Augusto Alvarez Rodrich. Perú 21
Se equivocan quienes creen que la principal perjudicada por la sanción que le aplicaron a la congresista Tula Benites es ella misma, pues la que ha salido por las patas de los caballos es la bancada parlamentaria aprista que, con su voto mayoritario, avaló el intento -felizmente frustrado- de que prevaleciera la complicidad sobre la justicia.
Es lo que se puede inferir pues, inexplicablemente, la decisión de hacer una sesión reservada impide precisar quiénes quisieron salvarla a pesar de las pruebas contundentes. Pero las maniobras previas de sus compañeros hacen obvio que fueron ellos.
Tremendo problema, entonces, en el que se ha metido el Apra -y, de paso, el gobierno-, pues quién va a creer ahora que su bancada va a contribuir a la 'campaña anticorrupción' que anunció el presidente Alan García antes de partir a Australia, cuando, para sus miembros, una cosa es un delito con carné de estrella, y otra sin este.
En toda organización se puede producir un hecho irregular, desde la apropiación de fondos, mal uso de recursos, o contratación de personas pensando en el interés propio y no en el de la institución. Lo que diferencia a las entidades decentes de las que no lo son es la manera como se resuelven estas situaciones. En las primeras, se sanciona al que cometió la irregularidad. En las segundas, se encubre al infractor.
¿Le creemos al presidente y al premier que anunciaron, un día antes, que el Apra no haría falso espíritu de cuerpo con Tula Benites, o solo fue otra expresión de la escopeta de dos cañones?
Ahora habrá que estar atentos a lo que decida la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales y, luego, a la muy previsible intención de enjuagar el ilícito de Tula Benites en el Poder Judicial.
Pero no todo es malo. Lo positivo de la sesión en que la sancionaron es que permitió constatar que, dentro del Apra, también hay personas -como Mercedes Cabanillas- que apostaron por la decencia, y que la Comisión de Ética está dispuesta a cumplir su papel, tal como ocurrió bajo la presidencia de Luis Galarreta y ahora de Elizabeth León.
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