Unos son más iguales que otros
Alvarez Rodrich en Perú 21

Las razones para cambiar de ministro del Interior.


Con la seguridad de quien sabe que goza de la confianza presidencial, Luis Alva Castro asegura que seguirá al frente del Ministerio del Interior a pesar del desastre que significó el segundo intento de comprar patrulleros con transparencia, y ahora anuncia que, ante tanto desatino, buscará un sistema de alquiler.

Lo ocurrido pone al gobierno del presidente Alan García en un papelón colosal. Primero, porque este defendió la licitación -cuando sus graves irregularidades ya habían sido criticadas- con un entusiasmo desconcertante, llegando, incluso, a calificarla como una de las operaciones más transparentes que se han hecho en el Perú.

Segundo, porque al mantener a Alva Castro en el gabinete, el presidente incumple el ofrecimiento que hizo -cuando se descubrió la compra de publicidad estatal disfrazada de periodismo- de que el siguiente ministro que metiera la pata, se iba.

Tercero, porque cuando ocurrió la primera licitación irregular de patrulleros, el presidente sí destituyó a la ministra Pilar Mazzetti, con lo cual el jefe de Estado revela que en su gobierno -como en Rebelión en la granja- los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros. El error de Alva Castro se parece tanto al de Mazzetti, como el de Tula Benites al de Elsa Canchaya; no obstante, los no apristas fueron expectorados mientras los que sí lo son gozan de inmunidad.

Cuarto, porque la impericia para concretar la compra de patrulleros -una transacción que no es compleja- pone en entredicho la supuesta superioridad del gobierno central frente a los regionales cuando el primero se jacta de su mayor eficiencia en el contexto del intento de arrimar a las autoridades locales del esfuerzo de la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto.

Los argumentos anteriores serían suficientes para cambiar de ministro. Pero ninguno es tan potente como el hecho de que, después de trece meses del gobierno actual, este haya sido incapaz de plantear una reforma inteligente para modernizar la Policía con el fin de combatir el problema creciente de la inseguridad.