Mt 7: 6, 12-14
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.
Modelo para armar
• ‘Las cosas sagradas’ son para nosotros hoy las personas.
• ‘Las perlas’ son las personas más vulnerables, los pobres, los desvalidos, los que no tienen recursos de ninguna índole para defenderse por sí mismos.
• ‘Perros y cerdos’ son las personas poderosas y altaneras que no respetan la dignidad de la persona humana y llegan a grados extremos de atropello.
• ‘Pisotear y destrozar’ son las formas más flagrantes del trato indigno.
• ‘Volverse contra uno para destrozarlo’ es un efecto siempre posible que puede sufrir quien colabora con ese trato indigno.
Aceptados estos elementos, la pregunta ante este pasaje es qué significa ‘dar’ las cosas sagradas y las perlas a perros y cerdos. Porque ese es el primer mandato de Jesús: No den. Aquí surgen varias alternativas, desde las más claramente indecentes como, por ejemplo, ‘entregar a las personas’ a quienes sabemos que les harán daño, hasta las más solapadamente inmorales, como ‘no defenderlas suficientemente’ de los atropellos que sufren a diario. Pero, al hablar de perros y cerdos, el pasaje nos coloca frente a casos extremos de atropello a la dignidad de la persona humana, como aquellos narrados, por ejemplo, por la Comisión de la Verdad. Es claro, sin embargo, que en la aplicación tropológica del mensaje se puede descender en la gravedad del maltrato, desde los casos brutales hasta los casos más cotidianos, en los que se suele incurrir incluso de manera inadvertida.
El segundo mandato: “Todo lo que deseen que los demás hagan...” confirma que el pasaje entero se ocupa del trato que merecen las personas. En otras palabras, según Jesús, la Ley y los Profetas revelan la dignidad otorgada por Dios a los seres humanos.
Lo tercero: “Entren por la puerta estrecha...” significa que son muy pocos los seres humanos que pueden sostener consistentemente esta conducta ética. Muy pocos entienden, para empezar, que toda persona, por insignificante que parezca, es sagrada. Y son todavía menos aun los que son capaces de actuar en consonancia con ello. Debido a esta suerte de constatación empírica que está detrás de la metáfora de la puerta estrecha, los pensadores cristianos consideron indispensable el concurso de la gracia divina para que el ser humano pueda efectivamente hacer el bien.







Comentarios
el señor nos muestra los caminos que tenemos pero nos manda entrar por la puerta estrecha no lo esta sugiriendo, es un mandato pero el nos ha hecho libres y nos muestra estas alternativas... esta en nuestras manos decidir por lo que deseemos mejor.
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