Innato en el hombre, aprendido, heredado al ser hecho a la semejanza de Dios, el punto es que somos uno con todos esos aspectos. Ahora les doy una frase: “ser un ser humano integral”. Suena bonita, renovadora y algo chistosa al tener dos veces “ser”, y luego de lo ya escrito es fácil de comprender. Respuesta a una pregunta no hecha: el ser humano integral lo es en todas las áreas.
Ser social no es ser el centro de atención, político no es postular al circo… digo, Congreso de la República del Perú (oops), espiritual no es tirarte ¾ del día, 5 días a la semana en la iglesia, administrativo no es ser un futuro banquero e intelectual no es ser Vallejo, Valdelomar o, bueno elijan, ¿Agustín de la Puente Candamo? (¡grande profe!)… pero tampoco es dejar a niveles vergonzosos otras áreas porque “no soy bueno en eso”. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma, todas tus fuerzas…” (Mateo 22:37-40), algo así va y lo escucho en todos lados, pero me parece, o no sé si me equivoco, que también decían algo del prójimo ¿o no? Y si ambas cosas están juntas ¿Por qué separarlas?
Es solo un ejemplo, bajen sus piedras y antorchas. Solo quiero decir que la unidad, unida debe estar, y un ser humano completo debe mostrar la armonía y complejidad en la que fue creado. A inicios del siglo XX el Perú vio la aparición de los primeros cristianos protestantes nacionales, luego de que Mackay y otros llegaron desde sus países. Estos nacionales vieron que algo faltaba: fe y santidad, en un país donde “católico” era ir a misa un domingo y Cristo era venerado después que la Pachamama.
Y cualquiera que conozca las historias de sangre y dolor de los pioneros los admira, pero cada humano siempre tendrá un defecto, cada historia una lección para aprender…
Humanos espirituales a más no poder, luego vieron que Dios se vive en la vida diaria, y ahora veías al ambulante cristiano, la casera cristiana, el bodeguero, el pastor fuera de su iglesia. Pero ¿y el humano administrativo? ¿Y el político? No critico el que no lo hayan desenvuelto en una época donde había otra necesidad, lo que veo es que ya no es inicios del siglo XX, de espiritualidad ya escucharon bastante ¿quién da un paso más?
Y aparece una imagen solitaria, criticada y admirada, un hombre de ojos rasgados postulando a la presidencia. No, no el del tractor, me refiero a Humberto Lay (sé en lo que pensaban). Tumulto, terror, alteración… más allá de si estás de acuerdo con lo que hizo ¿tuvimos que esperar al siglo XXI para que nos recordaran que también somos seres políticos? Recién a partir de los 60s se vio una clase media y alta que se enteraba del cristianismo (no los llenaré de citas, pero les digo que Tomás Gutiérrez habla de eso, lean :D).
Algunos en los 90s, Lay en el nuevo siglo, sigue la incertidumbre de si un cristiano debe o no estar en política. Una actividad corrupta, inmoral y sin valores… una actividad podrida, que quizás se pudrió porque la dejamos. Y ahora ¿dónde están los hechos a la imagen de Dios? El cristiano es tan humano y falible como cualquier persona, pero tiene un plus… ¿el plus se demuestra en que va a la iglesia o sabe versículos? El plus debe verse en cada aspecto de la vida, en como habla, en como administra, en cuanto sabe, el plus es íntegro y así debe mostrarse.
Este blog seguro será leído por universitarios, así que siendo más duros: ¡no basta! Somos élite intelectual del país y pronto seremos quienes decidan si la política, la economía y la justicia son actividades asqueantes y vomitivas, o son algo creado por Dios y que debe ser llevado a su manera. Pero eso no se logra sentados esperando que nos manden otro David, eso es vagancia y miedo: David no tenía el Espíritu, sí, eso de lo que te alegras y te hace llorar. Este país solo verá cambios en 20 o 30 años, y allí nosotros estaremos de pie al tribunal, con la guillotina a un lado y el aplauso a la otra. González Prada dijo “viejos a la tumba y jóvenes a la obra”, pues yo quiero cambiar, y si Nietzsche decía que Dios murió, yo puedo decir que vive y Él y sus jóvenes empezaran la obra…
… pero lo que diga no importa, si seguimos sentados esperando un milagro, cuando Dios nos dio la potestad de hacerlo.







Yo creo que el punto está en que uno puede hacer algo, ser activo, dejar de lado el miedo, y confiar en que Dios está con él (ojo con la confianza). Ahí Dios actúa.
Es un tema muy amplio, y por eso malinterpretado en muchas ocasiones.
Saludos, me encanta cómo está yendo el blog :)