Por último, sabes que una chica te gusta un montón cuando pierdes cerca de dos horas en elaborar una pormenorizada lista de situaciones que te demuestran que te gusta. Escribes un texto sobre eso y lo cuelgas en tu blog, cruzando los dedos para que ella lo lea pronto, se emocione, se encabrite y te pegue un telefonazo (o te ponga siquiera un mail) para decirte cuánto le gustas tú.

Renato Cisneros



No sabía qué título ponerle a este post, pero tenía las siguientes opciones: “¡Mierda!¡ Me enamoré!” y “¿Enamorado?” Todo ello surgió hace bastante y poco tiempo. Pasó cuando me sentí enamorado, naturalmente; cuando leí el blog de Renato Cisneros, Busco Novia; cuando leí una entrada en Facebook de un amigo que preguntaba si sentir mariposas en el estómago era estar templado. Todos nos enamoramos. Pocas veces surge de la mejor manera, pero allí estaba, pasando una vez más ese canal peligroso. Una de mis amigas de la Universidad había estado en ese dilema hasta hace unos días, pero ahora se puede decir que es una chica comprometida. ¿Qué mueve a alguien a sentirse tentado de cambiar el estado de Facebook?¿Qué fuerza nos mueve a estar tan felices de estar templados que se lo contamos a los mejores amigos?¿Qué poder sobrenatural nos hace ver a esa persona que nos gusta en cualquier lado aunque esta se encuentre en su casa, lejos?¿Qué magia influye en que soñemos con esa persona y amanezcamos felices con todos, saquemos al perro a orinar, compremos el pan, no cobremos nuestro vuelto(me ha pasado en el Café Cultural de la PUCP), estemos felices todo el puto día y creamos que todo puede ser mejor?

Pero, hace unos día me dijeron algo interesante: "Las mujeres cuando coquetean se cogen el cabello”. Pensé: “Puede ser que…”. Debí de consultarlo con Yenifer o con Lucía, mis amigas de la Universidad, pero pensé que podría ser tonto hablar de ello. La verdad es que yo nunca me daría cuenta si le gusto a alguien. No obstante, siempre he conocido chicas que me lo han dicho, pero con distintos argumentos: me gustas, porque te vistes bien; me gustas por tus ojos; me gustas, porque eres muy tierno cuando escribes; me gustas porque me entiendes, y eso es raro. Sacando cuentas, sé que le he gustado a alguna que otra despistada a quien yo hacía reír o que causaba sensación por mi look o a quien aconsejaba. Las relaciones no me duran. Además, cuando descubro que le gusto a alguien siento miedo, le temo a las relaciones.

¿Cómo saber si te gusta alguien? Es poco probable que lo sepas, aun es más probable que la gente que te rodea se dé cuenta, porque andas más idiota que de costumbre. Andas pegado al maldito celular esperando tan solo un mensaje de texto de esa persona y si no llega, le envías uno con cualquier tema de conversa, sea reciente o pasado, pero quieres abrir la conversación. No importa que te tires todo el saldo que te has puesto el viernes último, sales corriendo a comprarte una tarjeta. Andas buscando formas de hablarle sin parecer que te gusta esa persona, porque qué palta que tengas que estar embobado y ella ni bola. Buscas formas para invitarla a salir con algún floro de hay que reunirnos para hablar un toque o pucha, no tengo nada que hacer ¡vamos al Starbucks! Y, claro, como todo chibolo romántico y gilero, sabes que ninguna chica se niega a un Frapuccino de Moka. Y cuando vas a salir con ella, te arreglas más veces de lo normal, seleccionas tu ropa cuidadosamente y tratas de estrenar ropa nueva. Ahorras lo que has ganado el bendito fin de semana trabajando de amanecida para que ella beba el Frapuccino y tú la veas y sientas que vale la pena haberse amanecido para ese momento. Eres más caballero de lo normal, cuidas de no decir algo estúpido que malogre lo bien que estás quedando con ella. La molestas a cada rato y buscas incluirla en los chistes con los demás.

Cuando se está templado las clases de Perú en los tiempos modernos son como un canal en MUTE y vuelas radicalmente hasta que tu amigo te pregunta si has copiado lo que ha dicho el profesor y vuelves a la realidad. Pero lo más asqueroso es que si una chica se da cuenta de que quieres con ella y ella quiere contigo, te pondrá a prueba. Hablará de otro chico en tu delante y te pondrá de lado por algunos momentos. Te preguntará si te gusta alguien o te molestará con otra persona más de lo común. Te pedirá favores que probarán si de verdad estás interesado o solo quieres agarrártela. Te contarán cosas que escasamente cuentan. Te sacarán información de forma muy casual y tú ni cuenta te darás. Buscarán siempre tus ojos, las mujeres creen mucho de que la confianza se trasmite por los ojos (me lo dijo una amiga). Te pedirán que vayas a su casa no importa la hora que sea, y tú irás. Te harán indirectas como ¿tú me comprarías eso? No te contarán de sus relaciones pasadas, pero sí de alguien que las pretende. Indirectamente te harán conocerlas diciendo cosas como muero por una coca cola, me gusta ese vestido negro, quisiera que llueva, si tuviera plata me compraría ese disco de Sin Bandera. Ellas buscarán bastante confianza y tú simplemente aparecerás como el amigo de siempre. Si ellas te dicen que te queda mejor el verde, tú usarás ese color con más frecuencia. Siempre esperarán tu opinión de algo que ellas creen importante. Y si te dicen que quieren hablar contigo, lo harás así esté dando un capítulo de LA LOLA o estés viendo el clásico. Responderás el celular así estés trabajando de DJ a las tres de la mañana o estés chupando como un alcohólico con tu amigos. Le dirás que te gusta otra persona, barajaso.

Pero, para variar, no le dirás nada hasta que las cosas surjan mejor o hasta que sepas que aprobaste todos los cursos en lo que volaste pensando en ella. Comprenderás entonces que estar templado es tan jodido como no estarlo y ser el amigo violinista o el patita que aconseja como un gran experto. Sabrás que todo puede ser mejor si la ves. La incluirás cuidadosamente en la conversación con tus patas oye, y qué sabes de la chata. Notarás cuando no ha llegado y sacarás conclusiones trágicas y otras más maleadas. Sabrás que está triste así no te lo diga y harás lo que sea para que sonría. Querrás saber lo que piensa y a veces atinaras antes de que ella lo diga. Sabes que te gusta una chica cuando, ya sentado en tu cama y a punto de dormir, recuerdas su rostro y evocas algún momento del día en el que estuviste con ella. Sabes que estás templado cuando, al leer todo esto, has pensado en esa persona más de una vez.

Entonces, he tratado de no hablar de una sola persona, sino de todas las chicas que me gustaron, de las que humildemente me contaron para entenderlas más. Finalmente ¿cómo te sientes tú cuando estás templado?