Qué es Filosofía de la Religión
“The question of whether religion is reasonable, or whether it should even try to be, is among the questions which philosophy of religion aims to answer.”
La premisa inicial de nuestro análisis es que la religión es un fenómeno de gran presencia en la cultura.
La hipótesis que manejamos para comprender este fenómeno desde la reflexión filosófica se podría formular así: “Desde el momento mismo en que se hace capaz de desplegar cultura, la vida humana se ha confrontado con la condición mortal de los individuos a través de la producción de un discurso religioso.”
En este sentido, si asumimos esta hipótesis, parece razonable aceptar los siguientes corolarios:
1. Que la religión es probablemente la manera privilegiada con la que la cultura humana intenta dar respuestas al enigma de la muerte individual.
2. Que como religión, estas respuestas tienen múltiples rostros, correspondientes a las diversas culturas.
3. Que todos estos rostros se transforman con el paso del tiempo, aunque todos, de alguna manera, conserven un denominador común.
4. Que el denominador común de toda religión tiene al temor a la muerte como un componente fundamental.
5. Que, como respuesta a cultural a la mortalidad, más allá de todas sus transformaciones, la religión no parece estar destinada a desaparecer.
En cada uno de estos puntos, lo que hallaremos son respuestas religiosas al enigma de la muerte que se expresan como “creencias”. Ahora bien, dado que el enigma de la muerte permanece siendo metafísicamente un enigma, es imposible que sea resuelto a través de un conocimiento apodíctico e indubitable. En otras palabras, frente a lo planteado por la religión como resolución del enigma de la muerte no cabe “conocer” sino sólo cabe “creer”.
Aproximaciones divergentes a la muerte
La muerte implica un límite que separa a la vida de sí misma. En tanto fin de la vida es “el” límite por excelencia. Ahora bien, si la filosofía aborda el tema de la muerte, sólo puede hacerlo desde éste lado del límite. Puede concentrar su atención, por ejemplo, en el ser-para-la-muerte como categoría existencial de ser humano, lo cual es perfectamente cognoscible. En cambio, la mayoría de las religiones llevan a cabo una aproximación completamente distinta. Procuran hablar de la muerte desde el otro lado del límite, lo cual es absolutamente incognoscible.
Frente a esta constatación, nuestra valoración de lo que pretende el fenómeno religioso puede inclinarse en dos direcciones opuestas. Si consideramos que el conocimiento es lo que da sentido a la racionalidad, nos inclinaremos a pensar que el cometido religioso de dar cuenta de la muerte es completamente irracional y, por ende, desdeñable. Pero si consideramos que ser racional es algo que puede lograrse aún sin la posesión de conocimiento, entonces es posible que nos aproximemos a la comprensión del cometido de la religión de otra manera.
Planteadas las cosas así, lo primero que salta a la vista es que la religión se despliega en un plano mental completamente distinto al de la filosofía. Nosotros asumiremos que este plano mental en el que se despliega la religión es racional, aun cuando no produzca conocimiento de su objeto.
Dos racionalidades
Hablemos entonces a partir de este punto de dos racionalidades: la filosófica y la religiosa, que entran en relación en el título “Filosofía de la Religión.” ¿Qué es, pues, la Filosofía de la Religión? Es la comprensión filosófica del fenómeno religioso, que en buena cuenta quiere decir: El análisis de la racionalidad religiosa que se realiza con los instrumentos de la racionalidad filosófica.
Una cosa que salta a la vista, cuando planteamos la diferencia de las racionalidades, es que religión y filosofía no compiten. Por lo tanto, teóricamente hablando, no debería haber conflicto alguno entre el discurso filosófico acerca de Dios, el origen del mundo o la muerte y el discurso religioso acerca de esos mismos conceptos. Esto no es, sin embargo, algo que se asuma sin más. En otras palabras, ha habido y sigue habiendo conflicto entre filosofía y religión, pero sobre la base de un traslape de racionalidades.
El ejemplo clásico de conflicto en esta materia es el origen del mundo. ¿Qué significa preguntarse por el origen del mundo? En cualquier caso, se trata de formular una teoría que pueda responder de manera satisfactoria a un conjunto determinado de supuestos y preguntas previas. Lo que varía sustantivamente en cada racionalidad es el carácter de los supuestos y de las preguntas previas, lo que debería producir también una variación importante en las expectativas frente a la teoría desplegada.
Si no hay claridad respecto del carácter de los supuestos ni de las expectativas, es posible que se demanden de las teorías religiosas respuestas que sólo podría producir una teoría científica, y viceversa. Si se produce este traslape, el conflicto es inevitable.
Cierro esta primera clase señalando que si este enfoque es correcto, entonces la Filosofía de la Religión puede tener también una función terapéutica.
Evans (1985) 12.

La hipótesis que manejamos para comprender este fenómeno desde la reflexión filosófica se podría formular así: “Desde el momento mismo en que se hace capaz de desplegar cultura, la vida humana se ha confrontado con la condición mortal de los individuos a través de la producción de un discurso religioso.”
En este sentido, si asumimos esta hipótesis, parece razonable aceptar los siguientes corolarios:
1. Que la religión es probablemente la manera privilegiada con la que la cultura humana intenta dar respuestas al enigma de la muerte individual.
2. Que como religión, estas respuestas tienen múltiples rostros, correspondientes a las diversas culturas.
3. Que todos estos rostros se transforman con el paso del tiempo, aunque todos, de alguna manera, conserven un denominador común.
4. Que el denominador común de toda religión tiene al temor a la muerte como un componente fundamental.
5. Que, como respuesta a cultural a la mortalidad, más allá de todas sus transformaciones, la religión no parece estar destinada a desaparecer.
En cada uno de estos puntos, lo que hallaremos son respuestas religiosas al enigma de la muerte que se expresan como “creencias”. Ahora bien, dado que el enigma de la muerte permanece siendo metafísicamente un enigma, es imposible que sea resuelto a través de un conocimiento apodíctico e indubitable. En otras palabras, frente a lo planteado por la religión como resolución del enigma de la muerte no cabe “conocer” sino sólo cabe “creer”.
Aproximaciones divergentes a la muerte
La muerte implica un límite que separa a la vida de sí misma. En tanto fin de la vida es “el” límite por excelencia. Ahora bien, si la filosofía aborda el tema de la muerte, sólo puede hacerlo desde éste lado del límite. Puede concentrar su atención, por ejemplo, en el ser-para-la-muerte como categoría existencial de ser humano, lo cual es perfectamente cognoscible. En cambio, la mayoría de las religiones llevan a cabo una aproximación completamente distinta. Procuran hablar de la muerte desde el otro lado del límite, lo cual es absolutamente incognoscible.
Frente a esta constatación, nuestra valoración de lo que pretende el fenómeno religioso puede inclinarse en dos direcciones opuestas. Si consideramos que el conocimiento es lo que da sentido a la racionalidad, nos inclinaremos a pensar que el cometido religioso de dar cuenta de la muerte es completamente irracional y, por ende, desdeñable. Pero si consideramos que ser racional es algo que puede lograrse aún sin la posesión de conocimiento, entonces es posible que nos aproximemos a la comprensión del cometido de la religión de otra manera.
Planteadas las cosas así, lo primero que salta a la vista es que la religión se despliega en un plano mental completamente distinto al de la filosofía. Nosotros asumiremos que este plano mental en el que se despliega la religión es racional, aun cuando no produzca conocimiento de su objeto.
Dos racionalidades
Hablemos entonces a partir de este punto de dos racionalidades: la filosófica y la religiosa, que entran en relación en el título “Filosofía de la Religión.” ¿Qué es, pues, la Filosofía de la Religión? Es la comprensión filosófica del fenómeno religioso, que en buena cuenta quiere decir: El análisis de la racionalidad religiosa que se realiza con los instrumentos de la racionalidad filosófica.
Una cosa que salta a la vista, cuando planteamos la diferencia de las racionalidades, es que religión y filosofía no compiten. Por lo tanto, teóricamente hablando, no debería haber conflicto alguno entre el discurso filosófico acerca de Dios, el origen del mundo o la muerte y el discurso religioso acerca de esos mismos conceptos. Esto no es, sin embargo, algo que se asuma sin más. En otras palabras, ha habido y sigue habiendo conflicto entre filosofía y religión, pero sobre la base de un traslape de racionalidades.
El ejemplo clásico de conflicto en esta materia es el origen del mundo. ¿Qué significa preguntarse por el origen del mundo? En cualquier caso, se trata de formular una teoría que pueda responder de manera satisfactoria a un conjunto determinado de supuestos y preguntas previas. Lo que varía sustantivamente en cada racionalidad es el carácter de los supuestos y de las preguntas previas, lo que debería producir también una variación importante en las expectativas frente a la teoría desplegada.
Si no hay claridad respecto del carácter de los supuestos ni de las expectativas, es posible que se demanden de las teorías religiosas respuestas que sólo podría producir una teoría científica, y viceversa. Si se produce este traslape, el conflicto es inevitable.
Cierro esta primera clase señalando que si este enfoque es correcto, entonces la Filosofía de la Religión puede tener también una función terapéutica.







Comentarios
me parece una pagina de cran interes
para los catolicos
gracias por existir
ESTA PAGINA DE INTERNET ES SUPER PERO SUPER INTERESANTE LOS FELICITO POR SU PAGINA, Y CADA DIA QUE PASA ME ENAMORAN MAS SUS PAGINAS
T.Q.M
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