Piano - Henry Rodríguez
No me cansaré de insistir en que es un tremendo error patologizar los procesos educativos. Ya expresé mi opinión sobre el rol de la psicología educativa en la escuela en este post:

Especialización psicológica - la psicología en la escuela

Ahora quiero simplemente dar otra muestra de lo que allí señalo. Estuve revisando unos textos escolares para secundaria, y en el contexto de dar al docente algunas indicaciones para explorar con los estudiantes las habilidades de comunicación intrapersonal, el libro le dice que haga lo siguiente:

Basándose en la observación de la dinámica de comportamiento de los(las) estudiantes en el grupo, recoger expresiones o situaciones que evidencien conflicto interior. Por ejemplo: expresiones verbales exageradas (¡estoy harto!), ansiedad (comerse las uñas), negativismo (¡todo es aburrido!), etc.

Tremendo error. Vayamos por partes:

1) ¿Quién dice que decir ¡estoy harto! o ¡todo es aburrido! son señales de un "conflicto interior"? ¿En que teoría psicológica seria y confiable se sustenta eso? Ni siquiera el morderse las uñas, que sí podría en algunos casos ser un síntoma de ansiedad, tiene sentido como tal por sí solo. Ningún sintoma aislado puede tomarse a rajatabla como un indicador, a menos que se lo cruce con información de otras fuentes. El párrafo que cito muestra demasiada osadía y una extrapolación de conceptos y de inferencias que simplemente no se sostienen. Es peligrosísimo darle sugerencias de este tipo a profesionales con poca formación psicológica, los que muy probablemente se tomarán las sugerencias al pie de la letra y cometerán errores que no harán sino afectar a los estudiantes.

2) ¿Y qué cosa es "conflicto interior"? Por favor! esto puede interpretarse de mil maneras así que tal como está puesto, no creo que sirva de mucho al docente. Todo lo contrario.

3) ¿Por qué se debe asumir que de todas maneras habrá en los estudiantes un "conflicto interior", y que entonces el docente debe estar atento a él y "buscarlo"? Esta es justamente la visión sesgada del desarrollo y de la psicología en general (asumir por ejemplo a priori y en contra de las posturas más actuales que la adolescencia es, por definición, una etapa de conflicto) que creo yo no le aporta gran cosa a la escuela.

3) Y por último... ¿por qué se pretende que los docentes juegen a ser psicólogos? El texto no ofrece ninguna estrategia de como abordar el supuesto "conflicto interior" de los estudiantes, una vez que se haya detectado. ¿Para qué le sirve entonces esto al docente? ¿Qué le aporta?

Ejercicios como estos, seguramente bien intencionados pero tremendamente sesgados y sin una perspectiva educativa no hacen sino perpetuar la idea de que el rol de la psicología en la escuela es andar a la caza de patología. Y eso me parece lamentable.