18/08/07: ¿Debieron ir los militares?

Me impresiona profundamente oir a alguien reclamar por una intervención militar, del tipo que sea, para remediar lo que los civiles -creen ellos- no podemos hacer bien. Reclamar a los militares para que piensen por nosotros, nos organicen, nos dirijan... para que tomen decisiones que deberían ser nuestras, o para lo que sea. Espero que no se me interprete mal, no estoy queriendo decir que los militares no deban apoyar a las víctimas ni que en el Sur no haya en efecto caos y desorganización. Lo que quiero señalar es que me resulta chocante comprobar la necesidad que tienen muchas personas de dejarse llevar por una autoridad externa, una de uniforme y fusil además, en lugar de apelar a la autonomía de la gestión civil... doblemente más chocante cuando quienes hacen este reclamo son precisamente los docentes, encargados de formar a las generaciones futuras, o mis colegas de profesión, quienes deberían también trabajar por la construcción de personas autónomas (triplemente chocante cuando el grupo que opinaba de este modo estaba esperando entrar a una clase sobre... Piaget!!!! el padre del constructivismo y de la moralidad autónoma...) .
Si cada que estamos en una situación de desorganización vamos a llamar a la autoridad externa para que de un grito y por métodos autoritarios regule lo que nosotros somos incapaces de regular, nunca habrá desarrollo. El desarrollo personal consiste justamente en aprovechar de las intereacciones del medio y de sus retos para reorganizar nuestras estructuras internas. Esa tendencia a buscar la regulación externa no es pedagógica... al contrario, es profundamente nociva. Hablaré de esto nuevamente más adelante.
Nota:
Imagen tomada de aquí
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Leo escribió:
La siguiente escena es una señora [¿madre? ¿profesora?] que dice "Se nota que tiene vocación de maestra"
Días antes del terremoto, en una conversación con educadores y psicólogas nos preguntábamos si había un "patrón" entre quienes decidíamos estudiar la carrera de Educación... Algo parecido sucedió cuando los educadores del colegio del que soy parte trabajábamos en torno a nuestras concepciones de adolescencia e infancia. La pregunta también "saltó" [emergió]: ¿Por qué estudiamos Educación... o terminamos de educadores?
Da para pensar que la obediencia, el orden y el silencio sean tan valorados aún entre la mayoría de profesores... por encima de la autonomía y la capacidad de pensar.