Estudiar la historia de La Victoria nos permite apreciar cómo fue la expansión urbana de Lima sobre las zonas agrícolas de la ciudad. El distrito recien fue creado en 1920 (en época de Leguía), pero guardaba ya desde épocas anteriores, anécdotas y relatos que contar, hechos que permitían a La Victoria apropiarla de una tradición histórica muy rica, inclusive mucho antes de su creación como distrito capitalino.

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La Victoria tradicional.

Toda el área que ocupa actualmente este distrito limeño correspondía al fundo "La Victoria", cuya propietaria era doña Victoria Tristán, esposa del Presidente Don Rufino Echenique. Estas tierras, antes de la creación oficial del distrito, eran ampliamente conocidas como la Villa Victoria, en honor justamente a esta dama de renombre. Doña Victoria era hija del reconocido y poderoso don Pío Tristán y Moscoso, tío de la eminente escritora y luchadora social francoperuana Flora Tristán. La esposa de Don Rufino tenía en estos lares una vasta residencia con varios salones y un hermoso patio, en cuyo centro se erguía un soberbio pino australiano, que se podía avizorar desde muy lejos. Su casa-hacienda estaba situada aproximadamente en lugar que hoy ocupa el teatro La Cabaña, en el Parque de la Exposición.

Con motivo de la elección de Don Rufino Echenique como Presidente de la República, su esposa resolvió dar un baile que marcara época. Se cuenta que en aquella fiesta hubo invitadas que lucían noblísimas más de S/. 100.000 en joyas. Tal es así que la narra una tradición de don Ricardo Palma, quien por cierto asistió a esta inolvidable fiesta en la casona de doña Victoria, relata con exquisitos detalles la magnificencia, boato y esplendor del muy famoso baile que se desarrolló en la noche del sábado 15 de octubre de 1853.

El ilustre tradicionista describe el lujo deslumbrador e insultante de muchas damas limeñas que se habían enriquecido por los favores políticos de 'La Consolidación' (beneficiados con el pago de la deuda interna). Lucían alhajas, piedras preciosas, collares de perlas, brillantes y rubíes; mientras que la anfitriona mostraba, con modestia y buen gusto, solamente algunos sobrios adornos de plata. Desde los días anteriores al gran sarao se agotaron todas las flores de los jardines limeños. Se tendió una alfombra roja de aproximadamente cincuenta metros de extensión y, a sotavento, se colocaron unos barriles con brea para proteger, con el humo que producía, la 'toilet' de las damas de la tierra que levantaban los carruajes que conducían. Pues bien, el baile resultó impresionante y por muchos años se habló del 'Baile de la Victoria'.

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El extinto río Huática atravesaba La Victoria.

Los nuevos urbanísticos del nuevo poblado fueron realizados, por encargo del Gobierno, por el constructor Enrique Meiggs, después de haber dirigido el derrumbe de las viejas murallas que rodeaba el Cercado de Lima construidas en la Colonia. En la construcción de calles y veredas intervinieron la Compañía Urbanizadora de Mariano Felipe Paz Soldan y la Compañía Urbanizadora La Victoria. Afuera de las murallas se ubicaban algunas casas que, con esa modificación, dieron más posicionamiento al barrio de La Victoria. Una de las primeras vías establecidas en dicho barrio fue la vía que actualmente es la avenida Manco Cápac, nombrada así en honor a Manco Cápac, primer emperador inca del Tawantinsuyo.

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"Diferentes linajes, el mismo país". La plaza Manco Capac lució dos monumentos a lo largo de su historia: en un inicio, un peculiar monumento de Leguía. Luego del gobierno del Oncenio, se lo cambió por uno del inca.

En ese entonces, los predios de La Victoria pertenecían al distrito de Miraflores, hasta que en 1920 el Presidente Augusto Bernandino Leguía anuncia su creación como distrito. La Victoria ha sabido convocar en su seno, por ejemplo, a inmigrantes extranjeros, en especial, representantes de la colonia italiana, en los dorados años 20.

"Durante los años 30, la reacción de los grupos oligárquicos frente a la coyuntura de convulsión social y política desatada por el aprismo y el comunismo fue la de una política que combinaba la represión militar y un activo paternalismo asistencial como mecanismos para "desmovilizar" a los grupos populares; esa fue la política que intentó impulsar Sánchez Cerro (su asesinato, en 1933, frenó este proyecto) y la dictadura del general Benavides, entre 1933 y 1939. En esta década, se construyeron más de 4 mil unidades de vivienda para los obreros, como parte sustancial de este plan por neutralizar la violencia social" (Orrego 2005). Así como en el Callao, Rímac, en La Victoria, en efecto, se desarrolló un plan de construcción de vivienda para obreros.

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Con la construcción de barrios obreros en La Victoria y en otros distritos se esperó satisfacer los pedidos de los cientos de trabajadores.

El catedrático de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), el historiador Juan Luis Orrego, manifiesta que "el Barrio Obrero de La Victoria tenía 60 casas en un terreno situado en las inmediaciones de la Escuela de Artes y Oficios (Hoy Politécnico José Pardo), entre los jirones Andahuaylas, García Naranjo, 28 de Julio, Obreros y el antiguo callejón de la Huerta de Mendoza. Contaba con campos deportivos, piscina, agua potable y parques". Algunas unidades vecinales se llamaron 'Matute' (ubicado a los alrededores del Estadio Alejandro Villanueva, del club Alianza Lima) y 'El Porvenir' (zona del conocido mercado).

A pesar de la fama de distrito peligroso, debido a los índices de criminalidad y decadencia que sufre el lugar, especialmente en la parte norte del distrito (que colinda con el Cercado de Lima, El Agustino y San Luis), tiene gran empuje comercial, como Gamarra y La Parada, y muestra en la parte sur un carácter más residencial y menos peligroso. En este último sector se halla la huaca Santa Catalina (propia de cultura ichma), lo cual evidencia que en La Victoria también se ubicaron las viviendas y lugares de culto de nuestros antepasados.

La Victoria en la actualidad, más que un distrito, es un hogar para muchas personas que intentan cada día alcanzar sus sueños de prosperidad. La ahora llamada "Rica Vicky" acoge a una gran cantidad de provincianos y otros pujantes que, en sitios como Gamarra, el emperio comercial número uno del país, y en mercados mayoristas como La Parada, tratan diariamente de conseguir el deseo de toda su vida: una mejor vida, quizás, o una educación competitiva para sus hijos. De La Victoria tradicional quedan algunos rezagos, algunas casonas y quintas, además de callejones. Lo que si es que hay que tener cuidado, lastimosamente, para caminar entre estas zonas de vistosidad arquitectónica e histórica.