Comentario del editor: Las presiones sobre un Congreso gris e indefenso
"La peor amenaza del Legislativo no viene de los otros poderes sino de los intereses en pugna de sus propias bancadas"

Fuente: El comercio

Por Juan Paredes Castro


Estos días serán cruciales para definir la suerte futura inmediata del Congreso, amenazado, como nunca antes en su historia, por pugnas partidarias del más bajo nivel, que precisamente han hecho de él un poder del Estado gris e indefenso.


La presidencia y la mesa directiva se han convertido en objetos de disputa casi a navaja. Los propios fines del Congreso y la agenda pendiente de este, que no es otra que la agenda pendiente del país en materia parlamentaria, han cedido terreno a arreglos bajo la mesa, que realmente nadie conoce bien. Y, lo que es peor, a las presiones de tres grupos políticos que, como no pueden liderar con éxito y por sí mismos candidaturas viables, prefieren jugar a fieles de la balanza, cobrando para ello el oro y el moro.


Los humalistas del Partido Nacionalista no han querido desaprovechar la oportunidad que les da la candidatura a la presidencia de Javier Bedoya de Vivanco. Se trata de una postulación que, a su vez, no sería viable sin los votos del humalismo radical, aunque para el Partido Popular Cristiano esta alianza con el antisistema sepa a azúcar con azufre.


Si bien Bedoya tendría que hacerse finalmente responsable de esta extraña alquimia, el riesgo que correría su presidencia sería el de la hipoteca al humalismo, que precisamente va en camino contrario de lo que democráticamente está haciendo y logrando el país. Es el fruto de un compromiso político antinatura que lamentablemente obedece a la necesidad de conquistar a como dé lugar el poder del Congreso.


El otro grupo de presión, especialmente sobre la candidatura del aprista Luis Gonzales Posada, es el fujimorismo, que al igual que el Partido Nacionalista, tiene una agenda proautoritaria propia.


A diferencia de lo que pasa con Javier Bedoya de Vivanco respecto del humalismo, el Partido Aprista no acepta la alianza con el fujimorismo a fardo cerrado. Por lo pronto se habría opuesto a la imposición de que Santiago Fujimori pase a integrar la mesa directiva, en momentos en que en las propias filas de la agrupación política afín al ex presidente debería madurarse el compromiso de no interferir con su proceso de extradición.


Ningún futuro nuevo presidente del Poder Legislativo ni su respectiva mesa directiva deberían llegar al 28 de julio encadenados política e ideológicamente ni menos amarrados a agendas desestabilizadoras de nuestro sistema democrático.


El tercer grupo de presión lo representan los representantes upepistas, pero con menos capacidad para hacer cuestiones de Estado por votos más o votos menos. Es más: su división y camaleonismo facilitarían las cosas tanto a Gonzales Posada como a Bedoya de Vivanco.


Este es el Congreso en elecciones. ¡Qué les parece!