21/07: La lucha por el reconocimiento (01)
I. Rememoración histórica. La idea originaria de Hegel.
Axel Honneth va a basarse en ciertas concepciones hegelianas para plantear lo que él entiende como “la lucha por el reconocimiento”. Estos escritos son básicamente los del período de Jena.
Para Honneth, “Hegel en aquel momento tenía la convicción de que la lucha de los sujetos por el recíproco reconocimiento de su identidad comportaba una necesidad social interna de la aceptación de instituciones que garantizasen la libertad. La pretensión de los individuos a un reconocimiento intersubjetivo de su identidad es la que, desde el principio, como tensión moral, se aloja en la vida social; la que en cada momento sobrepasa la medida institucionalizada en cuanto a progreso social, y de ese modo, por el camino negativo de un conflicto repetido en escalones, conduce a una situación de libertad vivida comunicativamente” (13).
Esta lucha por el reconocimiento, basada en motivos morales, se contrapone a la lucha por la autoconservación que sostendrían Maquiavelo y Hobbes. El acontecer práctico de la lucha tiene, pues, el sentido de una “perturbación y de una lesión de las relaciones sociales de reconocimiento. Hegel pudo observar en ello el punto central de un proceso de formación ética del espíritu humano” (14).
I. La lucha por la autoconservación: sobre la fundamentación de la filosofía social de la modernidad.
El inicio de la filosofía social de la modernidad tiene como punto de partida, la conceptualización de la vida social como una lucha por la autoconservación. Esta concepción sostiene que tanto los sujetos singulares, como las entidades político colectivas se contraponen en una lucha basada en el mero interés.
El hombre dejo de concebirse como un zoon politikon, es decir, que la comunidad ética es esencial para la realización del individuo. Los cambios económico-políticos vaciaron de sentido el comportamiento virtuoso de las costumbres tradicionales. Maquiavelo es un momento esencial en esto, ya que para él el hombre es un ente egocéntrico, ocupado únicamente de su propio interés. La conciencia de que todos persiguen solamente sus intereses lleva ala desconfianza y al fundamento en el que Maquiavelo se apoya para poder exponer sobre como conservar y extender el poder.
Hobbes asume esta idea de la lucha por la autoconservación, pero trata de darle un fundamento científico (encontrar las leyes). La naturaleza humana es, para Hobbes, como la de un autómata, cuyo rasgo esencial es procurarse bienestar futuro. Cuando se da el encuentro entre semejantes, se manifiesta la desconfianza y se ve al otro como un extraño de quien queremos protegernos.
Para evidenciar más este punto, Hobbes recurre a la formulación del estado de naturaleza. Este estado pretende mostrar cual sería el comportamiento natural de los hombres, si es que no hubiera ningún órgano político. El Estado sería pues, un contrato que surge por un cálculo instrumental
Axel Honneth va a basarse en ciertas concepciones hegelianas para plantear lo que él entiende como “la lucha por el reconocimiento”. Estos escritos son básicamente los del período de Jena.
Para Honneth, “Hegel en aquel momento tenía la convicción de que la lucha de los sujetos por el recíproco reconocimiento de su identidad comportaba una necesidad social interna de la aceptación de instituciones que garantizasen la libertad. La pretensión de los individuos a un reconocimiento intersubjetivo de su identidad es la que, desde el principio, como tensión moral, se aloja en la vida social; la que en cada momento sobrepasa la medida institucionalizada en cuanto a progreso social, y de ese modo, por el camino negativo de un conflicto repetido en escalones, conduce a una situación de libertad vivida comunicativamente” (13).
Esta lucha por el reconocimiento, basada en motivos morales, se contrapone a la lucha por la autoconservación que sostendrían Maquiavelo y Hobbes. El acontecer práctico de la lucha tiene, pues, el sentido de una “perturbación y de una lesión de las relaciones sociales de reconocimiento. Hegel pudo observar en ello el punto central de un proceso de formación ética del espíritu humano” (14).
I. La lucha por la autoconservación: sobre la fundamentación de la filosofía social de la modernidad.
El inicio de la filosofía social de la modernidad tiene como punto de partida, la conceptualización de la vida social como una lucha por la autoconservación. Esta concepción sostiene que tanto los sujetos singulares, como las entidades político colectivas se contraponen en una lucha basada en el mero interés.
El hombre dejo de concebirse como un zoon politikon, es decir, que la comunidad ética es esencial para la realización del individuo. Los cambios económico-políticos vaciaron de sentido el comportamiento virtuoso de las costumbres tradicionales. Maquiavelo es un momento esencial en esto, ya que para él el hombre es un ente egocéntrico, ocupado únicamente de su propio interés. La conciencia de que todos persiguen solamente sus intereses lleva ala desconfianza y al fundamento en el que Maquiavelo se apoya para poder exponer sobre como conservar y extender el poder.
Hobbes asume esta idea de la lucha por la autoconservación, pero trata de darle un fundamento científico (encontrar las leyes). La naturaleza humana es, para Hobbes, como la de un autómata, cuyo rasgo esencial es procurarse bienestar futuro. Cuando se da el encuentro entre semejantes, se manifiesta la desconfianza y se ve al otro como un extraño de quien queremos protegernos.
Para evidenciar más este punto, Hobbes recurre a la formulación del estado de naturaleza. Este estado pretende mostrar cual sería el comportamiento natural de los hombres, si es que no hubiera ningún órgano político. El Estado sería pues, un contrato que surge por un cálculo instrumental
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chat napoli escribió: