El outsider de la política italiana vuelve a las andadas, esta vez pone sus manos sobre emblemáticas obras de arte. La polémica está servida. A los escándalos de orgías con menores, consumo de drogas y demás perlas, más propias de un mafioso que del primer ministro de un país mundialmente valorado por su tradición cultural, se suma ahora la profanación de Marte y Venus. Como para que alguien vuelva a romperle los dientes.


Euronews .- Polémica en Italia después de que Silvio Berlusconi haya devuelto el pene a Marte y las manos a Venus. El primer ministro ordenó “completar” estas estatuas amputadas que decoran el palacio Chigi y que datan del siglo II después de Cristo.

La operación ha costado 70.000 euros, “todo un despilfarro”, según la oposición, que recuerda que Berlusconi ha reducido a la mitad el presupuesto del patrimonio artístico italiano.

El arquitecto del palacio presidencial, Mario Catalano, se defiende de quienes le acusan de haber perpetrado un atentado artístico alegando que las piezas restauradas han sido confeccionadas minuciosamente utilizando como modelo otras similares de la misma época.

En Italia se considera un sacrilegio restaurar conjuntos escultóricos de la antigüedad, un criterio que no comparte Il Cavaliere, quien se quejaba de que “las estatuas estaban rotas, mientras que en China todas parecen como nuevas”.