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Charlando
Edgar Velarde

El relanzamiento del CMLP

Ahora que el Colegio Militar Leoncio Prado (CMLP) está ad portas de ser remodelado, las opiniones están dirigidas, en su mayoría, a la nueva arquitectura e infraestructura que tendría el colegio, modificaciones que despiertan emociones de nostalgia por aquellos tradicionales pabellones, que retumbaron al paso marcial de más de sesenta promociones de jóvenes. Sin embargo, poco o nada se habla de los cambios que debería experimentar en materia de formación educativa para erigirse como un colegio que esté acorde con las actuales demandas que impone el desarrollo de capital humano en este siglo. El artículo "Rompan Filas" de la revista Somos, que transcribo al final de este post, tampoco aporta en este sentido, por lo que reflexioné sobre como podría ser un moderno y atractivo colegio militar.


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Si bien desde el punto de formación secundaria, el CMLP es un colegio nacional, a cargo del Ministerio de Educación, se haría imprescindible la elaboración de un plan integral, preparado por un equipo multidisciplinario de educadores y oficiales del Ejército con estudios superiores en gestión educativa, para implementar propuestas creativas que lo conviertan en una institución líder y modelo en unos pocos años, condiciones que se presentarían, como se prevé, por disponer de una nueva y moderna infraestructura.

El logro de las metas de este plan necesitará de una plana docente actualizada en técnicas cognitivas y educativas, así como de oficiales y personal subalterno del colegio con estudios superiores en educación, no es pues suficiente la formación castrense para laborar en un moderno colegio militar, es necesario tener también condiciones de maestro.

Hay varios aspectos castrenses, que volcados con una apropiada didáctica, hacen atractiva una formación militar y coadyuvarían al futuro desarrollo profesional de un cadete del colegio. Veamos algunos ejemplos:

- El desarrollo de la autodisciplina y el liderazgo con una óptica del trabajo en equipo es necesario en el mundo actual, desterrando para siempre el castigo por contacto físico.

- La evolución de la tecnología de armas presentado por los instructores militares y ampliada por los docentes de física para entener los fundamentos científicos en que se soporta su construcción, la introducción del microcomputador y los conceptos básicos de fisión nuclear estarían incluidos. Un profesor con una buena didáctica podría explicar esto sin valerse de intrincadas fórmulas matemáticas.

- El pensamiento estratégico. No basta con que se muestre cómo funcionan determinados armamentos, se debería introducir el contexto histórico en que fueron usados, tenemos muchos documentales de History Channel o de Discovery que desarrollan los movimientos estratégicos que se emplearon en famosas batallas y combates del mundo antiguo hasta llegar a los conflictos mundiales más recientes, y concluir el último año de secundaria, aplicando estos conocimientos de estrategia al mundo de los negocios, como se hace en el libro “Posicionamiento” de Al Ries.

- Estudiar, a nivel básico, la evolución de la logística desarrollada por el ejército alemán en la segunda guerra mundial, y su aplicación a los supermercados como Wong y Metro y otras organizaciones del negocio del retail.

Además de los tradicionales concursos de ciencias y letras, la participación en concursos de emprendimiento de negocios, como los convocados por la Universidad San Ignacio de Loyola, y el éxito en estas contiendas serían las mejores pruebas de la dedicación de personal docente, oficiales y alumnado, a lo largo de tres fructiferos años.

Las actividades de distracción internas deberían estar planificadas y guiadas con determinado objetivo. Antes de ver la función de cine se puede motivar al alumnado con los conceptos que luego se van a trabajar en clase. Hay muchas películas que pueden reforzar el liderazgo y trabajo en equipo como "Invictus", desarrollar la lectura y la literatura comparando las versiones escritas con los filmes vistos, reflexionar sobre los peligros del poder represor y desquiciado con el filme argentino “La historia oficial”, la ética en los negocios con “Wall Street”, etc. Los cadetes, que están a esa edad con las hormonas hirviendo, pedirán películas como “Candy”, la primera que vi en el CMLP, entonces una o dos películas, para la anécdota, serían suficientes.

Podemos seguir enumerando más iniciativas, incluyendo las artes y los deportes, trayendo profesores calificados para el aprendizaje de estas disciplinas por las tardes. Planteado así el funcionamiento de un moderno colegio militar será atractivo para las nuevas generaciones; sin embargo, el pago por concepto de admisión y de matrícula por año sería mayor. El mejor termómetro del progreso de las medidas tomadas estará a la vista y en boca de todos, y sin temor a equivocarme, muchos ex alumnos regresarán al colegio para matricular a sus hijos.

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Visión de un nuevo Colegio Militar Leoncio Prado, por el Coronel EP José Manuel Qwistgaard Suárez.


ROMPAN FILAS

Revista SOMOS de El Comercio
Escrito por Aldo Vela Carrillo
20 de noviembre de 2010

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Transformaciones. El adiós del Colegio Militar Leoncio Prado antes de su remodelación.

El colegio militar que inspiró la novela La Ciudad y los Perros está a punto de cambiar para siempre. Aquel complejo de edificios y pabellones está por transformarse en lo que se dice, será un moderno sistema de aulas, comedores y habitaciones, donde cerca de mil cadetes recibirán una instrucción que los acompañará toda la vida. SOMOS visitó sus instalaciones acompañado por un sentimiento de nostalgia.

Erosión y resistencia. Tradición y emblema de la patria asentada en los acantilados más históricos de la costa peruana. Salitre y corrosión que crujen cuando se cruza el umbral de La Costanera que da paso al vigor del Colegio Militar Leoncio Prado (CMLP), que al modo de su malecón de acero, resiste el paso del tiempo, del olvido y la indiferencia a la que por años lo ha condenado el Estado peruano y sus lamentables políticas educativas. Y sin embargo, el colegio resiste, se mantiene, se afianza, firme el corazón de los cientos de miles de estudiantes egresados de sus aulas, que lo atesoran en el alma como el hogar donde habitan sus mejores recuerdos, sus inamovibles convicciones, sus férreas amistades, el mejor tiempo jamás ido en la memoria.

Otrora fue el Cuartel de la Guardia Chalaca, hasta que en 1943 se consideró conveniente convertir aquel estratégico fortín en la escuela militar que le hacía tanta falta al país, y al que acudirían no solo limeños, sino estudiantes procedentes de todo el Perú. Claro, la capital apenas albergaba medio millón de habitantes y el colapso de la agricultura andina no había desplazado aún a los millones de provincianos hambrientos de un porvenir a los primeros cinturones de miseria que cercaron a la ciudad.

Parte de la Tradición

Que el presidente Manuel Prado Ugarteche le pusiera el nombre de su pariente, Leoncio Prado, no fue cosa de la casualidad, claro está. Pero en este caso, no pudo estar más acertado el mandatario. Porque si buscamos un verdadero héroe, peleador infatigable y siempre invencible, ahí está sin duda el coronel Leoncio Prado Gutiérrez. Vencedor del combate del 2 de Mayo de 1866, a sus arrebatados y chibolísimos 16 años. Y no sólo eso, en su empresa de echar españoles de tierra americana viajó a Cuba para participar en su guerra de independencia. De retorno a la patria, combatió en la guerra del Pacífico y fue protagonista de la resistencia. Capturado y herido por el enemigo en las sierras de Huamachuco en julio de 1883, se negó a que un chileno diera la orden de matarlo: él mismo le impuso el mandato al enemigo dando la orden de su fusilamiento, haciendo golpear una cucharita contra una taza de café en la habitación donde estaba recluido.

Ese es un Héroe

El coronel José Manuel Qwistgaard Suárez, diector desde el 1 de enero del 2009 del colegio que lleva el nombre del héroe, reseña su paso y peso de la historia acumulada al pie del mar. “Tenemos una infraestructura que data de 1933 en el caso del edificio para oficiales. El resto de los pabellones corresponden a una arquitectura de 1943, y bajo esas condiciones es que nos desenvolvemos”, sostiene. Así el gobierno aprista, ya de salida, desarrolla un programa de modernización para un total de 150 colegios del Perú, veinte de los cuales se encuentra en Lima. El colegio militar, ubicado como el principal de la provincia del Callao, aparece considerado en la nómina.

Capitán Futuro

Para la consumación de ese propósito ya se han superado algunas etapas. La aprobación de la buena pro que encomienda a la empresa española San José la remodelación de la sede. La liberalización del Instituto Nacional de Cultura, que no considera como patrimonio histórico a ninguno de los edificios del colegio militar. Queda pendiente solo la aprobación del expediente técnico de parte del Ministerio de Educación, que hasta el cierre de esta edición no se producía y cuyo plazo venció indefectiblemente ayer, viernes 19 de noviembre.

Aunque reconoce una innegable filiación a las paredes que a él también lo acogieron cuando era cadete, el coronel Qwistgaard reconoce que el inmueble ha colpasado. “Por ejemplo, aquí en el edificio de oficiales, donde está el salón dorado, está bonito por dentro, pero ni siquiera tenemos los baños como para que los alumnos se puedan reunir. Fíjate nomás en los cableados que han tenido que acondicionarse artesanalmente en el exterior”, reflexiona. El proyecto de San José, en todo caso, contempla una reconstrucción exacta del salón, pero con servicios que aseguren comodidad a los trabajadores, oficiales y docentes que accedan ahí.

Cambio de Salón

“Ahora que han salido algunos periodistas a decir que con la modernización del colegio debería mudarse a Lurín porque el clima es mejor, hay que decirles que el clima nunca ha sido el problema. Bajo esa lógica, no habría gente viviendo en el Callao. El problema son los salones, que no son adecuados, los laboratorios que no tenemos, las instalaciones que necesitamos para ofrecer una educación de calidad para los 1,050 alumnos que tenemos”, se defiende el coronel Qwistgaard, anticipándose a la resistencia que existe para echarse abajo las paredes.

Alfredo Deza, campeón sudamericano de los 110 metros planos con vallas y actual vicepresidente del Patronato CMLP, sostiene: “Yo adoro el colegio en cada una de sus paredes y hubiera preferido que no se cambiase nada. Está dentro de las escuelas con mayor tradición en el mundo, pero tengo que reconocer que las posibilidades económicas y financieras demandan esta modificación, y sólo bajo esas condiciones he tenido que aceptar que se lleve adelante este proyecto”. Su promoción, la XVI, acaba de cumplir cincuenta años y en agosto nomás, la escolta de ese 1960 volvió a desfilar por el patio del colegio con sus uniformes de gala, especialmente mandados a hacer. “Hombres de 65 años levantando las piernas en ángulo de 90 grados como en sus mejores tiempos”, se jacta.

— ¡Alto el pensamiento!
— ¡Como una bandera!

Lo que es el verso inicial del himno del colegio se convierte en una contraseña cuando los ex estudiantes se encuentran. Juan Carlos Acevedo y Ernesto Semino, integrantes de la XXX promoción, tienen sentimientos encontrados en lo que respecta a la reconstrucción del colegio. Acevedo, ejecutivo de una compañía de seguros, sostiene que si bien el cariño por sus salones se mantiene, es cierto que con el paso de los años éstos ya no están en condiciones de ofrecer comodidades a los cadetes del presente siglo. “Hay muchas áreas en la que te das cuenta del colapso. Hay lugares como el auditorio que ya ni funcionan”. En contraparte, don Ernesto, diplomático de carrera, se opone pero básicamente por razones sentimentales. “Estas paredes, estos pisos, nos han visto crecer y han sido testigos del paso de personas importantes. Lo mejor sería que lo conviertan en un museo”. Y cierra: “El Leoncio Prado no es un colegio, es una pasión”.

Para la Renta

Quienes cursaron la secundaria en los años ochenta habrán de convenir que la mayoría de los textos escolares con los que estudiaban provenían de la imprenta del CMLP. Y esa, cuenta el coronel Qwistgaard, era una de las rentas mejor aprovechadas del colegio: los talleres responsables de la edición de libros. “Pero nunca se hizo nada por modernizarla, y al tiempo fue superada largamente por otras técnicas de impresión que se trajeron abajo el Offset”. En la actualidad, esos libros se exhiben como piezas de una muestra instalada en la sala de oficiales, donde las vitrinas conservan los trabajos de Gustavo Pons Muzzo, Antonio Guevara Espinoza, Eloy Moyano Santos, Jorge Puccinelli, Humberto Santillán Arista, Alberto Tauro del Pino, entre otros ilustrados de la edad de plomo.

El CMLP funciona en un régimen especial en el que el Ministerio de Educación es responsable de toda la parte educativa, mientras que el Ejército se hace cargo de la formación castrense de los jóvenes que llegan a sus aulas. Son en total nuevo hectáreas de propiedad del colegio militar que han de replantearse de acuerdo con el proyecto de la empresa San José Perú, que busca administrar de un modo más ordenado las cuadras destinadas a los dormitorios y las áreas dedicadas a las aulas, recuperar el pabellón conocido como “La Siberia”, originalmente destinado al casino de los cadetes, levantar canchas de tenis y frontón, así como habilitar la piscina olímpica. Todo aquello que esté a la mano para devolverle el prestigio a esta escuela que en la soledad del acantilado, resiste como la roca misma.

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Comentarios

Estimado Edgar,

Soy José Qwistgaard, al respecto, lo que pretendemos es incorporar al Colegio Militar Leoncio Prado como COLEGIO SECUNDARIO MAYOR, de ser así las ventajas serían las siguientes:

1. Los postulantes solamente serían los alumnos de colegio nacional que ocupen el primer y/o segundo lugar.

2. Los profesores serían ya no de 1,500 soles sino de 6,000 nuevos soles.

3. Todos los cadetes serían becados. Entre otras bondades.

4. Las clases semanales ya no serán de 40 horas sino de 60.

Te felicito por que eres uno de los muy pocos que he visto se preocupan por este tema. Me agradaría conversar sobre el asunto.

Publicado por Jose Qwistgaard at 23/11/10 20:27:07

No estoy de acuerdo conque el CMLP sea un Colegio Mayor Secundario, lo vuelves elitista al solo poder ingresar los primeros puestos de otros colegios. Partiendo con ese criterio la mayoria de nostros no hubiesemos podido ingresar al CMLP. Basta con que el nivel academico del CMLP sea mas exigente de lo que fue en nuestra epoca, de tal forma que las horas de estudios, deportes e instruccion militar sean equilibradas

Publicado por Carlos Zapata at 27/12/10 22:38:55

Si bien es cierto que muchos de nosotros no hubiesemos ingresado al CMLP, pero no olvidemos de nuestro colegio han salido mentes brillantes en todos los campos. Los tiempos cambian y con los niveles de crecimiento que registra nuestra economía, nuestro país se está dirigiendo al primer mundo. Por consiguiente necesitamos élite para los próximos 30 años.

Publicado por rqcdem at 28/12/10 16:15:14

Totalmente de acuerdo (con Carlos Zapata). Parece que no han leído el documento de creación del colegio... los 100 primeros puesto tenían ingreso directo a todas las universidades del estado y también a las instituciones castrences, el cambio de nombre no quitaba dicho derecho...(ver Anuario Virtual de la promo) ¿En que momento se perdió el derecho? de la revisión de normativas publicadas en El Peruano no hay nada que modifique este derecho, por lo tanto solo es cuestión de que las autoridades lo reclamen formalmente. Derecho que no se nos fue informado y nos representó un gasto y tiempo adicional el prepararnos y postular por examen regular... a los que no llegamos a tener los 2 primeros puestos aunque mantuvimos la beca y el ser distinguidos, en compensación el Ejercito (que cometió tal omisión) debería permitirnos el ingreso al Casino Militar con un carnet como Oficiales Reservistas que somos.

La plana docente de antes era la que marcaba la educación en el país: Santillán Arista y otros eran libros obligados en todos los planteles del país y se editaban en la imprenta del CMLP, cuyos autores eran los mismos docentes de aula, a quienes tuvimos la suerte de conocer... todo eso se perdió, por los negociados quizás de compra de libros con errores en el Ministerio de Educación y cosas por el estilo.

Es difícil imaginar a los oficiales y suboficiales, dando ordenes marciales y pidiendo "por favor", eso es completamente ajeno a la formación militar. Aunque sería interesante la reforma de las fuerzas policiales y militares... "Para acceder a ellas primero debería exigirse un título universitario" y no como ahora que les permiten el ingreso directo a las universidades como compensación por las bajas remuneraciones...O que los profesionales Titulados Universitarios (05 años mínimo), mal llamados asimilados, tengan menos rango que los egresados de las Escuelas (04 años máximo), creo que eso no está bien, el mundo al revés...Viejos paradigmas que conllevan al atraso.

Publicado por Julio César Cuba at 29/12/10 19:10:45

El 15 de febrero se iniciaron los trabajos de remodelación del CMLP.

Publicado por edgarvelarde at 16/02/11 10:06:36

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