“Joven, usted estudia sociología, usted tiene que ver la realidad… así un día usted pues caramba nos va a poder asesorar pues a los pobres para poder mejorar. Por eso yo me alegro que usted venga aquí a ver la realidad. Gracias, joven.”
- Señor bodeguero de VES, 2009

Sobre cierta actitud
(super borrador, “versión beta”, etc.)


Por Tomás Osores
(tomas.osores@pucp.edu.pe)


Este es un texto posiblemente sesgado, harto incompleto, debatible y cuestionable, pero no puedo retenerlo más. Estamos aquí para pensar con libertad y debatir. Esto forma parte de un intento de “Manifiesto de independencia cultural”, pero me falta mucho. Gracias a quienes lo lean y más a quienes quieran comentarlo, debatirlo y contradecirlo.
a



¿Por qué estamos aquí?
¿Para qué? ¿En qué pensamos cuando pisamos por primera vez la facultad?

En la Universidad, y en la Facultad, uno/a se hace sociólogo/a, pero también se hace persona . Y eso implica, antes que distanciarse, estar dispuesto a relacionarse con la gente. Con todo tipo de gente. “El campo” es nuestra ciudad, nuestro campo es nuestro país y su gente. No podemos caer en ínfulas de superioridad ante el que no llegó a la Universidad. Y, creo que no me equivoco, noto que conforme pasan los ciclos nos hacemos más refinados , por decir algo.

¿Por qué pasaría esto? Parece que leer a tantos europeos y estadounidenses nos alienase la mente y nos hiciera sentirnos occidentales; o, peor aún, renegar de lo que tenemos aquí por no parecerse a eso que creemos dicen los textos y los medios que es occidente.

Esperamos parecernos algún día a Europa. Creemos que los que ellos escribieron (APELLIDO, año) será más útil para hablar de nosotros mismos en mayor medida que lo que nuestras vivencias e intuiciones puedan decirnos.

¿Pero qué saben ellos que solo realizaron abstracciones en base a sus propios contextos?
“Hay que contrastar” nos dicen a veces, al final, en las clases, pero los sílabos de algunos cursos parecen ser el de una facultad de sociales en Viena. ¿Tan poco hemos escrito?
¿Tan poco contraste es realizable? Claro, si es que nos ponemos sus lentes.
¿La teoría sociológica solo viene del norte? ¿A cuántos franceses más seguir?
¿Qué otra moda importar? ¿Alguna idea tenemos de qué se habla en San Marcos o Villareal o no interesa?

¿Qué pasaría luego de 3 años en una burbuja especulando irreflexivamente con abstracciones ajenas? Tanto texto culturalmente autoreferido hace que adormezcamos nuestro interés en desentrañar nuestras propias ideas sobre nuestra especificidad, para lo cual es necesaria una gran rigurosidad. Pero parece que diera flojera o hasta incomoda pasar a hablar de nosotros (esa desviación de occidente que somos nosotros). Toda producción sociológica nace atada a un contexto. Y aquí todo parece estar cómodo dentro de las especulaciones de los textos de occidente dentro de los contextos de occidente.

¿Tan fuerte es el prestigio de los autores y tan fuertes las relaciones de poder a nivel académico? ¿Nos raptan la creatividad?

Nuestra tierra tiene gran diversidad en sus fenómenos, nuestra gente y nuestra cultura difieren bastante de occidente (al margen del consumo cultural que a algunos nos hace creer ser occidentales). Incluso la élite nacional, dentro de donde se supondría nos encontramos, tampoco es occidental por más que se esfuerce y se aliene. Mientras tanto, se nos pide muchas respuestas, y no respondemos a las demandas de nuestra gente, y, peor aún, no estamos conectados con ella.

¿Dejaremos que nos rapten la mente? ¿Estaremos siempre pensando en qué nos falta o qué aún no hemos aprendido, o más bien desentrañaremos nuestra propia realidad a partir de una actitud menos desdeñosa de ella?

Todo nos da asco, nos parece huachafo, feo, sucio, prescindible, digno de burla, lamentable, cuando esos rasgos son parte de cierto espíritu de esta-nuestra sociedad. Veamos nuestro alrededor con otra mirada, intentemos sentirnos un poco más parte de este crisol riquísimo que es Perú, con su pobreza, baja autoestima, corrupción, autoritarismo, racismo, violencia y culpa, rasgos bastante propios, pero sobre todo con la alegría, los sentimientos intensos, el gran potencial y talento, la pasión para cambiar nuestras propias condiciones de vida, hechos y esencias que están aquí para notarse a cada momento, en cada lugar.

Como país no somos perfectos hay mucho que cambiar, pero sin una actitud más positiva hacia la gente (“cualquier tipo de gente”), mejor será el aporte que le dejemos a este país.

Si es que estamos aquí para aportar, claro.

21 set 2010