16/07: I La certeza sensible o el esto y la suposición.
Voy a iniciar una serie de resumenes, apuntes y notas personales sobre la Fenomenología del espíritu de Hegel, a fin de ayudarme a clarificar lo que leo y de poder ayudar y discutir sobre esta obra con quién también esté enfrentandose con el texto por primera vez.
En esta primera nota trataré de la primera figura de la conciencia, de la certeza sensible. La Fenomenología del espíritu de Hegel busca iniciarse con la primera figura de la conciencia, la que se pretende y se afirma como la que posee el saber más inmediato de todos: la conciencia natural, y su saber, la certeza sensible.
La Fenomenología del espíritu de Hegel busca iniciarse con la primera figura de la conciencia, la que se pretende y se afirma como la que posee el saber más inmediato de todos: la conciencia natural, y su saber, la certeza sensible.
Este saber quiere mostrarse, entonces, como el más inmediato, es el saber (sin mediación) de lo que está ahí. Se considera el más rico por no limitar o “quitar” nada de su objeto. Pero, en realidad, el movimiento propio e inherente de este saber va a mostrar que es la verdad más abstracta y pobre.
Y es que lo único que la conciencia sabe del objeto en este momento es que el objeto “es”. Lo que se sabe es el ser, el ser de la cosa, es decir, lo que se sabe es un puro esto. No hay múltiples propiedades ni relaciones, solamente la cosa es.. La cosa es y solamente es, esta es la verdad de la cosa. Así mismo, la conciencia es un puro yo, un puro éste. No hay aquí múltiples maneras de pensamiento o de representación.
Así, la relación inmediata se afirma como la de un puro éste que sabe un puro esto. Lo que en realidad se va a mostrar es que hay cosas que median esta aparente inmediatez, es decir, lo que hay es un Beyspiel de la inmediatez. Además, tanto el éste, como el esto van a caer fuera del puro ser inmediato, ya que ambos están en ella de manera mediata. Esto se expresa en el hecho de que yo (éste) tengo la certeza por medio de la cosa y que la cosa (esto) está en la certeza por medio de un yo que sabe acerca de ella.
[1. El objeto de esta certeza]
Pero dentro de esta relación (éste que sabe esto), en un primer momento, vemos que lo esencial es aquí el objeto (el esto) ya que es lo en sí. Esto significa que es simple e inmediato por cuanto que es independiente a un saber. En pocas palabras, la cosa no necesita ser sabida para ser, pero el saber sólo puede ser saber sobre la cosa y la presupone como inmediata para, de manera mediata, saber sobre ella. El saber es pues, contingente (podría ser o no ser), y el objeto es indiferente a ser sabido o no. Puede haber objeto sin saber, pero no saber sin objeto.
Lo que hay que examinar es si realmente esto es así, si el objeto es lo esencial. Lo que se busca es ver si el concepto que nos acabamos de hacer es correcto (decir que el objeto es la esencia). Para esto Hegel va a preguntar: ¿Qué es el esto? El esto posee una doble forma: la del ser aquí y la del ser ahora.
¿Qué es el ahora? Como ejemplo podemos afirmar que “el ahora es de noche”. Lo problemático es que si escribimos esta verdad, no la podremos conservar cuando sea de día. En el momento en que esto suceda tendremos que afirmar “el ahora es de día”. Pero el ahora que hemos conservado en el segundo decir se revela como algo que no es inmediato, sino que es algo que no es ni de día ni de noche. Es algo negativo en general, el ahora se ha determinado como ser un no-esto, como un “no es otro”. El ahora es indiferente al Beyspiel. Es por negación, el ahora es un no-esto. De aquí concluye Hegel que el ahora es un universal, ésta es la verdad de la certeza sensible.
Lo que se revela con esto es que es a través de lo universal como queremos expresar lo sensible. Pero no podemos decir lo que queremos decir. El lenguaje refuta lo que queremos decir, ya que estamos hablando de un ahora que es fruto de una mediación (es un no-esto). No es posible decir un ser sensible que queremos decir.
El mismo movimiento sucede con el aquí. ¿Qué es el aquí? “El aquí es un árbol”. Pero si me volteo no puedo conservar esta verdad, sino que tendría “el aquí es una casa”. El aquí se conserva también como indiferente a ser casa o árbol. De esta forma podemos concluir que el esto es, en realidad, una simplicidad mediada, es decir, universalidad.
La verdad del esto es ser un “puro ser”, ser universalidad es su esencia. El esto no es algo inmediato, y por eso, es lo no esencial de la relación éste que sabe esto. Esta verdad del esto está mediada por el saber, es decir, que es porque yo se de él.
[2. El sujeto de esta certeza]
Ahora nos concentramos en el yo que se proclama como lo verdaderamente inmediato. El yo es el que fija el aquí y el ahora. Puedo decir que “el ahora es de día”, pero porque yo lo veo. Sin embargo, el movimiento es similar al movimiento que se produce con el esto. Lo que sucede es que yo puedo fijar el ahora como árbol, pero otro puede fijarlo como una casa. Ambos tienen el mismo grado verdad, en términos de inmediatez. La certeza y la seguridad del uno desaparece en la del otro.
Lo que no desaparece es el yo, pero como universal. Este yo ha surgido por la negación de los yo particulares. De esta manera tampoco puedo hablar del yo como lo que realmente quiero decir (igual que con el esto). Cualquiera es este yo, cualquiera es éste.
[3. La experiencia de esta certeza]
La esencial de la certeza sensible no está en ninguno de los dos momentos anteriores (éste y esto), sino que es el todo de la certeza lo esencial, es decir, que sólo tomada como un todo es inmediata. La certeza sensible ya no va a ser afectada por el ser-otro del aquí, del ahora, ni del éste (yo).
Lo que va a suceder es que el éste va a aparecer concibiéndose como un puro intuir que no toma en cuenta ni a los otros yo, ni a los otros esto (ni otros aquí, ni otros ahora). Nos atenemos a una relación que se afirma como la verdaderamente inmediata, la que dice “el aquí es de día y no hay más”. Este esto es el ahora y el aquí particular y esencial de la relación.
Pero cuando quiero mostrar este ahora me encuentro con el problema de que no puedo. Cuando quiero mostrar el ahora, el ahora deja de ser. El ahora mostrado consiste en no ser más, su verdad es ser un sido, no tiene la verdad del estar siendo. En pocas palabras, su verdad es que fue. Nos encontramos con tener algo que no es, cuando de lo que se trababa era del ser.
El movimiento parece ser el siguiente:
1) Afirmo el ahora como lo verdadero (pero en realidad lo muestro como lo sido).
2) Afirmo que el ahora es sido.
3) Lo sido no es.
Así, a partir de lo que digo en 3) es que niego 3) y regreso a 1). Este ahora se ha revelado no como inmediato, sino como muchos ahora. Ésta es ahora la verdad del ahora. Ésto se manifiesta, por ejemplo, en el darse cuenta de que el ahora a que se refiere la expresión “ahora es de día”, alude en realidad a un ahora mediado, fruto de muchos ahora como minutos, que a su vez, son muchos ahora como segundos.
Mostrar el ahora expresa que el ahora es un resultado. Esta es la experiencia de que el ahora es universal, es decir, una pluralidad de ahora simple..
El aquí también sigue el mismo movimiento y es pues, un esto negativo, una complexión de muchos aquí. Mostrarlo es algo mediato. Este movimiento va del aquí supuesto, es decir, el aquí que queremos decir, hasta el aquí universal (a través de los múltiples aquí). Podemos decir también, que el aquí es una pluralidad de aquí simple.
Pero la conciencia sensible olvida esto y afirma que la verdad es la existencia de objetos externos, de cosas singulares. Lo que debe aprender es que “cosa individual” es algo universal, no se puede decir lo que esta conciencia quiere decir, lo que supone. El esto sensible, entendido de esta manera es inaccesible al lenguaje. Sólo se enuncia lo universal. De ahí que en realidad lo inefable sea lo no verdadero, lo no esencial.
Y es que decir, por ejemplo, “este trozo de papel” es algo que se puede decir de cualquier trozo de papel. Hablar de “objetos externos” y de “cosas reales” es hablar de lo más universal, con estas palabras señalamos más la igualdad que la diferencia. Decir “cosa individual” es completamente universal, todas las cosas son una cosa individual.
Si para auxiliar la impotencia del lenguaje, a fin de poder tomar el esto, lo señalo con el dedo “este trozo de papel”, sucede un movimiento nuevo. Se hace una experiencia que toma la verdad de la certeza sensible. Se señala el aquí, entendido como simplicidad mediada de muchos aquí, y se asume la no inmediatez del saber en pro de una nueva experiencia: la percepción. Se toma el aquí como es en verdad (un simple conjunto de muchos aquí) y en vez de saber algo inmediato de él, se le percibe.
En esta primera nota trataré de la primera figura de la conciencia, de la certeza sensible. La Fenomenología del espíritu de Hegel busca iniciarse con la primera figura de la conciencia, la que se pretende y se afirma como la que posee el saber más inmediato de todos: la conciencia natural, y su saber, la certeza sensible.
La Fenomenología del espíritu de Hegel busca iniciarse con la primera figura de la conciencia, la que se pretende y se afirma como la que posee el saber más inmediato de todos: la conciencia natural, y su saber, la certeza sensible.
Este saber quiere mostrarse, entonces, como el más inmediato, es el saber (sin mediación) de lo que está ahí. Se considera el más rico por no limitar o “quitar” nada de su objeto. Pero, en realidad, el movimiento propio e inherente de este saber va a mostrar que es la verdad más abstracta y pobre.
Y es que lo único que la conciencia sabe del objeto en este momento es que el objeto “es”. Lo que se sabe es el ser, el ser de la cosa, es decir, lo que se sabe es un puro esto. No hay múltiples propiedades ni relaciones, solamente la cosa es.. La cosa es y solamente es, esta es la verdad de la cosa. Así mismo, la conciencia es un puro yo, un puro éste. No hay aquí múltiples maneras de pensamiento o de representación.
Así, la relación inmediata se afirma como la de un puro éste que sabe un puro esto. Lo que en realidad se va a mostrar es que hay cosas que median esta aparente inmediatez, es decir, lo que hay es un Beyspiel de la inmediatez. Además, tanto el éste, como el esto van a caer fuera del puro ser inmediato, ya que ambos están en ella de manera mediata. Esto se expresa en el hecho de que yo (éste) tengo la certeza por medio de la cosa y que la cosa (esto) está en la certeza por medio de un yo que sabe acerca de ella.
[1. El objeto de esta certeza]
Pero dentro de esta relación (éste que sabe esto), en un primer momento, vemos que lo esencial es aquí el objeto (el esto) ya que es lo en sí. Esto significa que es simple e inmediato por cuanto que es independiente a un saber. En pocas palabras, la cosa no necesita ser sabida para ser, pero el saber sólo puede ser saber sobre la cosa y la presupone como inmediata para, de manera mediata, saber sobre ella. El saber es pues, contingente (podría ser o no ser), y el objeto es indiferente a ser sabido o no. Puede haber objeto sin saber, pero no saber sin objeto.
Lo que hay que examinar es si realmente esto es así, si el objeto es lo esencial. Lo que se busca es ver si el concepto que nos acabamos de hacer es correcto (decir que el objeto es la esencia). Para esto Hegel va a preguntar: ¿Qué es el esto? El esto posee una doble forma: la del ser aquí y la del ser ahora.
¿Qué es el ahora? Como ejemplo podemos afirmar que “el ahora es de noche”. Lo problemático es que si escribimos esta verdad, no la podremos conservar cuando sea de día. En el momento en que esto suceda tendremos que afirmar “el ahora es de día”. Pero el ahora que hemos conservado en el segundo decir se revela como algo que no es inmediato, sino que es algo que no es ni de día ni de noche. Es algo negativo en general, el ahora se ha determinado como ser un no-esto, como un “no es otro”. El ahora es indiferente al Beyspiel. Es por negación, el ahora es un no-esto. De aquí concluye Hegel que el ahora es un universal, ésta es la verdad de la certeza sensible.
Lo que se revela con esto es que es a través de lo universal como queremos expresar lo sensible. Pero no podemos decir lo que queremos decir. El lenguaje refuta lo que queremos decir, ya que estamos hablando de un ahora que es fruto de una mediación (es un no-esto). No es posible decir un ser sensible que queremos decir.
El mismo movimiento sucede con el aquí. ¿Qué es el aquí? “El aquí es un árbol”. Pero si me volteo no puedo conservar esta verdad, sino que tendría “el aquí es una casa”. El aquí se conserva también como indiferente a ser casa o árbol. De esta forma podemos concluir que el esto es, en realidad, una simplicidad mediada, es decir, universalidad.
La verdad del esto es ser un “puro ser”, ser universalidad es su esencia. El esto no es algo inmediato, y por eso, es lo no esencial de la relación éste que sabe esto. Esta verdad del esto está mediada por el saber, es decir, que es porque yo se de él.
[2. El sujeto de esta certeza]
Ahora nos concentramos en el yo que se proclama como lo verdaderamente inmediato. El yo es el que fija el aquí y el ahora. Puedo decir que “el ahora es de día”, pero porque yo lo veo. Sin embargo, el movimiento es similar al movimiento que se produce con el esto. Lo que sucede es que yo puedo fijar el ahora como árbol, pero otro puede fijarlo como una casa. Ambos tienen el mismo grado verdad, en términos de inmediatez. La certeza y la seguridad del uno desaparece en la del otro.
Lo que no desaparece es el yo, pero como universal. Este yo ha surgido por la negación de los yo particulares. De esta manera tampoco puedo hablar del yo como lo que realmente quiero decir (igual que con el esto). Cualquiera es este yo, cualquiera es éste.
[3. La experiencia de esta certeza]
La esencial de la certeza sensible no está en ninguno de los dos momentos anteriores (éste y esto), sino que es el todo de la certeza lo esencial, es decir, que sólo tomada como un todo es inmediata. La certeza sensible ya no va a ser afectada por el ser-otro del aquí, del ahora, ni del éste (yo).
Lo que va a suceder es que el éste va a aparecer concibiéndose como un puro intuir que no toma en cuenta ni a los otros yo, ni a los otros esto (ni otros aquí, ni otros ahora). Nos atenemos a una relación que se afirma como la verdaderamente inmediata, la que dice “el aquí es de día y no hay más”. Este esto es el ahora y el aquí particular y esencial de la relación.
Pero cuando quiero mostrar este ahora me encuentro con el problema de que no puedo. Cuando quiero mostrar el ahora, el ahora deja de ser. El ahora mostrado consiste en no ser más, su verdad es ser un sido, no tiene la verdad del estar siendo. En pocas palabras, su verdad es que fue. Nos encontramos con tener algo que no es, cuando de lo que se trababa era del ser.
El movimiento parece ser el siguiente:
1) Afirmo el ahora como lo verdadero (pero en realidad lo muestro como lo sido).
2) Afirmo que el ahora es sido.
3) Lo sido no es.
Así, a partir de lo que digo en 3) es que niego 3) y regreso a 1). Este ahora se ha revelado no como inmediato, sino como muchos ahora. Ésta es ahora la verdad del ahora. Ésto se manifiesta, por ejemplo, en el darse cuenta de que el ahora a que se refiere la expresión “ahora es de día”, alude en realidad a un ahora mediado, fruto de muchos ahora como minutos, que a su vez, son muchos ahora como segundos.
Mostrar el ahora expresa que el ahora es un resultado. Esta es la experiencia de que el ahora es universal, es decir, una pluralidad de ahora simple..
El aquí también sigue el mismo movimiento y es pues, un esto negativo, una complexión de muchos aquí. Mostrarlo es algo mediato. Este movimiento va del aquí supuesto, es decir, el aquí que queremos decir, hasta el aquí universal (a través de los múltiples aquí). Podemos decir también, que el aquí es una pluralidad de aquí simple.
Pero la conciencia sensible olvida esto y afirma que la verdad es la existencia de objetos externos, de cosas singulares. Lo que debe aprender es que “cosa individual” es algo universal, no se puede decir lo que esta conciencia quiere decir, lo que supone. El esto sensible, entendido de esta manera es inaccesible al lenguaje. Sólo se enuncia lo universal. De ahí que en realidad lo inefable sea lo no verdadero, lo no esencial.
Y es que decir, por ejemplo, “este trozo de papel” es algo que se puede decir de cualquier trozo de papel. Hablar de “objetos externos” y de “cosas reales” es hablar de lo más universal, con estas palabras señalamos más la igualdad que la diferencia. Decir “cosa individual” es completamente universal, todas las cosas son una cosa individual.
Si para auxiliar la impotencia del lenguaje, a fin de poder tomar el esto, lo señalo con el dedo “este trozo de papel”, sucede un movimiento nuevo. Se hace una experiencia que toma la verdad de la certeza sensible. Se señala el aquí, entendido como simplicidad mediada de muchos aquí, y se asume la no inmediatez del saber en pro de una nueva experiencia: la percepción. Se toma el aquí como es en verdad (un simple conjunto de muchos aquí) y en vez de saber algo inmediato de él, se le percibe.
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Oscar escribió:
Se ha lanzado un nuevo sitio web, http://www.expresateperu.com , hecho por jovenes peruanos. Sería muy valioso y motivante contar con su participación.
Gracias por leer este mensaje.