Del teen-stars a GG Allin: ¿Madurar o mandar a la m#$! al resto?

GG. ALLIN...
Por razones contrarias al sentimiento ridículamente arjoniano o cristiano-castrense, escucho en la actualidad canciones revolucionaras a las melodías clásica y a la voz de pajarito de los teens-stars. La razón de esto está en que la actualidad paso por una fase ideológica alpinchista, que solo canciones estridentes, que desean la muerte al prójimo, pueden saciar una sed de mi tan reservado subconciente.
Ganas de golpear al cojudo de la esquina, amedrentar a la suegra que siempre te odio, patear al cobrador que no te quiere cobrar china, escupir en la frente de una ex mientras le gritas perra. Son cosas que uno las piensa tanto, mientras se ríe sublime al soñar que lo hace, pero solo se llena la boca con un "Bueno, por algo será", o como dirían los cristianos conformistas "Dios por algo lo hizo". Exacto, allí está el germen, en pensar que lo haces, pero no te atreves. Y debe ser entonces en que, en términos marxistas, las estructuras están dadas para que dejemos de lado a Camila, a Arjona y una serie de cuanto imbecil romántico piense que ladra poesía. En ese preciso momento es cuando lo estridente ingresa en el cuerpo para avivar el caldero de los bajos instintos, del deseo, del "joder", de escuchar música que te destruya las vícesar hasta el espacio y que en tu epitafio diga "Fue un gran hijo de P#$%!"
Sorprende, ahora que hago mirada en restrospectiva, que todo esto de las etapas de escuchar música estridente se inició con un jodido primer beso. Desde aquel entonces, si la memoria no me falla, pasé por las etapas oscura de la música. Así comenzó primero Arjona citando cojudeces en mi cabeza -además que alguna vez toqué sus canciones en mi guitarra-, hasta que conocí la existencia de Slipknot. Luego fue Sabina y Silvio (una etapa muy neutral) hasta que le tiraron barro a un corazón que late y conocí a Judas Priest, mientras gritaba las desavenencias de un corazón encuerado.
En estos días estaba escuchando Sui Generis y esas cositas, pero el devenir anímico ahora me presentó a un cantante muy particular, como interesante para escucharlo ya que parece ser la cerecita de todo esto. Se llama GG. ALLIN, es un cantante PUNK estadounidense, que en sus conciertos se desnudaba, se golpeaba la cabeza con el micrófono y luego tiraba sus excrementos a la gente, a sus fans y a uno que otro despistado que no ve la caca inminente con direccion a su cabeza.
Y bueno, resulta que ahora las canciones de ese loco es lo que comparto en mi celular para aligerar el día, mientras este corre sin llevarme en sus brazos hacia donde diablos sabré. Como grita Allin en una hermosa canción, "Die when you die when you die you're gonna die" siento que no hay razones para temerle a la muerte si es que algún día se aparece, así como no temerle al suicidio social, a las hemorroides o a la dependencia que produce pensar tanto en alguien.
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