Entrevista en la casa gris (capítulo cinco)
- En efecto, mi estimado amigo -señaló Valera- descubrirá que hay obituarios…
- Pero buscaron en los cementerios y no hallaron lápidas con esos nombres.
- Es verdad, y esa es la razón.
- Me habló de Juan de Palma, –cambió de tema el periodista- ¿es otro de sus seudónimos?
- No. Él fue mi antecesor.
- ¿Dónde está él?
- Falleció hace varios años –lo recordó con melancolía el escritor-, él me enseñó mucho para mi estilo de literatura.
- ¿También sobre el secreto de la casa?
- Claro. Este es un lugar creado para la imaginación y el sosiego, dado que el escritor precisa de no prestar atención a otros asuntos para concentrarse en sus manuscritos.
- ¿Acaso la magia del lugar no le permite escapar?
- Hay un periodo de prueba, en donde te está permitido entrar y salir, bajo juramento de silencio y la guía de tu mentor, pero…
- ¿Pero?
- Una vez que eres aceptado definitivamente, sólo puedes salir para morir.
- Es decir, -preguntó intrigado el periodista- ¿este retiro significa irse a morir?
- Exacto.
- ¿Qué cosa puede empujarlo a tomar esta dolorosa decisión?
- El amor.
(continúa)
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