Para el presente régimen, Alan García ha establecido una lína de austeridad en el gasto público. La severidad de la medida linda con lo exageradamente innecesario. Se ha limitado inclusive las impresiones a color. En el Senhami seguro lo recordarán muy seguido.

Igualmente las compras de útiles de escritorio se han restringido. Si bien ha tenido éxito en la contratacion de personal (sobre todo de su partido) ha generado que el Estado no sea saqueado como en su primer régimen.

Estas medidas se aplauden por el efecto del país en líneas generales, muy a pesar de que he sido víctima de su austeridad en el mismo Estado.

Hace menos de una semana ha pedido la solidaridad de los peruanos para apoyar a los pobladores alto andinos en Puno y Cusco que vienen atravesando una situación crítica de supervivencia.

Sobre su honestidad, está demostrando que quiere pasar a la historia como buen gobernante para borrar su primer periodo. Ojalá lo logre.

Sin embargo, sería bueno que su honestidad sea a prueba de balas y declare en su declaración jurada pública de quien es la propiedad donde vivió en Paris. Que declare de qué vivio en Paris tanto tiempo.

Igualmente ayudaría mucho a que sus pedidos de solidaridad y austeridad vayan con su volumen. No es posible que los gastos de Palacio de Gobierno se hayan bajado a casi 400% y el siga siendo gordo.