Hace poco prometí a alguien dedicarle una entrada o algo parecido.
En este momento cumplo mi promesa.


Me doy un ligero momento para escribir sobre alguien ya que este día es realmente especial para él.


● Conozco a alguien pero no sé quién es.

Alguien tampoco sabe quién soy.

Alguien es niño y pequeño aún.

● Tengo claro que alguien es tan idiota como yo (corroborado por más de un medio).

Alguien quiere ser periodista.

Alguien estudia en una Universidad Parecida a la Católica (según un amigo suyo).

Alguien tiene un blog que en ocasiones es demasiado personal y en otras insignificante en rotundo sentido.

● A alguien no le importa si comete errores ortográficos en sus publicaciones.

● Cuando alguien lea esto promocionará su blog en el mío.

Alguien está feliz porque hoy escribió la entrada número 100 en el suyo.

● Si alguien está feliz por lo anterior, yo también.

● Le deseo la mejor suerte a alguien en todo lo que se proponga.


Ya casi concluyo esta innecesaria verborrea sobre alguien.

Sólo me queda decir que, ahora nada más le debo a alguien un insulto o tal vez dos, un abrazo y una sonrisa.



Juan Diego Rodríguez es alguien. Vaya, que sí lo es para sus lectores en blogspot.