El Karate Kid va a China
- Autor: Publicado por: jzavalaz
- Publicado el 2010-08-15 dom 07:42:54
- Categoría: Cinemanía Visto: 539 veces
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Cuando Ralph Macchio se la daba de artista marcial asesorado por el místico japonés Pat Morita en el Karate Kid de 1984 yo tenía diecinueve años, y, no puedo negar que me gustó esta película –que rayaba degeneradamente en lo fresa-. Si bien fui al cine y vi las dos secuelas posteriores aunque ya no me agradaron en lo mínimo; el Pequeño Saltamontes del cine hollywood y los guiones no dieron para más.
Pero bueno, eran los adorados, ingenuos y libertarios ochentas, en ese entonces Japón rifaba como economía de poder y China seguía siendo aislada del mundo.
Veintiséis años después viene un inesperado –al menos por mí- Re-Make.
No sé si valga la pena retomar un par de minutos todo aquello que significa ser un remake… Es volver a una vieja película que tuvo “algo”. Algo de bueno o algo que no fue explotado adecuadamente… o peor aún; una película extranjera (I mean, NOT from the USA) y volverla totalmente yankee. No siempre los remakes son tan fieles, sino basados (a veces mucho, a veces realmente poco… o a veces, ridículamente, cuadro por cuadro).
Para mí El Nuevo Karate Kid es un verdadero remake. Es decir, tomó la esencia básica de la historia y la contextualizó de manera sobria, elegante, emotiva y comercial.
He aquí mis 10 impresiones inmediatas:
China es la nación de la época. La que invadió al mundo con su economía. China es la USA y el Japón de hace años… la que llena al mundo de cosas (y la que se va comer al planeta).
Las artes marciales son chinas… aunque haya en más países, China es el camino de la virtud marcial… la leyenda, el origen, el ayer y el mañana.
En los primeros veinticinco minutos de la película logra presentar un cuadro perfecto de lo que es el bullying, matonaje o acoso escolar de una manera que a mí, como docente experto en estos temas, me dejó sorprendido.
Porque los adolescentes peleadores que salen en la película son atletas sólidos y son más que simpáticos (el chico del corte mohicano merece mi mención especial en cuanto a Asian male beauty).
Porque el Smith hijo si bien NO es un kung fu master al menos tiene cualidades suficientes para representar el papel.
Por el tributo a Bruce.
Por los rojos uniformes del sádico equipo que muestran todavía a China como una amenaza mundial.
Porque el sadismo de los bad boys termina siendo entendido y sanado con el ejemplo de la virtud.
Porque Jackie (más grande que Bruce) asume un rol de actor por encima de la perfecta y brutal máquina física atlética que por más de dos décadas ha sido.
Porque el Karate Kid es una historia juvenil, familiar y de búsqueda de identidad que logra su cometido de entretener, gustar y conmover.
Imagen de la original. En el remake se le permitió al Gran Jackie evitar una pelea de las miles que nos ha brindado.
Con esto NO digo que la película sea una oda al Kung Fu. Es fresísima y recurre mucho a los elementos naïve landmarkers y propaganda turística… pero es un Remake en toda la palabra.
Y la fascinación del Karate Kid siegue estando basada en un mito: Todos tenemos un potencial tan enorme (que podemos alcanzar a un virtuoso en poco tiempo) siempre y cuando encontremos a ese alguien especial que nos entienda y libere nuestro potencial… ¿es esto realmente posible? ¿Nuestro inmenso poder o la necesidad del "otro adecuado"?
Cuestionamiento: ¿Alguien sabe quién diablos es Harald Zwart, el director de esta cinta?
Pero bueno, eran los adorados, ingenuos y libertarios ochentas, en ese entonces Japón rifaba como economía de poder y China seguía siendo aislada del mundo.
Veintiséis años después viene un inesperado –al menos por mí- Re-Make.
No sé si valga la pena retomar un par de minutos todo aquello que significa ser un remake… Es volver a una vieja película que tuvo “algo”. Algo de bueno o algo que no fue explotado adecuadamente… o peor aún; una película extranjera (I mean, NOT from the USA) y volverla totalmente yankee. No siempre los remakes son tan fieles, sino basados (a veces mucho, a veces realmente poco… o a veces, ridículamente, cuadro por cuadro).
Para mí El Nuevo Karate Kid es un verdadero remake. Es decir, tomó la esencia básica de la historia y la contextualizó de manera sobria, elegante, emotiva y comercial.
He aquí mis 10 impresiones inmediatas:
China es la nación de la época. La que invadió al mundo con su economía. China es la USA y el Japón de hace años… la que llena al mundo de cosas (y la que se va comer al planeta).
Las artes marciales son chinas… aunque haya en más países, China es el camino de la virtud marcial… la leyenda, el origen, el ayer y el mañana.
En los primeros veinticinco minutos de la película logra presentar un cuadro perfecto de lo que es el bullying, matonaje o acoso escolar de una manera que a mí, como docente experto en estos temas, me dejó sorprendido.
Porque los adolescentes peleadores que salen en la película son atletas sólidos y son más que simpáticos (el chico del corte mohicano merece mi mención especial en cuanto a Asian male beauty).
Porque el Smith hijo si bien NO es un kung fu master al menos tiene cualidades suficientes para representar el papel.
Por el tributo a Bruce.
Por los rojos uniformes del sádico equipo que muestran todavía a China como una amenaza mundial.
Porque el sadismo de los bad boys termina siendo entendido y sanado con el ejemplo de la virtud.
Porque Jackie (más grande que Bruce) asume un rol de actor por encima de la perfecta y brutal máquina física atlética que por más de dos décadas ha sido.
Porque el Karate Kid es una historia juvenil, familiar y de búsqueda de identidad que logra su cometido de entretener, gustar y conmover.

Con esto NO digo que la película sea una oda al Kung Fu. Es fresísima y recurre mucho a los elementos naïve landmarkers y propaganda turística… pero es un Remake en toda la palabra.
Y la fascinación del Karate Kid siegue estando basada en un mito: Todos tenemos un potencial tan enorme (que podemos alcanzar a un virtuoso en poco tiempo) siempre y cuando encontremos a ese alguien especial que nos entienda y libere nuestro potencial… ¿es esto realmente posible? ¿Nuestro inmenso poder o la necesidad del "otro adecuado"?
Cuestionamiento: ¿Alguien sabe quién diablos es Harald Zwart, el director de esta cinta?
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