Jefe de Estado aseveró que el Gobierno no cederá a abusos y chantajes de ninguna empresa como Doe Run. Tampoco se subsidiará la exportación del gas.

El Gobierno finalmente confirmó su decisión sobre dos temas controversiales. El cierre de la refinería de Doe Run y la renegociación de las regalías para exportar el gas de Camisea.

Ayer en su discurso por Fiestas Patrias, el presidente Alan García anunció que, “vencido el plazo (para que Doe Run reinicie sus operaciones), se cancelará la licencia de funcionamiento”, por incumplir con el plan para solucionar la contaminación ambiental y por no llegar a un acuerdo con sus acreedores.

En tono enérgico, el jefe de Estado subrayó que “ninguna empresa abusará o chantajeará al país”. El plazo de diez meses otorgado a la refinería venció el 27 de julio.

El director de la Sociedad de Minería, José Miguel Morales, calificó de acertada la decisión del Gobierno y aseguró que la empresa estadounidense desaprovechó un sinnúmero de oportunidades. Informó que los acreedores se reunirán la próxima semana para solicitar una entrevista con el Gobierno y conocer los pasos que se seguirán para el cierre de Doe Run.

La empresa dejó sin empleo a 3,500 trabajadores que serán incluidos en el programa de reconversión laboral. Además, tiene una deuda de US$110 millones con sus proveedores.

RECURSO CUSQUEÑO. En otro momento de su discurso, García reconoció que la regalía por la exportación del gas de Camisea es mucho menor que la que se paga en el mercado local. Confirmó que se renegociará el contrato de garantía con el consorcio operador del proyecto. La fecha anunciada es el 5 de agosto.

El mandatario descartó que ello signifique que se “violente el contrato”, y comentó que la compensación actual es injusta porque implica que el mercado nacional está subsidiando a los consumidores extranjeros.

Anotó que el contrato original fijó el pago de regalías considerando un valor de referencia internacional que, en ese momento, tenía un nivel de entre US$10 y US$12. Sin embargo, esa cotización ha disminuido y ello llevaría a que el pago que hace el exportador al Estado se ubique solo en US$0.27, mientras que en el mercado interno el monto asciende a US$0.59.

“Esta política de renegociación la aplicamos también en diciembre de 2006. En ese entonces se rectificó un gravísimo error del contrato original firmado por el anterior gobierno, por el cual el precio interno hubiera alcanzado hasta US$5 (por cada millón de pies cúbicos)”, recordó.

Al respecto, el expresidente Alejandro Toledo respondió en una entrevista con ATV que tal referencia es un acto de “demagogia que no tiene lugar en un discurso presidencial”. Afirmó que García envía señales confusas cuando habla de renegociación y advirtió que podría ser contraproducente para los inversionistas. “No sé por qué no se lo dijo a Ray Hunt (presidente de Hunt Oil, firma que opera el proyecto de exportación), cuando inauguró la planta en Melchorita”, señaló.

Por su parte, el secretario general de la Central de Trabajadores del Perú (CGTP), Mario Huamán, refirió que el gremio espera que el discurso del presidente García no “sea un nuevo anuncio demagógico y que el gas de Camisea no se exporte y sirva para el desarrollo nacional”.

Fuente: Perú 21

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