La prensa diaria viene sufriendo, sabemos todos, una severa crisis de lectoría y no solo en el Perú. Los empresarios de medios impresos están tratando de salvar sus negocios extendiendo sus inversiones hacia los llamados Grupos o Conglomerados. Pero el peor dato es que está perdiendo influencia.

¿Qué ha pasado con los periódicos, que antaño recogían la opinión pública y eran capaces de abatir con un solo editorial a un ministro o a todo un Gobierno?

Parte de la respuesta está en el público mismo como vemos en esta encuesta, donde solo un escaso y dramático 4% considera a la prensa diaria como la más influyente, dejando ese rol para la televisión, aun cuando no le concedan confianza. Porque solo un 2% por ciento considera muy bueno el contenido noticioso televisivo.

Sorprende también que Internet, novísimo soporte de información que pese a su rápida expansión todavía no llega a los niveles de democratización de la prensa diaria, alcanza un mayor nivel de influencia con un apabullante 11%.

Las cifras auguran así un futuro incierto para la prensa porque no deja
de llamar la atención que el nivel socioeconómico que menos cree en la influencia de la prensa es A/B, a quien se le concede mayor capacidad de adquisición de prensa y en consecuencia, de lectura. Pero solo un 1% por ciento le concede a la prensa rol de mayor influencia.

En suma, los diarios nacionales tienen aquí material para meditar sobre la influencia real de sus editoriales y campañas en general que, según parece, no rendirán frutos si no van acompañadas del enemigo principal, la televisión.

Tomado de ESTADO DE LA OPINIÓN PÚBLICA: MEDIOS DE COMUNICACIÓN (Mayo de 2007) publicado por el Instituto de Opinión Pública de la PUCP

Juan Gargurevich es Profesor Principal del Departamento Académico de Comunicaciones de la PUCP