
Reuters
Lindsay Beck
Pekín.- La plaza de Tiananmen se encontraba tranquila el lunes y los medios de comunicación de China guardaban silencio sobre la violenta represión contra manifestantes pro-democracia que tuvo lugar allí hace hoy 18 años, pero grupos de derechos humanos dijeron que no se olvidaría.

Tropas y tanques del Ejército de Liberación Popular aplastaron las manifestaciones lideradas por estudiantes en la histórica plaza de Pekín el 4 de junio de 1989, matando a cientos, posiblemente a miles de personas.
"Quiero decir a aquellos que afirman que Tiananmen 'pertenece a otra época' que, detrás de los altos y alambrados muros de las prisiones chinas, los presos de Tiananmen siguen sufriendo", dijeron los Defensores de los Derechos Humanos Chinos en un comunicado enviado por correo electrónico, citando a un ex preso de conciencia no identificado.
El entonces jefe del Partido Comunista Zhao Ziyang fue destituido por oponerse a la represión y el Gobierno calificó las protestas de "contrarrevolucionarias" o subversivas.
Bao Tong, un destacado asesor de Zhao, dijo a Reuters que China nunca podría olvidar los acontecimientos de 1989.
"Olvidar el 4 de junio es una humillación nacional", declaró en una excepcional entrevista en su apartamento. "El 4 de junio fue una tragedia no sólo para China sino para toda la humanidad. Seguiremos hablando sobre el 4 de junio dentro de 1.000 años", añadió Bao.
La plaza de Tiananmen estaba el lunes llena de los habituales grupos de turistas, tanto chinos como extranjeros, de cometas y de miembros de las fuerzas de seguridad vestidos de civiles y furgonetas de la policía.
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