Introducción
Creer en la existencia de Dios es relativamente fácil; lo difícil es creer que Dios habla.
Para intentar desentrañar el lenguaje de Dios, hago aquí unos comentarios bíblicos, que no pretenden ser mucho más que una reflexión acerca del cristianismo y los retos que enfrenta en el presente, hecha desde la llamada ‘nueva koiné’, es decir, desde la hermenéutica filosófica.
Debo señalar que hago este ejercicio de subtilitas intelligendi, explicandi et applicandi, en el que consiste interpretar, de buena fe, es decir, procurando no contrariar a la razón, ajustándome a las posibilidades que me brinda la tradición cristiana y evitando la atribución de significados aberrantes al texto bíblico. Pero debo advertir que, para guiarme en la inetrpretación de los textos, asumiré el punto de vista de Qohélet, aquel enigmático personaje del Antiguo Testamento que, según creo, habló en un lenguaje muy afin al lenguaje de nuestro tiempo. Esto último significa que muchas cosas sonarán inevitablemente extrañas y quizás hasta ofensivas para quienes aprecian lecturas más conservadoras de la Biblia.
Nietzsche decía que no existen hechos, sino sólo interpretaciones. Asumiendo metodológicamente que esto es así, en el texto bíblico no buscaré hechos positivos, sino en todo caso ‘hechos hermenéuticos’. Vattimo otorga una pauta fructífera para esa búsqueda cuando afirma que “la interpretación tiene una historia, pero es fundamentalmente algo que se desarrolla en la relación inmediata entre lector y texto sagrado, cuyo sentido, definitivamente dado, el fiel debe descubrir y aplicar.”
Bajo la estimulante influencia de Jack Miles, a quien estoy leyendo actualmente, asumo que la Biblia es literatura. La extraordinaria peculiaridad de esta literatura consiste en que en ella sobresale Dios como su personaje central. Este es un personaje que no encuentra parangón en ninguna otra literatura, y el supuesto fundamental de las Escrituras es que este personaje habla. Los creyentes asumimos, por ello, que esos escritos son sagrados, pues contienen la Palabra de Dios, y esta asunción hace que la Biblia sea un libro que, hecho de muchos libros, reclama ser leído de un modo especial.
Ahora bien, las lecturas creyentes de la Biblia se han distribuido, sin embargo, de diversa manera, según las distintas aproximaciones y los diversos prejuicios de los creyentes, a lo largo del tiempo.
Tradicionalmente, una manera muy difundida de leerla es la lectura moralizante, según la cual se asume que es el gran libro educativo del pueblo elegido, que contiene todo lo que hace falta al ser humano para vivir una vida recta. Su lectura debe estar guiada por el discernimiento de las lecciones morales contenidas en sus páginas.
Una segunda lectura es la integrista, o también llamada fundamentalista, según la cual la Biblia es el libro perfecto que contiene todo lo que el ser humano ha de saber. Perfecto significa que no contiene error alguno. En él, todo lo que aparece a la letra es verdadero, y hasta la última coma es significativa. Por ello, la lectura integrista debe manejar el supuesto de que toda incongruencia es aparente y reclama una solución que el intérprete autorizado está siempre en capacidad de otorgar.
Una tercera forma es la lectura alegórica, que asume que el libro encierra las verdades fundamentales de la existencia humana, pero no en el discurso literal. El lenguaje bíblico que verdaderamente importa es críptico, es decir, el mensaje que contiene es un mensaje cifrado. El lector capacitado para ello debe develar el sentido de las alegorías, porque todo en la Biblia significa mucho más de lo que el texto superficialmente dice.
Finalmente, la cuarta manera de leer el texto sagrado es la lectura antropo-tropológica, que supone que el libro fue inspirado a sus sucesivos autores por el Espíritu de Dios, y que en sus páginas, verdaderas piezas maestras de la literatura universal, es donde mejor se expresa la naturaleza y la condición humanas. Esta lectura presenta al ser humano tal como es visto por Dios mismo.
Así, pues, para acercarnos a la visión que Dios, el personaje central de la Biblia, tiene del ser humano, y desentrañar de ese modo qué dice el Dios que habla, he elegido a Qohélet, para que sea el personaje del que nos habla Dios. Creo que Qohélet representa muy bien a algunos creyentes de hoy, no a todos. A partir, pues, de la asimilación de la fe de Qohélet, abordaré, casi ad libitum, unos cuantos pasajes biblicos, tanto del Nuevo como del Viejo Testamento, que comentaré semanalmente en el blog.
Y ahora que ya estoy embarcado, sólo me resta confiar en la indulgencia de los lectores más versados que yo en estos temas.

Debo señalar que hago este ejercicio de subtilitas intelligendi, explicandi et applicandi, en el que consiste interpretar, de buena fe, es decir, procurando no contrariar a la razón, ajustándome a las posibilidades que me brinda la tradición cristiana y evitando la atribución de significados aberrantes al texto bíblico. Pero debo advertir que, para guiarme en la inetrpretación de los textos, asumiré el punto de vista de Qohélet, aquel enigmático personaje del Antiguo Testamento que, según creo, habló en un lenguaje muy afin al lenguaje de nuestro tiempo. Esto último significa que muchas cosas sonarán inevitablemente extrañas y quizás hasta ofensivas para quienes aprecian lecturas más conservadoras de la Biblia.
Nietzsche decía que no existen hechos, sino sólo interpretaciones. Asumiendo metodológicamente que esto es así, en el texto bíblico no buscaré hechos positivos, sino en todo caso ‘hechos hermenéuticos’. Vattimo otorga una pauta fructífera para esa búsqueda cuando afirma que “la interpretación tiene una historia, pero es fundamentalmente algo que se desarrolla en la relación inmediata entre lector y texto sagrado, cuyo sentido, definitivamente dado, el fiel debe descubrir y aplicar.”

Ahora bien, las lecturas creyentes de la Biblia se han distribuido, sin embargo, de diversa manera, según las distintas aproximaciones y los diversos prejuicios de los creyentes, a lo largo del tiempo.
Tradicionalmente, una manera muy difundida de leerla es la lectura moralizante, según la cual se asume que es el gran libro educativo del pueblo elegido, que contiene todo lo que hace falta al ser humano para vivir una vida recta. Su lectura debe estar guiada por el discernimiento de las lecciones morales contenidas en sus páginas.
Una segunda lectura es la integrista, o también llamada fundamentalista, según la cual la Biblia es el libro perfecto que contiene todo lo que el ser humano ha de saber. Perfecto significa que no contiene error alguno. En él, todo lo que aparece a la letra es verdadero, y hasta la última coma es significativa. Por ello, la lectura integrista debe manejar el supuesto de que toda incongruencia es aparente y reclama una solución que el intérprete autorizado está siempre en capacidad de otorgar.
Una tercera forma es la lectura alegórica, que asume que el libro encierra las verdades fundamentales de la existencia humana, pero no en el discurso literal. El lenguaje bíblico que verdaderamente importa es críptico, es decir, el mensaje que contiene es un mensaje cifrado. El lector capacitado para ello debe develar el sentido de las alegorías, porque todo en la Biblia significa mucho más de lo que el texto superficialmente dice.
Finalmente, la cuarta manera de leer el texto sagrado es la lectura antropo-tropológica, que supone que el libro fue inspirado a sus sucesivos autores por el Espíritu de Dios, y que en sus páginas, verdaderas piezas maestras de la literatura universal, es donde mejor se expresa la naturaleza y la condición humanas. Esta lectura presenta al ser humano tal como es visto por Dios mismo.
Así, pues, para acercarnos a la visión que Dios, el personaje central de la Biblia, tiene del ser humano, y desentrañar de ese modo qué dice el Dios que habla, he elegido a Qohélet, para que sea el personaje del que nos habla Dios. Creo que Qohélet representa muy bien a algunos creyentes de hoy, no a todos. A partir, pues, de la asimilación de la fe de Qohélet, abordaré, casi ad libitum, unos cuantos pasajes biblicos, tanto del Nuevo como del Viejo Testamento, que comentaré semanalmente en el blog.
Y ahora que ya estoy embarcado, sólo me resta confiar en la indulgencia de los lectores más versados que yo en estos temas.






Comentarios
Quiza sería conveniente redimensionar esto de que "Dios existe porque se le siente". Creo que el tema de la creencia religiosa no merece cuestiones de orden probatorio, a mí me alegra no SABER si Dios existe ya que permite que la experiencia de la fe surja. El creyente no asume como dato absoluto la existencia de Dios, cree en ella. Esto es lo fascinante de la experiencia religiosa, la experiencia del justo que cree sin ver, que se entrega sin saber. Creo que Alexander comete un error muy comun: el de mezclar dos tipos de discursos creyendo que uno puede ser abarcado por el otro. Es evidente que la Palabra de Dios no tiene ninguna validez dentro del discurso de un no- creyente (salvo excepciones milagrosas, pero ese es otro tema). Se sigue de ello que la apelacion a la Palabra termina siendo pobre si no se estimula otro tipo de discurso mas conciliador, que pueda abarcar mas en vista de que al Edad Media termino y de que ya no todos creen. Creo que una de las enseñanzas mas importantes del Concilio va por esos rumbos: a saber, hay que volver a los origenes de la fe pero con formas renovadas. Hay que ser fieles, pero hay que tener en cuenta que los nuevos tiempos nos han regalado nuevos auditorios y ello implica un discurso cristiano mas amplio, mas tolerante y mas conciente de su entorno.
Bueno, Dios? probar su existencia es tarea dificil, pero creo que si se podrian hacer aproximaciones, asi como la ciencia lo hace en cualquier otro ambito de sus investigaciones...hay quienes no creen en Dios, pero la ciencia no ha probado lo contrario, que Dios no existe...en tal caso, remitamonos a observar la naturaleza, ya que dicen que es hechura de Dios, quiza Dios este inmerso de alguna manera en el corazon de la Naturaleza, en la naturaleza de las cosas y en el orden natural de todo, incluido el ser humano. Personalmente soy un tipo esperanzado, en que se sepa mas en el futuro, quiza nunca nos acerquemos a Dios tanto como se desearia, pero el hombre siempre desde su mas remoto pasado ha estado maravillado por las fuerzas de la naturaleza, y aun lo sigue estando pero ya desde una optica mas madura; y el creer en Dios es en el fondo eso, el estar absorto por aquello que trasciende la voluntad del hombre, bueno, solo una opinion de su servidor. Y a los fanaticos: el fanatismo es poco hermanador, va en contra de uno de vuestros principios basicos, creo que deberian considerarlo.
Nietzsche decía que no existen hechos, sino sólo interpretaciones.
Mas las interpretaciones sin hechos, no se pueden dar ya que para Nietzsche Dios no existe,a muerto para Nietzsche. Por lo que él no podia interpretar lo que no existe. El Centro de la veracidad de la expresión de Dios esta manifestada en su Hijo Jesucristo el cual se manifesto y hablo en nuestro lenguaje para hacerlo mas sencillo y aun con parabolas.Por lo cual se expresa de El como el verbo de Dios. La Fé en sus dimensiones reales no pueden ser descritas tienen que ser experimentadas, y eso no puede ser explicado tiene que ser creido para que realmente pueda trascender en el corazón y el espíritu del hombre.
Por eso la escritura dice: Bienaventurado los que sin ver han creido.
La erudicion,¿Probar si Dios hablo?, me causa desasón a lo que consideran la Palabra de Dios. que en la concepción primigenea, se esfuerzan por decir lo que por naturaleza desconoce. Y me refiero al conocimiento de la Fé experimentada concedida al hombre. Por que la Fé aún racional y equilibrada produce el respeto más profundo al considerar la palabra de Dios como Tal, en su totalidad y procedencia. Porque aún las letras mas pequeñas tienen la trascendencia del que lo dijo. Ni aun una Jota y la tilde, que en el alfabeto hebreo son las mas dminutas. Son las que marcan la relevancia de la escritura consideradas por el autor y consumador de la Fé esto es Jesucristo, como las que nunca habrían de dejar su cumplimiento "No penséis que he venido a destruir la ley... hasta que el cielo y la tierra pasen, ni una jota ni una tilde pasará de la ley." (Mateo 5:17-18) Y la Ley son los mandatos que Dios le dijo a Moises que escribiera (Torah). Significa que es total e integra la escritura en su Fuente e inspiración procede de Dios solo para aquellos que miran con ojos de la Fé. Ya que enteramente la Biblia es un Libro de Fé. La creación, La tentación, el Diluvio, El mar se abre con Moises y La Revelación de Dios en el Monte Horeb, Los muros de Jerico que se ceden con los gritos de los Isrelitas, La actividad de Satanás en el libro de Job, Daniel en el foso de los leones, Los profetas Elías y Eliseo milagros y aún resurrecciones, y asi sucesivamente hasta que llegan a Jesús (y sus milagros), predicho 700 años antes por Isaías que naceria de una virgen,su Resurrección Sobrenatural. La singularidad de la Bilia, no se puede sostener con una retorica que sea excluyente de su contenido parcial decir esto si o esto no, es cercenarla, pues de que tipo de Fé estariamos hablando, ya que desdecirian las reglas de la hermeneutica.
Se lo ha considerado el más coherente de los racionalistas, pero tambien el primer filósofo existencial, o el primero que logró salir de la historia de la metafísica, o el instaurador de una dialéctica entre Dioniso y Jesús. Se ha visto en su anti-cristianismo una expresion de religiosidad. Marxistas como Lukács lo ubican como el pensador del irracionalismo burgués del período imperialista mientras que la Escuela de Frankfurt se sintió heredera del heraclitismo nietzscheano en el que se unirían historicidad y nihilismo. Para Derrida el nombre de Nietzsche designa actualmente en occidente al único que abordó la filosofía y la vida, la ciencia y la filosofía de la vida con su nombre, en su nombre, involucrando su biografía.
Contradicciones, tensiones.Y no obstante o quizás precisamente por ello su espíritu no deja de campear en este siglo que ya culmina y que contrasta con la indiferencia que el filósofo cosechó durante el otro fin de siglo que clausuró y la tardanza en ser acogido en el seno de la filosofía institucional.
Más allá de la mucha tinta que ha corrido para defenestrar o elogiar -casi siempre de modo reduccionista- su prolífica obra lo cierto es que hubo un punto en el que cosechó seguidores por izquierda y por derecha y éste es el de su vínculo con el germanismo. Un germanismo mítico hecho a imagen y semejanza de sus diferentes epígonos. Gottfried Benn se pregunta "¿Qué culpa tiene Nietzsche de que los políticos se encarnasen en él?" y Miguel Morey lo defiende contra "el triste pillaje y manipulación de su pensamiento por la barbarie nazi, posibilidad presentida por el propio Nietzsche desde, por lo menos 1884, lo que le empujaría a distanciarse explicitamente de todo lo alemán en general, y aún más del pangermanismo en particular".
MERCEDES TIENE MUCHA ILUMINACION.
buenos tardes, les manifiesto que de mi puedo decir que si Dios existe, porque el Señor dos veces a venido a mi y me ha sacado de mi cuerpo y me enseño cosas ocultas y cosas que tenia que avisarles a las iglesias de venezuela, sobre catastrofes que ivan a suceder y sucedieron aunque muchos los tildaron de locura que eso sucedieran, pero cuando sucedio todos aquellos que les hable se dieron cuanta que si era cierto, el Señor incesantemente me manifestaba que sin santidad nadie le veria, que ya el tiempo estaba cumplido para Dios, pero por causa de los escogidos que no estabamos preparados para su venida no ha venido aun, pero me dijo que hablara a esta iglesia en caracas y yo soy de guanare, no porque esta iglesia sola estaba en este mismo pecado (division, celos, contiendas, enviadias, cada cula con su punto de vista), me manifesto que su iglesia no estaba haciendo bien el trabajo, que no pagaban correptamente los diezmos y que el que no hacia paralizaba su obra en la tierra, nosotros su pueblo escigido no estamos hciendo lo correpto, Jesus me mostro como estaba la iglesia (completa 50 miembros), y que si el venia solo se hirian con el 6, y eran 50, por que hay que velar, vivir una vida en agrado a Dios, no estar en contienda de que si yo tengo la razon o tu no la tienes, por tanto les digo que si no estamos preparado para este dia, que no es pronto sino ya mis amados y anmigos, es ya que viene el Señor, pidamos a sus Espiritu Santo que nos limepie de todo pecado y nos lave con su sangre, esto es lo importante, Señor limpianos cada día y preparanos para tu ya venida, el me lo dijo, estos son los ultimos días, Jesus es real, y verdadero, su amor es grande para con nosotros, sabes Jesus hoy como ayer lloro, llora por nosotros, esten alerta por el adversario facilmente puede enganar.
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